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Manual de uso de las mascarillas: lo podemos hacer mejor

Manual de uso de las mascarillas: lo podemos hacer mejor
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Lady Gaga ha transmitido que charlar con su fresco mensaje conveniente al uso de mascarillas y con la utilización que ha hecho de ellas. Un ademán que puede ayudar a cambiar la imagen de esta nueva «prenda» que nos acompañará mientras dure la pandemia de COVID-19.

Posteriormente de todo, no hay que olvidar que resistir una máscara se ha relacionado siempre con ocultar un identificador, nuestro rostro, tanto para fines de diversión (así es en los carnavales) como para otros menos recomendables (engañar o delinquir).

Las mascarillas con fines sanitarios, existentes desde hace siglos, se han utilizado preferentemente por profesionales de la lozanía, y sólo en determinados países asiáticos era habitual verlas en el espacio manifiesto, tanto para evitar contagiar a otras personas como para acogerse en zonas de incorporación contaminación.

¿Para qué sirven las mascarillas?

Con la pandemia de COVID-19 se ha extendido el uso de mascarillas en lugares donde la población no estaba acostumbrada. Y eso genera dudas.

La primera es, ¿para qué sirven verdaderamente? Básicamente, son un ambiente de protección, en unos casos para quien las lleva y en otros para las personas con las que interactúa, porque limitan la exhalación y entrada de gotas respiratorias. Contiguo con el mantenimiento de la distancia interpersonal de seguridad, el lavado frecuente de manos, y la higiene y desinfección de espacios y superficies, son las medidas universales de las que se dispone frente a esta enfermedad.

En ese caso, ¿por qué utilizarlas si no estamos enfermos? Pues porque no tenemos la seguridad de no estarlo. Es posible que hayamos sido infectados pero aún no tengamos síntomas; incluso que nunca los desarrollemos, pero sí seamos capaces de contagiar la enfermedad. En este caso, el uso de la mascarilla reduce la propagación comunitaria de la enfermedad.

Las mascarillas de tela solo valen si van acompañadas de un correcto etiquetado y de especificaciones técnicas, incluyendo el número máximo de lavados, en el caso de las reutilizables
Las mascarillas de tela solo valen si van acompañadas de un correcto etiquetado y de especificaciones técnicas, incluyendo el número mayor de lavados, en el caso de las reutilizables – REUTERS

Nominar correctamente qué mascarilla usar

Y ¿cuál es la mascarilla que se debe usar? No todas sirven para todos los contextos, y algunas no sirven para ningún.

Para población militar sana (sin contacto con personas enfermas) se recomienda el uso de mascarillas higiénicas. Están compuestas por una o varias capas de material textil, pero eso no significa que cualquier trapo colorido sirva. Deben cumplir las normas UNE 0064-1:2020 (no reutilizables para adultos), UNE 0064-2:2020 (para niños) o UNE 0065:2020 (reutilizables para adultos y niños). Estas normas indican la aptitud de filtración bacteriana que debería ser igual o superior al 90% (reutilizables) o al 95% (no reutilizables).

Las mascarillas de tela solo valen si van acompañadas de un correcto etiquetado y de especificaciones técnicas, incluyendo el número mayor de lavados, en el caso de las reutilizables. Protegen a los demás, pero no a quien las lleva, por lo que debe afianzar el cumplimiento del resto de las medidas de protección e higiene. No son en incondicional eficaces las que no cumplan las normas, por bonitas que sean, las que estén humedecidas o deterioradas o las que hayan excedido el número mayor de lavados. Y si se pueden reutilizar hay que guardarlas acertadamente (un recipiente o bolsa de papel expedito sirve).

Las mascarillas quirúrgicas (usualmente blancas por adentro y azules por fuera) deben ser utilizadas por personas con síntomas o diagnosis fresco, o que hayan sido contactos estrechos recientes de personas enfermas, o sean cuidadores de personas vulnerables. Además puede usarlas la población militar sana. En entreambos casos deben cumplir la norma UNE EN 14683.

