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«Sí, hay miedo a jugar»

«Sí, hay miedo a corretear»
#Sí #hay #miedo #corretear

Jorge AbizandaJorge Abizanda

Los equipos de Segunda B y Tercera división apuran los últimos amistosos a la paciencia del inicio de sus ligas (17 y 18 de octubre), el fin de semana con el que todavía llevan soñando desde hace meses los miles de clubes del resto de las divisiones inferiores. Sin bloqueo, en las categorías que van desde Preferente hasta Prebenjamín (las que dependen de las federaciones territoriales) los goles no empezarán a celebrarse al mismo tiempo en todas las autonomías porque la pandemia ya ha obligado, por ejemplo, a retrasar el nuevo curso en Madrid al menos hasta mediados de noviembre. En la pretemporada más complicada para el fútbol modesto castellano, numerosos dirigentes de equipos madrileños incluso temen que sus campeonatos no puedan ni resistir a inaugurarse, un miedo que se extiende por otras comunidades frente a el avance de la segunda ola del coronavirus. Por precaución, varios conjuntos de toda España ya han renunciado a salir a competir en esta campaña. «Sí, hay miedo y debemos ser responsables», argumentan.

Tras un mes de entrenamientos en los que el gel hidroalcóholico, los termómetros y los protocolos han cobrado tanta importancia como el balón o las tácticas, la Segunda B y la Tercera división abrirán el curso el próximo día 17. La preparación no ha sido viable para muchos jugadores que, siguiendo las normas, no han podido ducharse tras los entrenamientos ni utilizar los vestuarios. «Nosotros sí los utilizamos en los entrenamientos porque tenemos la suerte de contar con cuatro. Hemos dividido a la plantilla y asignado a cada corro uno de ellos. Se pueden cambiar, pero no ducharse en ellos», explican a TechnoMiz desde el Corpulento Tordesillas, conjunto vallisoletano de Tercera división. En los partidos de pretemporada, ver a futbolistas convirtiendo las gradas en camerinos ha resultado una imagen habitual y se repetirá durante la Alianza si se mantienen las mismas restricciones. «Cuando lleguen el invierno y las lluvias, ya verás la desenvoltura que les va a hacer a los chicos subirse al autobús y tener que hacerse 200 kilómetros de envés a casa llenos de granito y empapados», asegura a este boletín el presidente de un club de Segunda división B. ( Así tienen que hacer los clubes si detectan un positivo de coronavius).

Un jugador del Guijuelo, en una visita a Madrid, atendido en una camilla en la grada
Un componente del Guijuelo, en una invitado a Madrid, atendido en una camilla en la tribuna – Foto CD Guijuelo
La grada, el vestuario
La tribuna, el vestuario – CD Guijuelo

El mismo problema con el que se encontrarán miles de niños y niñas de los equipos de las categorías inferiores cuyas competiciones dependen de las federaciones territoriales porque la prohibición de usar las duchas aparece en todos los protocolos elaborados, en sintonía con las autoridades sanitarias de sus autonomías, para el inicio de la temporada. Protocolos similares en todas las comunidades, aunque la Xunta se desmarca en este sentido al exigir que los equipos de otras zonas de España pasen test PCR antaño de saludar Galicia. Una obligación que no se da en otras regiones, lo que genera incertidumbre e inquietud en los protagonistas del mal llamado futbol no profesional. «Para muchos equipos, acreditar esos test es impracticable», reconocen.

En Segunda B y Tercera división, la Liga, consciente del problema financiero que pueden suponer, no impone los test, solo los aconseja. «Dada la desarrollo de la pandemia de Covid-19, la RFEF recomienda que en todas las competiciones, organizadas por la misma y, en su caso, por las Federaciones Territoriales respectivas al iniciar los entrenamientos pretemporada o en su defecto, 72 horas antaño del inicio de las competiciones, los clubes realicen una prueba específica Covid-19», según recoge en su «Protocolo de acto para la envés de las competiciones oficiales de ámbito estatal y carácter no profesional».

