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Marta hace crecer el club de las infieles

Marta hace crecer el club de las infieles
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Los acontecimientos en «La isla de las tentaciones» van tan rápido que ya hay tres parejas en el alambre y una tambaleándose. La otra se mantiene, pero porque sus protagonistas acaban de ascender en sustitución de los andaluces que se marcharon entre campanas de boda.

La relación entre Tom y Melyssa se sostiene, pero está acabada. No podemos conceder aún el certificado de defunción porque ella no ha podido ver las imágenes de su novio con Sandra. Y esta «ciega» en este sentido por su yerro, pues dejarla sin novedades de Tom fue finalmente el castigo que el software le endosó por acontecer asaltado circunscripción prohibido, Villa Montaña. En todo caso, y de no estar sancionada, solo los habría verlos besarse. En la próxima hoguera los verá haciendo «edredoning», tal y como la audiencia vio en el episodio de ayer. «No me arrepiento», dijo él a la mañana ulterior.

Tom y Sandra, justo antes de culminar su relación
Tom y Sandra, adaptado antaño de culminar su relación – Telecinco

La crisis de Tom y Melyssa viene de detrás. Las otras dos se estaban cociendo en la olla exprés y al final han reventado la tapa y estallado, salpicando básicamente a Lester y a Pablo, ya oficialmente los dos primeros cornudos de la tiraje.

En efectividad, Mayka, la novia de Pablo, ya se había besado con Óscar (el que hizo caer a otra novia, Andrea, en la precedente tiraje) en el episodio cuarto, pero había sido en una ángulo de la piscina y por la perplejidad. En el botellín dio un paso más allá y lo hizo a la luz del día, en el centro de la piscina y aplaudida por todos y todas. Rosito corre ya un evidente peligro de agonía.

Al club de las infieles se sumó ayer Marta. Tras tontear con Kevin y por Dani, se decantó por este extremo, un morenazo cachas. Se besaron en la piscina, de perplejidad, acullá de miradas indiscretas. «Yo estoy siendo yo. Lo hago porque soy así», se quiso demostrar. «Nos queremos mucho, pero nos queremos mal», había dicho al ascender a la isla sobre su relación con Lester. Y no llevaban más que unas horas cuando le montó un numerito de celos por una chorrada. Qué acullá parece aquello.

«He mandado merienda primaveras de fidelidad a la porquería, porque llevo merienda primaveras siendo fiel como un perro», reflexionó ella. «Mis padres van a opinar, jolines, Marta. Delante de toda España, delante de la multitud, ¿en serio?», se preguntó. Y seguidamente se respondió: «Carpe Diem».

«A mí ya me expulsaron del Edén. Estoy expulsadísima», anunció.

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