Su función es filtrar el éter exhalado, protegiendo así a los demás, pero siquiera protegen a quien las lleva, por lo que debe seguir cumpliendo con el resto de las medidas. Tienen una duración media de 4 horas y no deben reutilizarse.

Por cierto, que quienes acostumbran a darles la reverso deben conocer que pierden el tiempo. Todas las mascarillas tienen parte interior y extranjero, que no son indicativas del sentido de la filtración. Dar la reverso a la mascarilla higiénica o quirúrgica no es eficaz para evitar que otras personas nos puedan contagiar. Ni mucho menos amplía su durabilidad.

Las mascarillas tipo FFP1, FFP2, y FFP3 son, en principio, para uso profesional o para grupos vulnerables (por indicación médica) o especialmente expuestos. En otros países se las denomina asimismo –dependiendo de la protección que proporcionan– N95, N99, N100, KN95, KN100. Para veterano seguridad se deben comprar en farmacias o establecimientos especializados. Es importante subrayar que las que poseen válvula de exhalación no deben ser utilizadas por la población militar ya que no protegen a las personas que les rodean, sino al contrario.

Las mascarillas tipo FFP1, FFP2, y FFP3 son, en principio, para uso profesional o para grupos vulnerables (por indicación médica) o especialmente expuestos.
Las mascarillas tipo FFP1, FFP2, y FFP3 son, en principio, para uso profesional o para grupos vulnerables (por indicación médica) o especialmente expuestos. – REUTERS

¿Cómo utilizarla?

Pero tan o más importante que el tipo de mascarilla es cómo utilizarla. Debe cubrir completamente desde el puente de la trompa hasta la prominencia incluyendo, luego, trompa y boca. Siempre. Si no lo hace, no sirve para carencia. Y, por supuesto, en el cuello, en el codo, en la coronilla o en el saquillo no cumple función ninguna, ni siquiera estética.

Es importante colocarla correctamente, tocando solo las gomas de la mascarilla. Y quitarla igual, seguido de lavado de manos. Hay que ajustarla acertadamente a la trompa apretando la piloto metálica, lo que evita que se deslice y deje al éter la trompa.

No hay evidencia de que las mascarillas agraven o produzcan enfermedades por uso prolongado, ni de que causen problemas cutáneos en personas sin patología de cojín. Siquiera ocasionan reducción del flujo de éter o hipoxia. Esto forma parte de los bulos o desinformaciones, y quien los propaga lo hace siempre con algún interés.

Recomendaciones del Ministerio de Sanidad.
Recomendaciones del Ocupación de Sanidad. – Archivo

Siempre que estemos sanos, una vez las mascarillas finalizan su vida útil, deben ser introducidas en una bolsa cerrada adecuadamente y desechadas depositándolas en el contenedor para restos (el de color mediocre). Y mejor si previamente se cortan las gomas para evitar que los animales puedan restar enganchados.

Ojo con la falsa sensación de seguridad

Lo que conviene tener presente es que las mascarillas no son, en ningún caso, un sustituto del resto de medidas: distancia física interpersonal, higiene de manos, protocolo respiratorio, evitar tocarse la cara, trompa, fanales y boca.

Su uso en la población debe considerarse una precaución más y no debería aportar una falsa sensación de seguridad que origine el incumplimiento de otras medidas.

Este artículo ha sido publicado con prioridad en THE CONVERSATION.ES. Los autores son Óscar Zurriaga Profesor Titular. Dpto. de Medicina Preventiva y Lozanía Pública (UV). Serv. Estudios Epidemiológicos y Estadist. Sanit. (Generalitat Valenciana). Unid. Mixta Investigación Enfermedades Raras UV-FISABIO. CIBER Epidemiología y Lozanía Pública, Universitat de València y Rocío Zurriaga Carda, Médica diestro en Medicina Preventiva y Lozanía Pública. Mecanismo de epidemiología, Centro de Lozanía Pública de València, Conselleria de Sanitat Universal i Salut Pública, Generalitat Valenciana, Fisabio.

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