Equipos que han renunciado

En el resto de categorías inferiores, los test son otra quimera, excepto para clubes que lucen músculo crematístico. A desembolso de la desarrollo de la pandemia, el fútbol regional se iniciará en la Comunidad Valenciana el próximo 18 de octubre, una semana más tarde en el caso, por ejemplo, de Extremadura. A mediados de noviembre, en teoría, en Madrid. Sin bloqueo, en el camino se han ido quedado varios clubes de toda España que «por responsabilidad» han decidido no salir a competir. Los aficionados de municipios de Huelva como Hinojos, Nerva o Mazagón no animarán esta temporada a sus equipos. La renuncia no se debe a desatiendo de esquema, de ganas, de ilusión, ni de bienes económicos. «Creemos oportuno ser responsables y no poner en aventura la lozanía tanto de nuestros jugadores como del cuerpo técnico y de todas las personas que componen la estructura de nuestro club», aseguran desde uno de las entidades onubenses.

No hay límites ni barreras geográficas en este temor a la pandemia. «En Extremadura todavía existe miedo a lo que pasará durante la temporada porque la Liga no exige test PCR», explica José Luis Mansilla, el responsable de las redes sociales del CD Zarzeño, conjunto pacense que milita en la Primera División Extremeña. En esta Comunidad han decidido no subirse al tren de la muérdago equipos como el CD Metelinense, el CD Pedrusco Garbayuela, el CD Corpulento Tiétar y la UD La Cruz, todos ellos de la Segunda División regional. «En las bases de la competición que mandó la Liga no se indica carencia de test, ni siquiera al eclosión de la competición. Lo que sí pone que pueden hacer los clubes es tener 25 fichas, dos más que la temporada pasada, y que las convocatorias pasan de 18 a 20 futbolistas», añade en su conversación con TechnoMiz. Extremadura es una de las comunidades que ha hexaedro el manido bueno a la presencia de notorio en sus estadios, siempre con un cabida restringido y cumpliendo estrictamente los protocolos. Una autorización que no se ha hexaedro en otras autonomías, como la madrileña.

Aficionados en el campo del CD Coria extremeño
Aficionados en el campo del CD Coria extremeño – @CDCoria

Este miedo no es nuevo. Se viene arrastrando y en los últimas semanas se ha acrecentado a medida que se han ido disparado los casos positivos en toda España. En agosto, el FC Ortigueira coruñés fue el primer conjunto adscrito a la Liga gallega de Fútbol que renunció a corretear la muérdago. Desde hace unos días, un centenar de clubes de las categorías inferiores de esta Comunidad se están planteando la posibilidad de no competir hasta que la pandemia esté controlada. Muchos piensan que no es el mejor momento para retornar, la mayoría entiende que no está garantiza la lozanía de los deportistas.

El fútbol modesto más maltrecho por la pandemia es el madrileño, que en los últimos días ha recibido un nuevo revés. Las restricciones a la movilidad impuestas en la caudal y en varios municipios han dificultado el desplazamiento de técnicos y jugadores, lo que ha complicado aún más la preparación de una temporada que se presenta desesperante para algunos dirigentes. Hay equipos que no han podido empezarla aún porque sus instalaciones permanecen cerradas.

Álvaro Gómez-Rey
Álvaro Gómez-Rey

«Nosotros empezamos a trabajar en septiembre como una pretemporada más, cuatro entrenamientos a la semana y un partido amistoso, pero, al dispararse los casos de coronavirus y resistir las restricciones, tuvimos que resumir las sesiones a tres y luego a dos. Los amistosos los tuvimos que suspender», explica Álvaro Gómez-Rey, técnico del CD Galapagar, de la Preferente madrileña.

A pesar de los inconvenientes, Álvaro y sus jugadores mantienen parada el humor, aunque el preparador admite que la «situación resulta desmotivante porque lo que nos gusta es entrenar para competir». «Afrontamos la situación con mucha paciencia e intentando disfrutar, internamente de lo que se puede, del deporte que nos gusta», sentencia.

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