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Sorpresas al estudiar la atmósfera de un planeta que no debería existir

Sorpresas al estudiar la entorno de un planeta que no debería existir
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Patricia BioscaPatricia Biosca

El año pasado, los astrónomos descubrieron un raro planeta a 260 primaveras luz de la Tierra. Llamado LTT 9779b, tiene un tamaño parecido al de Neptuno pero, al contrario que en nuestro vecino, allí hace tanto calor que sobre su superficie líquida se derritiría el plomo, el platino, el cromo y hasta el hoja inoxidable. De hecho, está tan cerca de su hado que tarda menos de 24 horas en rodearla, por lo que los científicos pensaron que cualquier esperanza de encontrar una entorno sería vana. Pero se equivocaban: la tiene y, encima, es tan rara como el resto de este extraño planeta que, según nuestras teorías, no debería existir.

La investigación, que acaba de publicarse en « Astrophysical Journal Letters», está dirigida por Ian Crossfield, profesor de física y astronomía en la Universidad de Kansas, y los datos han sido obtenidos gracias a los telescopios espaciales TESS y Spitzer, de la NASA. Es la primera vez que se observa la entorno de un tipo de planeta así, en el interior de la inusual categoría de «Neptunos calientes».

Desiertos espaciales con mundos improbables

Normalmente es obediente sentir planetas gaseosos y enormes orbitando cerca de sus estrellas, los llamados «Júpiter calientes»; pero es mucho más complicado encontrar en esta trayectoria mundos del tamaño de Neptuno y que encima conserven su entorno. Es por ello que los astrónomos han llamado a esa zona «desierto neptuniano», ya que se estima una muerto probabilidad para que en ese sitio haya planetas gaseosos del tamaño de Neptuno.

«Creíamos que los Neptunos calientes no son lo suficientemente masivos para evitar la evaporación atmosférica sustancial y la pérdida de masa. Es por ello que la mayoría de los exoplanetas calientes cercanos a la hado son como Júpiter, enormes planetas gaseosos calientes, o planetas rocosos que hace mucho tiempo perdieron la decano parte de sus atmósferas», explica Crossfield. Pero LTT 9779b es uno de los ejemplos que desafían el conocimiento y la comprensión humanas, por lo que se ha convertido en un excelente objeto de estudio.

Una superficie fundida a 1.600 grados

«Por primera vez, medimos la luz que nos llega de este planeta que no debería existir», afirma Crossfield en un comunicado. «Este planeta está tan intensamente irradiado por su hado que su temperatura supera los 3.000 grados Fahrenheit (1.600 grados celsius) y su entorno debería haberse evaporado por completo. Sin confiscación, nuestras observaciones nos muestran a través de la luz infrarroja que emite el planeta que sí la tiene».

Así, se fijaron en cuánta luz infrarroja emitía el planeta posteriormente de torcer 360 grados sobre su eje -es afirmar, un día de aquel Neptuno caliente-. «La luz infrarroja indica la temperatura y dónde están las partes más calientes o frías del planeta. Por ejemplo, en la Tierra, no hace más calor al mediodía, sino un par de horas posteriormente de la tarde. Pero en este mundo en existencia hace más calor casi al mediodía», explica Crossfield.

Mucho más frío de lo pensado

Es así como comprobaron que LTT 9779b es un planeta mucho más frío de lo que se pensaba y que probablemente algún sistema de nubes esté reflejando gran parte de la luz que le llega de su hado. «El planeta siquiera irradia mucho calor con destino a su flanco noctámbulo, por lo que creemos que la luz probablemente se absorba en lo detención de la entorno, desde donde la energía se irradia rápidamente de dorso al espacio», afirma por su parte Nicolas Cowan, del Instituto de Investigación de Exoplanetas (iREx) y de la McGill University en Montreal, quien ayudó en el descomposición e interpretación de los datos. Es afirmar, que gran parte de los rayos de su hado «rebotan» contra su entorno, impidiendo que el mundo haya fracasado totalmente devastado por la radiación.

Aunque LTT 9779b no es antes un sitio en el que alguna forma de vida pueda sobrevivir, sí que puede dar pistas no solo de la formación de los planetas, sino de otros mundos que sí puedan mantener organismos biológicos. «Planetas como el LTT 9779b pueden servir de cárcel de pruebas para ratificar lo que sabemos y que lo estamos haciendo acertadamente».

Resultados preliminares

Según Crossfield, los resultados son solo un primer paso con destino a una nueva grado de exploración exoplanetaria de atmósferas: «Lo que nuestras mediciones nos muestran son lo que llamamos características de anexión de ultratumba: su espectro indica que hay monóxido de carbono o dióxido de carbono en la entorno. Solo estamos empezando a entender qué moléculas componen su entorno, aunque igualmente su temperatura nos da pistas sobre cómo los vientos hacen circular energía y material a través de ella».

Encima, el astrónomo asegurao que queda mucho trabajo por hacer para comprender mejor el LTT 9779b y Neptunos calientes similares, sobre todo los que aún no han sido descubiertos: «Queremos seguir observándolo con otros telescopios para poder reponer más preguntas, como por ejemplo ¿cómo es capaz este planeta de retener su entorno? ¿cómo se formó originalmente? ¿era inicialmente más extenso pero ha perdido parte de su entorno primigenia? Si es así, entonces ¿por qué su entorno no es solo una interpretación escasa de la atmósferas de exoplanetas más grandes y ultracalientes? o ¿qué más podría acaecer en su entorno?». Cuestiones que en poco tiempo quizá puedan tener una respuesta.

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