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Red Bull, cambiar ruedas a la velocidad de la luz

Red Bull, cambiar ruedas a la velocidad de la luz
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José Carlos CarabiasJosé Carlos Carabias

Como sugieren los clásicos de la Fórmula 1, si parpadeas te lo pierdes. Ahora la metáfora ya es fiel. En los últimos tiempos, el avance tecnológico de este deporte, inmediato a una mezcla de músculo y precisión, ha desembocado en una coreografía perfecta de las paradas en el aparcamiento de Red Bull. Las ruedas se cambian a velocidad supersónica, tan coordinada que la escudería de bebidas energéticas salta de un récord a otro. Como Serguei Bubka o el nuevo Armand Duplantis en la pértiga, la plusmarca crece por centésimas de segundo. El tope quedó establecido en 1,82 s. el año pasado en Brasil, y la exactitud de la técnica se mantiene. En el postrer GP de Rusia, los mecánicos de Red Bull cambiaron los neumáticos de Verstappen (1,86) y Albon (1,89) en una secuencia sorprendente. El promedio en la F1 está cerca de los tres segundos.

«Desmontar de dos segundos es casi tocar los límites del ser humano», analiza Christian Horner, el director de Red Bull, que comprueba cada fin de semana cómo sus colaboradores ganan ganancia al tiempo respecto a los otros equipos. «Pero es como en los 100 metros, la ristra de progreso es cada vez más limitada», asegura.

Sustituir neumáticos a la velocidad de la luz se ha convertido en un patrimonio, toda vez que los adelantamientos demuestran ser un perfectamente escaso en la mayoría de las carreras de F1. El objetivo siempre es obtener tiempo en el aparcamiento sobre el adversario para eventualmente conquistar una preeminencia en la pista.

«Parece una obra sencilla, pero intervienen muchos factores y se requiere una sincronización perfecta de cada persona en su posición», cuenta a TechnoMiz Albert Fábrega, antiguo mecánico que reemplazaba la rueda trasera izquierda de los bólidos Super Aguri de F1 y que hoy ejerce como comentarista en Movistar +.

En cada pit stop de Red Bull intervienen 25 auxiliares. De ellos, 17 se colocan cerca de del coche en distintas funciones: tres en cada rueda para desenroscar, sacar, atornillar y retornar a valer; personal en los laterales para sostener el uranolito, para levantarlo, para dar vía osado a la salida…

«Me concentro en la luz (que indica al piloto que ya puede nacer) y en pisar el acelerador. El trabajo de los chicos es increíble», ha ostensible más de una vez Max Verstappen, el único piloto que hoy le hace sombra a Hamilton.

No todos los equipos priman la velocidad y el aventura en el cambio de neumáticos. Depende de la estructura de cada coche, de las herramientas que se utilizan, del tipo de tuercas… «Igual los mecánicos de Red Bull se ponen en un McLaren y no logran descabalgar de dos segundos», explica Fábrega.

Por el afán de precocidad (siempre han tenido al piloto más señorita de la F1 en sus monoplazas), Red Bull se ha especializado en esta materia. Convirtió en un hito el GranPremio de Estados Unidos de 2013 al descabalgar de la barrera de los dos segundos (1,92 con Mark Webber) y desde entonces no ha frenado su progresión. En los últimos tiempos se ha conocido que usaba un coche simulado totalmente eléctrico, el «Dummy», para que los mecánicos practicaran paradas en boxes.

«Es entrenamiento y más entrenamiento. Es difícil de cuantificar, pero los mecánicos entrenan casi todos los días en la taller y, por supuesto, los viernes, sábados y domingos durante un fin de semana de gran premio», matiza Horner. Uno de sus mecánicos galácticos es gachupin, Óscar González.

«Yo trataba de poner la mente en blanco, porque el estrés era total al entrar el coche», dice Albert Fábrega. Hace diez primaveras, cuando Alonso fichó por Ferrari, las paradas en los garajes duraban cuatro segundos. Hoy Red Bull viaja en otra dimensión.

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