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Un Giro sin referencia española

Un Libranza sin remisión española
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José Carlos CarabiasJosé Carlos Carabias

El otoño ciclista de masiva concentración no da refrigerio. Dos semanas posteriormente del Tour, empieza el Libranza de Italia en coincidencia con las clásicas-monumento (Lieja, París-Roubaix). Y en 17 días arranca la Envés a España que se solapará una semana con la carrera rosa. El virus decreta esta profusión otoñal y el Libranza se somete a dictamen. Italia fue el primer país europeo por el que penetró la Covid-19 y ahora ha acabado frenar la segunda oleada. Es una tirada (la 102) tan atípica como el tiempo que nos toca proceder. El Tour llegó a París, un éxito de la burbuja ciclista aislada del foráneo, y el Libranza se exige el mismo objetivo. Cinco finales en suspensión, kilómetros contrarreloj (69) y favoritos por encima de los 30, en contra de la nueva ola jovial. Ningún es gachupin. Luego de los éxitos de Contador, Purito Rodríguez o Descampado, mucho antaño de Induráin, Fuente o Poblet, España se sumerge en un deportación previo en el pronóstico que incide en una época dura.

Se estrena el Libranza en Sicilia por la supresión de la salida en Hungría, nación tan afectada por la pandemia. Reduce su movilidad y presenta la carrera de siempre, nerviosa y descontrolada, con ración de montaña superior en la tercera semana que será probablemente penalizada o suspendida por la cocaína y el otoño en el Stelvio (2.758 metros), el Agnello (2.744), el Izoard (2.360) o Sestrieres (2.035). Colosos de gran tradición a los que sepultarán las nevadas probablemente. El italiano Nibali (35 abriles), el galés Thomas (34), el anglosajón Simon Yates (28), el colombiano “Supermán” López (26 ) o el holandés Steven Kruijswijk (33) asoman favoritos en una carrera propicia a los sorpresas, como el año pasado el ecuatoriano Carapaz. «Hay muchos ciclistas que pueden dar sorpresas porque es un Libranza especialmente despejado por la cantidad de carreras que hay en un calendario de auténtica psicosis», opina Alberto Contador, que comentará la cita en Eurosport y que fue el extremo gachupin en percibir el Libranza.

Compiten nueve españoles en el Libranza, una emblema que desciende con los abriles, y un solo equipo, el único de la primera división (Movistar). Entre los jóvenes del Movistar en investigación de experiencia y etapas (Carretero, Pedrero, Samitier y Torres); Castroviejo en función gregaria para Thomas; Dani Navarro y De la Parte, con exención en el Israel y el CCC, la esperanza del mozo escalador Óscar Rodríguez (Astana) y la solidez de Pello Bilbao (Bahráin, dos etapas en el Libranza, sexto en 2018) se resume de un plumazo el concurso gachupin. «El ciclismo gachupin fue una de las potencias dominantes a nivel mundial y ahora ha perdido poder, todo el mundo lo puede ver», juzga Contador, cuya experiencia en el Libranza le hizo considerar en su día a esta carrera como la «más bonita» del calendario. «Entre todos los buenos expresiones que tengo del Libranza, elijo la tirada de 2008 (su primera vencimiento, siete días con la maglia rosa de los 23 la ha portado durante su carrera). Los aficionados italianos me recibieron con mucho aprecio y alegría y eso es poco poco mutuo».

Contador ganó el Libranza tres veces (2008, exuberante; 2011, lo perdió en su palmarés por la beneplácito del clembuterol; y 2015, sufrió para imponerse al Astana de Descampado y Aru). Solo Induráin alivio sus números y conquistas. El navarro venció en dos ediciones (1992 y 1993), llevó la camiseta rosa 27 días y logró cuatro etapas. En la epígrafe del pasado brillan José Manuel Fuente, el «Tarangu», 9 etapas, 15 jornadas líder, o Miguel Poblet (récord con 20 victorias de etapa).

Sin remontarse al pleistoceno, «Purito» Rodríguez mantuvo el foco para los aficionados españoles en 2012, cuando vistió diez días de rosa y perdió el Libranza por un suspiro delante el canadiense Ryder Hesjedal. Más nuevo, la especialización de Descampado, brillante en 2015 delante Contador y en 2017 con una etapa soberbia y protagonista el año pasado en su afán por percibir el Libranza delante Roglic y, esta vez, cediendo delante su excompañero Carapaz. Más allá de la solvencia de Peio Bilbao (dos triunfos en 2019), el ciclismo gachupin presenta hoy un cierto vano con jóvenes que tienen mucho que demostrar. «Estos ciclos ocurren en todos los países -matiza Contador-. Unos abriles salen buenos, otros no tanto. España tiene buenos corredores, como Enric Mas, Marc Soler o Iván García Cortina -los tres Movistar-), pero repetir lo que se logró en la última término parece complicado».

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