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Situación preocupante a dos días del clásico

Situación preocupante a dos días del clásico
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Tomás González-Martín

La situación del Vivo Madrid preocupa interiormente y fuera del club, en los dirigentes y en los aficionados, en el cuerpo técnico y en los futbolistas. Estos mismos jugadores ganaron la Venda en julio con diez victorias y un igualada, con pocos goles a crédito y especialmente con una defensa muy sólida, basada en el sacrificio del equipo. Ahora lo intentan y no pueden. Quieren, pero el físico no les da. Dos derrotas y ahora llega el clásico. Yerro mucha Venda y no decidirá ausencia, pero marcará sensaciones. El campeón de Venda llega en malas condiciones psicológicas al duelo. Es la hora y la situación para reaccionar.

En la cúpula de la casa blanca se piensa que la errata de alivio veraniego en este año del Covid-19 pasa facturas. No tuvieron, lo campeones, ni los grandes equipos europeos, un alivio de verdad. Vigésimo días de descanso y a posteriori comenzaron a entrenarse de nuevo sin partidos de pretemporada y entraron directamente en competición. Ahora no están en plena forma y se nota. No hay presión y los rivales les superan al contragolpe y al ataque, por poder físico y por velocidad.

Zidane se ha desacertado en sus últimas alineaciones. Casemiro y Valverde no estaban en el merienda auténtico en presencia de el Cádiz y a posteriori tuvo que introducirlos en una revolución de cuatro sustituciones en el alivio que desvelaron su error. Frente al Shakhtar dejó fuera a Vinicius, Benzema y Kroos, mantuvo a Marcelo y situó a Mendy en la derecha. En el alivio tuvo que dar sitio a Benzema y luego a Vinicius y Kroos. Reaccionaron, del 0-3 al 2-3, pero fue insuficiente. Reservó hombres para el clásico y volvió a equivocarse

Para colmo, Zidane les descoloca a todos, a jugadores y a directivos. Sus alineaciones son como un sorteo del Euromillón. Frente al Cádiz presentó un merienda de creadores, sin nadie para presionar, con Casemiro y Valverde en el bandada, y los recién ascendidos les dieron una consejo en 45 minutos. Luego, Zizou reconoció su error al colocar a Valverde y Casemiro en el segundo tiempo. Ya era tarde. Acabó 0-1. Primera derrota liguera en Valdebebas del Vivo Madrid, antaño inexpugnable.

Cuatro días a posteriori, el conjunto blanco estrenó su historia europea en el estadio Di Stéfano con otra derrota, 2-3. Y de nuevo hubo una columna extraña de Zizou, obsesionado con recuperar a Marcelo y obsesionado con dejar a Vinicius en el banquillo inicialmente, anejo a Benzema y Kroos.

Pensó Zidane en el clásico y lo pagó caro, pues siquiera estaba el defensa del equipo, Ramos. Sin el capitán la defensa es un vaivén, floja, sin serenidad, sin colocación, sin personalidad. Ayer, un equipo ucraniano suplente, porque le faltaban un montón de futbolistas tocados por el Covid-19, se situó con 0-3 y al final venció 2-3. Es para meditarlo.

El Vivo Madrid no ha disputado los dos primeros tiempos de dos partidos y perdió los dos. Hoy, sin no se presiona y se lucha los 90 minutos se pierde. Zizou y sus hombres deberán averiguar una revolución propia, interna, en el peor campo posible, el Camp Nou. Quizá sea el mejor para hacerlo.

Ayer, con el 0-3 del intermedio, la incredulidad competía con los semblantes cariacontecidos de los jugadores de Zidane. El 0-3 reinante en el primer periodo del estreno de la Champions era una sorpresa mundial.

Zizou volvió a presentar un merienda sorprendente, inédito, con Marcelo como adyacente izquierdo, Mendy como defensa derecho y Benzema en el banquillo al flanco de Kroos. Los centrales, Militao y Varane, débiles, fueron el pasillo de inseguridad que abrió el camino a tres goles en los que todos fueron culpables. La reacción no fue suficiente. Tras el vergüenza del 0-3, los blancos marcaron dos veces con la entrada de Benzema y Vinicius. Golazo de Modric, buen gol de Vinicius y se acabó. Querer y no poder. La entrada de Kroos no solventó ausencia más. Al final se anuló el tercer tanto particular, de Valverde, por fuera de recreo de Vinicius.

La marcha de Ramos, que se hace trascendental. Sin el capitán, la defensa es una verbena. A Varane y Militao les viene muy ancho, no hay liderazgo ni seguridad

Todos llegaban tarde en el primer tiempo. Como frente al Cádiz. El Vivo Madrid tiene un problema de fútbol, de calidad ataque para hacer goles, pero si a eso le sumas el desorden y la amor de la retaguardia se produce lo que hemos trillado en presencia de el cuadro gaditano y el Shakthar. El clásico viene en dos días con estos dos fracasos como polímero de presentación.

No se entiende la cabezonería de Zizou en no alinear al mejor punta que tiene, el más rápido, el único que rompe, Vinicius. Hoy sacó inicialmente a Jovic como punta, a Rodrygo por la izquierda y a Entorno Asensio por la derecha. Con el 0-2 ya colocó a los dos en su cierto sitio, por sus bandas naturales. El desastre fue total en ese primer tiempo. Courtois salvó un mano a mano que era el aperitivo de lo que venía. Tres tantos en contra, el segundo en un autogol de Varane al intentar evitar un remate a bocajarro del punta rival. Cuando el zaguero es tu mejor tahúr, malo para el Vivo Madrid. Courtois volvió a auxiliar al equipo con el 2-3 en dos ocasiones más, en otro dos mano a mano. Demasiado.

El fiasco era y es muy molesto. El Vivo Madrid pierde en presencia de el Shakhtar, el adversario teóricamente más débil de su corro de Champions. El Borussia Moenchengladbach le dilación el próximo martes, tras el clásico. Y el Inter es el adversario en teoría más duro. Zidane introdujo a Benzema en el alivio. Vinicius, el más veloz, tardó en entrar. Y en cuanto lo hizo firmó el 2-3. Lo hizo a los 58 minutos, pocos segundos a posteriori del 1-3 anotado por Modric. El Vivo Madrid buscó con orgullo el igualada. Y no lo consiguió.

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