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«¡Nuestros animales se mueren de hambre!»

«¡Nuestros animales se mueren de deseo!»
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Rosario PérezRosario Pérez

«Nos estamos muriendo y no damos ni pena, y no es que piense que el toreo deba darla, muy al contrario, pero estamos relegados al olvido más completo sin un solo médico que nos atienda». Así comienza la carta abierta de José María López, ranchero del Uno, que escribe la ingenuidad del sector del toro y muestra su preocupación por un panorama cada vez más bruno.

Entre álamos, chopos y amapolas, en la dulce tierra de los panales y las colmenas, el propietario de los bueyes más famosos, protagonistas de los dos últimos Sanfermines, cría a su yeguada con sumos cudidados en «El Maquilón», una finca alcarrereña situada a orillas del Tajo. «Comen incansablemente, más que los bravos», señalaba en una entrevista con TechnoMiz su criador. Pienso, paja y forraje componen la dieta de unos animales cuyos pesos oscilan entre los 600 y los 700 kilos, aunque los hay hasta de una tonelada. Pero López, al que la crisis le ha afectado de empachado, lamenta que «no tengo para echarles de engullir y, lo peor, no sé si voy a poder dar de engullir a mi comunidad en unas semanas». Es la cruda ingenuidad de una grey en la que pasatan 400 vacas, 800 machos y 120 cabestros.

Este ranchero, trabajador incansable y con una cariño desmedida, ha vivido momentos de «vacas gordas y flacas» como todos, pero nunca una situación tan «crítica». Su negocio, como el de tantos, se encuentra en la UCI: «¡Nuestros animales se mueren de deseo!», exclama. «Y, lo peor -subraya-, no sé si voy a poder dar de engullir a mi comunidad en unas semanas». López elevación la voz en esta misiva para remover tanto a las administraciones que no ayudan como las entrañas del propio mundo del toro, sin plan como siempre, o ahora con un plan de reconstrucción que llega tarde y del que, a dos días de provenir si falta lo impide, no se acaba de poner luz y taquigrafía.

«A veces me siento un “Mesías” tratando de repartir el pienso como el creador repartía los panes y los peces»

José María López se pregunta «dónde están esos políticos que te empujar por salir en una foto» o las «grandes casas empresariales que se han enriquecido». «¿Y las figuras del toreo?», cuestiona igualmente. En medio de la desesperación por una situación en la que teme que tantos animales se queden sin engullir o acaben en el matadero, el ranchero de «Messi» y «Ronaldo» reivindica la unión de todos y «un paso al frente de verdad».

Los animales del Uno, en los comederos
Los animales del Uno, en los comederos – Ganado el Uno

Esta es la carta íntegra, una dura misiva publicada en su web (ganaderiaeluno.com) bajo el título de «El año que morimos peligrosamente»y en la que define la tauromaquia como «la pita de los huevos de oro que desde hace tiempo solo da huevos de hojalata»:

«Nos estamos muriendo y no damos ni pena, y no es que piense que el toreo deba darla, muy al contrario, pero estamos relegados al olvido más completo sin un solo médico que nos atienda.

Me refiero a la tauromaquia, a esa pita de los huevos de oro, que desde hace tiempo solo da huevos de hojalata y parece que nos conformamos con una lenta desaparición progresiva. La puntilla va a ser esta terrible pandemia que tanto daño está haciendo a nuestras vidas y al tejido crematístico de un país “ingobernado” y que en el caso del toreo va a ser solo la quiragra que colma el vaso.

«Hemos paseado por todas las ciudades de España, nos han recibido algunos “segundos espadas” a modo de miseria y seguimos con miedo a dar un paso de verdad para defender nuestra vida, nuestro pasado y, sobre todo, nuestro futuro»

Desde impulsivo soñé con ser torero, cuando ser torero era poco muy alto, lideré el escalafón de novilleros en el año 2005 y a posteriori de tomar la alternativa, algunas cornadas y las circunstancias me hicieron dejar y dedicarme al negocio hogareño de la grey. Posteriormente de mucho esfuerzo he conseguido reunir una punta de vacas muy seleccionada y poco a poco ir consiguiendo metas en esta aventura de ser ranchero. Paralelamente he rematado clasificar una parada de bueyes con el hierro de “El Uno” de la que me siento muy orgulloso. Hoy pastan en casa más de 400 vacas, 800 machos y rodeando de 120 bueyes. Pero no tengo ni para echarles de engullir y, lo peor, no sé si voy a poder dar de engullir a mi comunidad en unas semanas. Cuido a cada animal como si de mi comunidad se tratara; heredé la obsesión por mi padre de tenerlos “gordos y sanos”, pero el túnel sigue umbrío y nadie parece que vaya a dar la luz.

«La tauromaquia, esa pita de los huevos de oro, que desde hace tiempo solo da huevos de hojalata y parece que nos conformamos con una lenta desaparición progresiva»

Me levanto cada mañana hundido, sin humor de falta, pero con la requisito honesto de cuidar y dar de engullir a los animales en la finca que con mucho esfuerzo compró mi padre hace ya más de 30 abriles y por la que velamos con cariño. A veces me siento un “Mesías” tratando de repartir el pienso como el creador repartía los panes y los peces. Mientras, el whatsapp suena con mensajes de los acreedores en la misma situación que yo y ya no sé qué decirles. El Estado nos ha dejado, nos ha prohibido, no se pueden dar espectáculos populares, las corridas de toros se están celebrando en condiciones precarias y mientras tanto el sector permanece callado, callado y avergonzado. Pero no soy el único, hay banderilleros que tienen que ir a comedores sociales para que sus hijos coman, y delante eso, ¿qué?

Hemos paseado por todas las ciudades de España, nos han recibido algunos “segundos espadas” a modo de miseria y seguimos con miedo a dar un paso de verdad para defender nuestra vida, nuestro pasado y, sobre todo, nuestro futuro. ¿Dónde están las grandes casas empresariales que durante abriles se han enriquecido? ¿Y las grandes figuras del toreo que gracias al toro y a sus esfuerzos gozan de una posición privilegiada? ¿O esos políticos que te empujan para salir en una foto o en un callejón? Es el momento de tomar medidas drásticas, pero drásticas en agrupación y con acciones masivas. La última “cornada” nos la ha cubo el paladín de la defensa de la Fiesta García Page rechazando las ayudas directas solicitadas a la grey de capea, como en tantas otras razas se dan. ¡Que nuestros animales se mueren de deseo!

«¿Dónde están las grandes casas empresariales que durante abriles se han enriquecido? ¿Y las grandes figuras del toreo que gracias al toro y a sus esfuerzos gozan de una posición privilegiada? ¿O esos políticos que te empujan para salir en una foto o en un callejón?»

Su excusa ha sido que “subvenciona” la retransmisión de festejos. No me haga cuchichear sr. Presidente, que sobre ellos podríamos hacerlo espacioso y tendido. No hace tantos abriles la sujeción que usted respalda salió muy perjudicada en el “affaire” Romero Honrado y quizá vayamos camino de situaciones similares… En cualquier caso, el principal motivo por el que está retransmitiendo festejos es que las audiencias le respaldan y los números igualmente, pero demagogia no, por auspicio. No es momento de ponerse medallas.

Pespunte ya de hacer el ridículo con miniescraches destemplados o en convocatorias sin convocatoria. Demos un paso al frente, un paso de verdad. Nos estamos muriendo. Muramos con las botas puestas al menos.

Yo doy un paso al frente: nuestras familias, el pasado de la tauromaquia, los que dieron su vida por ella y la responsabilidad de respaldar su futuro lo merecen. ¿Quién me apoya?»

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