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«Me da igual cómo voy a pasar a la historia»

«Me da igual cómo voy a ocurrir a la historia»
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Federico Marín BellónFederico Marín Bellón

En su comparecencia parlamentaria del 26 de mayo, a Rosa María Mateo se le escapó el célebre lapsus de Radiodifusión Televisión Espantosa. Parecía que sería su despedida, pero la situación sigue encallada en la corporación pública, donde la «administradora perenne única», como dijo Guillermo Díaz (Ciudadanos), ha sobrepasado ya los dos primaveras de «provisionalidad». Este viernes, en el Senado, ha vuelto a demostrar que no se siente cómoda en estas sesiones de control, pero que ha aprendido a tratar con ellas.

Como mímimo, Mateo ya no se queja del mecanismo, ni siquiera cuando en una de las pocas ocasiones en que apuró su tiempo (dos minutos y medio por pregunta), le cortaron sus respuesta en seco mientras hablaba de las razones del deuda. La máxima responsable de RTVE recordó que entre 2012 y 2016 las pérdidas fueron mayores, luego «se pudieron reparar cuentas, pero la situación se complicó a partir de…». Y nos quedamos con las ganas de conocer las causas, supuestamente uno de los motivos para organizar estas comparecencias.

Esa desidia de tiempo para lo importante contrasta con todo lo que se pierde para la túnel. En ingenuidad, la sesión (que se prolongó casi hasta las dos de la tarde, luego de más de tres horas y media) no fue muy diferente de las anteriores, en un déjà vu cansino: Rosa María Mateo se enzarzó con los políticos de la examen, en un tono cada vez más huraño (la llamaron valeverguista y soberbia, por otra parte de culparla de la manipulación política), hasta que llegaron las «preguntas» de los diputados del PSOE. A desidia de dudas sobre la administración, estos aprovecharon su intervención para pelar al PP o incluso a Canal Sur.

Audiencia a la depreciación

El momento culminante llegó con las preguntas de la diputada popular Amelia Salanueva, que se centró en los datos de audiencia. «Va a ocurrir a la historia por los mínimos históricos y por su irresposabilidad aboluta», le dijo a la administradora, quen no perdió la calma: «Me da igual cómo voy a ocurrir a la historia». «Esperamos tener buenos resultados con los estrenos que aún nos quedan», añadió. «No hay una formula que garantice el éxito. Tenemos productos que han triunfado fuera y aquí no, como la serie “This is us”. No vamos a renunciar a otros como “Prodigios”, que nos dan prestigio y agradecimiento aunque no alcancen grandes resultados. Esto es la televisión pública y es lo que defendemos».

Antaño, en respuesta a Eduardo Carazo, incluso del PP, encontró otras explicaciones al descenso de la popularidad de los telediarios: «La envés de “Pasapalabra” a Antena 3 benefició a sus informativos y nos perjudicó a nosotros, igual que a otras cadenas». En todo caso, Mateo dejó claro su orden de prioridades, en sí mismo elogiable: «No quiero más audiencia si es a costa de ser menos plurales y cero independientes». Carazo se guardaría la respuesta para más tarde, en el capítulo dedicado a la presentación de las memorias e informes de los últimos primaveras: «Usted no tiene ni la honra ni los barcos, no tiene audiencia pero siquiera es más plurar ni es más independiente». Al menos en esa parte del debate se citaba a los clásicos.

En sus distintas respuesas, no siempre consecuencia de las preguntas recibidas (lo importante para unos y otros era administrarse el tiempo acondicionado y encontrar la forma de colar los mensajes), Mateo insistió en el «gran paso» que ha supuesto conseguir el inicio del «prime time», el horario culminante de perplejidad, donde más divulgado se acumula. La directiva afirmó que asumen el aventura que supone (ya lo intentó RTVE no hace mucho tiempo y tuvo que rectificar), porque «hay que distinguir la concilicación descendiente y gremial a los datos».

La renovación del consejo y de la propia presidencia de RTVE siquiera faltó entre los asuntos fortuna. Andrés Lorite, del PP, preguntó a Mateo cuándo piensa dimitir. «Va a ocurrir a ser la musa de la transición a la liquidadora de RTVE», le dijo entre otras lindezas, como que había establecido «un nuevo NODO». La logística de respuesta incluso la habíamos manido en sesiones anteriores: el contraataque. «¿Cuando van ustedes a osar sobre el consejo de distribución?». La pelota sigue de tejado en tejado.

Manipulación

Para la comparecencia, su epítome de la situación en RTVE fue que «desidia una cuchitril esencia, un maniquí de financiación seguro» y que «la independencia de está mas arraigada que nunca» en los informativos. «Se acabó la manipulación que en otros tiempos denunciaban nuestros trabajadores. Ni yo ni mi equipo hemos recibido instrucciones de ningún partido ni de ningún gobierno, pero no está escrito que esto sea así para siempre», dijo Mateo, que recibió a su vez un masa de ejemplos de (supuesta o no) mala praxis en los telediarios. Si la sesión sirvió para controlar poco, está por ver.

Sobre el cerco del concurso divulgado, no hubo grandes avances, aunque Guillermo Díaz (Ciudadanos) ilustró la posible salida de la administradora: «Le presente que la ley prevé su cese si se supera en un porcentaje la deuda», si la desviación presupuestaria es igual o superior al 10%. La propia Mateo admitió que esperan cerrar 2020 con unos 50 millones de deuda, «36 por el IVA no deducible y el resto por bienes del Covid».

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