deportes

Muere Jacinto de Sosa, un rebelde contra la cúpula arbitral

Muere Jacinto de Sosa, un opuesta contra la cúpula arbitral
#Muere #Jacinto #Sosa #opuesta #contra #cúpula #arbitral

Fernando Rojo

No fueron de ningún modo las federaciones deportivas, y en peculiar la de fútbol, un dechado de virtudes democráticas. Pero aún menos a finales de los 70, cuando el colegiado Jacinto de Sosa ascendió a Primera división luego de dos décadas curtiéndose en esos campos de Altísimo, muchos de ellos pastos para el rebaño o directamente infames barrizales. El presidente del Comité de Árbitros se llamaba José Plaza y gobernaba con mano de hierro a los hombres encargados de impartir honradez en los terrenos de grupo. Nadie se atrevía a plantarle cara, porque nunca fue más cierto ese principio de que el que se mueve no sale en la foto. El árbitro que discrepaba se quedaba sin arbitrar. Todos se alinearon con el poderoso Plaza. Solo un robusto, un llano sin miedo llamado Jacinto de Sosa osó batallar, una y otra vez, contra aquel corralito de dictadura y opacidad que había articulado Plaza bajo el paraguas del entonces presidente de la Asociación, Pablo Porta.

Y aceptablemente que lo pagó. No solo perdió en 1981 las primeras elecciones a las que se presentó, sino que meses luego fue «premiado» con la pérdida de categoría, y cuando recurrió fue sancionado bajo el pretexto de que Jacinto de Sosa, que unió su afición de árbitro a la de periodista, escribía una colaboración en el diario «Pueblo». Allí de arredrarse, De Sosa siguió recurriendo y enfrentándose a Plaza en cuantas votaciones tuvo oportunidad. Pero, como cabía adivinar, no ganó ninguna, y para colmo, no volvió a arbitrar en Primera división.

En esa pelea contra Porta y Plaza, encontró un amigo en el periodista más popular y poderoso de aquella época (y de muchas otras), falta menos que José María García, quien lo erigió en árbitro de preliminar, una figura ahora habitual en los programas radiofónicos, pero que en aquella época al punto que Jacinto de Sosa y algún otro robusto quiso cultivar, pues no todos los excolegiados estaban dispuestos a enmendar la plana en manifiesto a sus antiguos compañeros. Unido a García, llevó la cuenta durante muchos abriles de «La otra unión», una especie de clasificación paralela en la que se sumaban y restaban puntos luego de cotejar los errores de los árbitros. En cierto modo, un precedente del VAR.

Ahí alcanzó la cima de su popularidad. En un ámbito menos conocido para el gran manifiesto, Jacinto de Sosa formó como profesor de Redacción Periodística a varias generaciones de plumillas. Cuando alguno de sus alumnos le preguntaba por su etapa de colegiado, él solía presumir de acontecer sido el único que había expulsado a Enrique Castro Quini. Fue en un San Andreu-Sporting de 1976. Allí de provocar aquello un enfrentamiento con el mítico punta, se convirtió en el principio de una buena relación, hasta el punto de que «El brujo» le defendió abriles luego cuando el manifiesto de El Molinón la tomó con el colegiado madrileño. En el demarcación de grupo el código de honor siempre fue diferente al de los despachos.

Ver los
comentarios

#Muere #Jacinto #Sosa #opuesta #contra #cúpula #arbitral

Leave a Comment