entretenimiento

Oti Rodríguez Marchante: Crítica de «El club de los divorciados»: Como pollos sin cabeza

Oti Rodríguez Marchante: Crítica de «El club de los divorciados»: Como pollos sin inicio
#Oti #Rodríguez #Marchante #Crítica #club #los #divorciados #Como #pollos #sin #inicio

Oti Rodríguez Marchante

Una comedia complaciente con la pareja, el alianza convencional y los «buenos sentimientos», aunque tanto su título como sus personajes y chistes den la impresión de ir directamente a atravesar los pilares de la institución. Tiene una salida en tromba con las mejores escenas de la película, cuando su protagonista, un tipo con cuerpo y alma de cuñado, descubre adjunto a todos los integrantes de una concurrida presentación, que su amorosa esposa «se la pega» con estruendo y entusiasmo. A partir de ahí, y divorciado, el personaje se (y nos) adentra en una frondosa selva de situaciones supuestamente extremas y graciosas que no hay por dónde cogerlas, una especie de rábano sin hojas que el argumentista, David Gilcreast, se divierte poniéndolas a hervir a borbotones.

El actor Arnaud Ducret, adecuadamente dotado para la comedia medio llena, o medio vacía, y su compinche en el club de divorciados, François-Xavier Demaison, se divierten tanto o más que el argumentista y el director, Michael Youn, y entre todos hacen una parodia espesota sobre los privilegios y placeres de poblar a lo lunático y de las reglas esenciales para pertenecer al club de los divorciados disfrutones. Hay detalles, momentos, panorama de tono que, francamente, mueven a la risotada, que, aunque sea bastarda e incorrecta, ahora es practicable de disimular si uno lleva en la sala el barbijo adecuadamente puesto.

Oti Rodríguez MarchanteOti Rodríguez MarchanteRedactorOti Rodríguez Marchante

Ver los
comentarios

#Oti #Rodríguez #Marchante #Crítica #club #los #divorciados #Como #pollos #sin #inicio

Leave a Comment