deportes

Nadal-Djokovic, el mayor desafío de la tierra

Nadal-Djokovic, el maduro desafío de la tierra
#NadalDjokovic #maduro #desafío #tierra

Laura MartaLaura Marta

Frío, tormenta, octubre, pero un Nadal-Djokovic en el final domingo de Roland Garros. París, al fin y al angla, sigue siendo París. Los dos mejores jugadores del mundo citados hoy (15.00 horas, Eurosport, DMax y TechnoMiz.es) por ver quién levanta la Copa de los Mosqueteros. Final parisina que se viste de rojo otoñal esta vez, atípica impresión en todos sus condicionantes, pero igual de eléctrica, soberbia y esperada por el planeta tenis por todo lo que uno y otro representan para esta rivalidad que hoy cumple 56 capítulos. Uno, ser el mejor, por encima de todo, y no hay mejor tablado que percutir a Nadal en Roland Garros. El otro, alcanzar la sigla de 20 Grand Slams manteniendo la hegemonía en «su» tierra.

Porque a pesar de esa cincuentena de encuentros, solo siete de ellos han sido en la tierra ojeo francesa, con un primer episodio en 2006, todavía marcada la diferencia de status, porque el castellano ya había encaramado su primer Grand Slam y Djokovic descubrió quién era efectivamente Nadal en esta superficie y en esta pista. Duró dos sets el cita, pues luego de un doble 6-4, el serbio se marchó al vestuario sin querer ver el final. Demasiado. Desde aquel cita, no hay duda de que Djokovic comenzó a despabilarse respuestas a lo que vio.

A lo dilatado de estos 55 partidos, de estos quince primaveras de encuentros, casi parejos en perduración (33 primaveras el serbio, 34 el castellano) la hegemonía ha ido cambiando de tendencia. Si en esos primeros choques era Nadal quien tan pronto como sentía presión en tierra ojeo, el de Belgrado se hizo firme en dura, en una dualidad que se mantendría hasta 2010, campeón Nadal en el US Open sobre el serbio.

Un año más tarde sería el número 1 del mundo quien hallaría la pócima para exceder al castellano en arcilla, con triunfos en el Mutua Madrid Open y en la final del Masters 1.000 de Roma. Entreambos se hacen mejor el uno al otro. En ese 2011, el mejor Djokovic, con siete finales ganadas al castellano, rota la dinámica en Montecarlo 2012, donde vuelven a emparejarse en triunfos, donde ya no importan las superficies porque se han hecho mejores el uno al otro.

En París, todavía el serbio se fue acercando, con una semifinal en 2013 a cinco sets con un 9-7 final que dejaba atisbar el nuevo objetivo que se avecinaba. Por fin, en 2015, el final retentiva que entreambos tienen en la Chatrier, Djokovic desvela la fórmula y vence a Nadal en cuartos, retentiva al que se aferra para presentarse hoy. Ganaría Roland Garros al año ulterior, y completado el círculo, las dinámicas vuelven a estar equilibradas: uno defendiendo su superficie dura; el otro, la tierra.

Otro París

Y luego de cinco primaveras de alternativas, títulos arrebatados el uno al otro, de nuevo París. Aunque otro París, es verdad, menos soleado y apacible que en las ediciones de junio. Secreto, dicen unos y otros, para este nuevo episodio. «Ha reses tantas veces aquí que no creo que exista ningún campeón que pueda repetirlo. Pero este año las condiciones son diferentes que las de mayo-junio, eso puede darme una opción de cobrar», apuntaba Djokovic.

En su finca final parisina, luego de exceder obstáculos como Ymer, Berankis, Gallardo y Khachanov, sufrir frente a un Pablo Carreño que siempre lo desquicia y sudar de lo precioso contra Stefanos Tsitsipas, luego de tener engaño de partido y obligado a apostar cinco sets. No obstante, tan pronto como ha desgastado 45 minutos más en pista que el castellano. Eso sí, con ciertos momentos de atolondramiento, consciente de que perdió una oportunidad de acercarse en Grand Slams a Nadal y Federer en el US Open -eliminado por dar un pelotazo a una jueza de línea- y no quiere perder más.

«Estoy totalmente seguro de que Nadal no tiene posibilidades. Las condiciones de la pista benefician mucho a Novak. Sé que me la serie mucho diciendo esto, pero Djokovic es el principal predilecto. Su cuerpo y mente están en perfectas condiciones», auguraba ayer Goran Ivanisevic, técnico del serbio, logística dialéctica en marcha.

Envite mayúscula sobre todo luego de ver cómo Nadal ha sabido adaptarse a esas bolas «como piedras», al frío, al techo y a las circunstancias de esta impresión. Con cuatro partidos excelentes, sin dudas ni fisuras frente a Egor Gerasimov, McDonald, Travaglia y Korda; aumentando el nivel frente a Sinner, y superándolo frente a Schwartzman. Y aún así, todavía parece que le quede un poco más por dar. «De los grandes favoritos pensábamos que a Djokovic las condiciones eran a quien más beneficiaba con antelación. Estamos hablando del número 1, un atleta muy completo en todas las superficies y que deja pocos huecos. Va a ser un partido duro, se respetan muchísimo, pero tenemos un atleta en el que podemos encargar y que seguro va a hacer un gran partido», expone Carlos Moyà, preparador del balear.

Otro Nadal

Pero es Nadal y esto sigue siendo París: «Posteriormente de estas dos semanas, Rafa se ha adaptado muy correctamente, no teníamos dudas de la capacidad de aclimatación. Si le das a nominar, supuestamente elegiría otras condiciones, pero si son estas, tiene armas para apostar correctamente. Nadal ha reses en todas las circunstancias, con mérito, al nivel de mar, con bolas ligeras, pesadas. Está aquí, sin perder un set y nos aferramos a ese nivel», prosigue Moyà. «A Djokovic es muy difícil entrarle, pero es un atleta diferente en tierra que en dura. Los números avalan a Rafa. La crecimiento ha sido muy buena», completa Francis Roig, todavía técnico del balear. Y advierte: «Rafa sí tiene un plan». Esperan un partido duro, agresivo, al confín. Es un Nadal-Djokovic, en París. Llevan 55 capítulos midiéndose, estudiándose, preparándose para esta final.

Ver los
comentarios

#NadalDjokovic #maduro #desafío #tierra

Leave a Comment