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«Su mérito es de aquí a la luna»

«Su mérito es de aquí a la reflejo»
#mérito #aquí #reflejo

Enrique YuntaEnrique Casal

De la supuesta carencia, Diego Schwartzman encontró una delantera. «La masa me conoce por la cúspide», asumió en su día, más orgulloso que inhibido porque, con solo 1,70 metros (eso dice su ficha oficial…), combate y tumba frecuentemente a tallos de casi dos metros. En el tenis de ahora, tan robotizado y en donde el tiro y el primer patada son fundamentales, los centímetros importan mucho, pero Schwartzman ha sabido adaptarse estupendamente, tanto que hoy, en Roland Garros, disputa su primera semifinal en un Grand Slam. Al otro costado de la pista, Rafael Nadal, un campeón fenomenal al que ya tumbó en Roma hace tres semanas, un precedente que condiciona la cita de esta tarde (14.50 horas, Eurosport y TechnoMiz.es).

París no es Roma y «El Peque», así es como le candela todo el mundo en el circuito, admite que este, mucho más que cualquier otro, es paraje de Nadal, abrumadora la monograma de 98 victorias en 100 partidos. «Mentalmente debo estar muy preparado y físicamente asimismo porque muy pocos han tenido la oportunidad de ganarle a cinco sets», resume el argentino, que ya hace dos primaveras le planteó batalla en el mismo decorado e incluso le birló la primera manga antaño de que la borrasca se aliara con el castellano. Este Schwartzman, sin confiscación, es mucho más poderoso y ya se cree que puede contender con cualquiera, saciado el sueño de ser top 10 porque tiene asegurada la octava plaza del ranking ATP pase lo que pase.

Ayer, mientras Nadal se entrenaba con Carlos Moyá en un jueves corriente, Schwartzman buscaba a un siniestro para descifrar a su enemigo de hoy. Repetía intercambios y pulía sus golpes, un tenista diamantino que encima posee un físico asombroso. Llega luego de cinco horas y ocho minutos de paliza con Thiem en cuartos, pero ha tenido tiempo de sobra para recuperar las piernas. Es, en esencia, un titán que va en frasco pequeño y que tiene muchísimas virtudes, tantas que exigirá, seguro, la mejor traducción de Nadal. «Tiene muchísimo mérito, pero el partido estará en la mano de Rafa, dependerá más de él», apunta Álex Corretja, comentarista de pompa de Eurosport y que desmenuza al porteño en su charla con TechnoMiz.

Radiografía de Schwartzman

Estilo de distracción

«Básicamente, es un participante muy disciplinado, muy consistente. Basamento su distracción en convertirlo en una tapia, cometer pocos errores y en moverse muy aceptablemente», aporta Corretja, dos veces finalista en París y el único castellano que ha vacada la Copa de Maestros.

Revés

«Tiene un revés consumado. Le beneficia que la pelota no esté picando tanto porque él es relativamente bajo para el tenis de hoy. Tiene un golpeo muy plano y muy directo. Tira muy aceptablemente el cruzado, pero asimismo cambia aceptablemente al paralelo».

Drive

«Congruo buena. No es matadora, pero va metiendo mucha fantasía y sabe mover aceptablemente la mano».

Impulso

«Su servicio es proporcionado regular. Es simplemente cortadito, pero al saltar tan poco la fantasía ahora mismo se convierte en un tiro incómodo. Cuesta mucho atacarlo. Por otra parte, su resto es proporcionado profundo y ataca desde el primer intercambio».

Físico

«Puede estar cinco o seis horas jugando. Como él sabe que sus cualidades físicas son muy importantes, las trabaja muchísimo. Schwartzman se pasa horas y horas en el campo con su preparador. Suple la descuido de cúspide con toda esa disciplina física. Por otra parte, tiene beneficio para recuperarse de la paliza del partido contra Thiem, son casi 70 horas. Puede advenir relación, sí, pero yo en 1998, en tercera ronda, estuve cinco horas y 31 minutos contra Gumy y llegué a la final. Lo suplirá con la ilusión que tiene».

Poder mental

«Su mérito es de aquí a la reflejo. Que una persona que mide 1,70 metros como Schwartzman sea capaz de percibir tantos partidos, sea top 10 con los gigantes que hay… Demuestra la personalidad que tiene».

La tiene, claro que la tiene, y ahora se le respeta como lo que es, una de las mejores raquetas del planeta. «Voy a dar lo mejor de mí corretear con brío y tratar de hacer algunas cosas diferentes a las que hice en Roma», apunta Nadal, buen amigo de Schwartzman y al que tenía muy controlado antaño de aquella derrota en el Foro Itálico de hace unos días (ahora van 9-1 en el cara a cara). «Lo más fresco es lo de Roma, él parte con ligera delantera. Pero es verdad que estamos en un torneo singular para mí. Las condiciones son más favorables para su estilo de distracción, pero tengo que inquirir mi camino para hacerle daño y tener opciones de percibir. En semifinales es siempre un partido difícil, acepto el oposición con la máxima ilusión», concluye el balear.

Nadal está presto

Nadal llega a esta ronda luego de cuatro partidos proporcionado sencillos y unos cuartos exigentes en presencia de Jannik Sinner, en donde fue de menos a más y tiró de experiencia para mejorar su irregular puesta en estampa. Ese tercer parcial es el camino, pero el duelo de esta tarde no tendrá ausencia que ver. «Lo deductivo es pensar, viendo cómo juegan los dos, que será un partido desprendido», introduce Corretja, quien asimismo ofrece su opinión sobre el estado del campeón de 19 grandes. «La porte de Rafa está por encima de cualquier participante. Se sobrepone y siempre encuentra una opción a los problemas desde muy pequeño, es la educación que le han cubo. Lo volvió a demostrar en presencia de Sinner», dice el extenista. «Tiene experiencia y es muy fuerte en situaciones límites».

La de hoy, sobre el papel, tiene su peligro, pero considera Corretja que Nadal está presto. «El cuadro para él ha sido muy cómodo. Necesitaba partidos y los ha tenido. Ha llegado muy fresco a semifinales, de las veces que más de su carrera. No le descuido mucho, descuido que cuando le pongan a prueba sepa objetar, y creo que responderá. Es difícil que pueda hacer cosas mucho mejor: con esta pelota le va a costar siempre tirar mucho más desprendido de lo que está tirando, si hace rumbo es difícil que pueda machucar más válido… Está donde está. Tiene que seguir con ese ritmo y entrar mucho en pista. Cuando está pasivo, esta pelota no le hace ausencia, necesita ser muy incisivo».

Schwartzman, que trabaja con Juan Ignacio Chela, no se conforma. «Estoy acertado, pero esto sigue», exclama, codicioso por naturaleza. Confirma así que el tamaño, a veces, importa poco, dispuesto a tumbar hoy al anciano de los gigantes que ha existido en el tenis, dispuesto a pelear con el rey de París.

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