deportes

Luis Enrique espera a Adama

Luis Enrique calma a Adama
#Luis #Enrique #calma #Adama

Javier AsprónJavier Asprón

Salvando la excepción, rotunda, de Ansu Fati, La Masía de los últimos abriles ha legado más noticiero por sus fugas de jugadores que por lo que ha rematado aportar al primer equipo del Barça. La cantera azulgrana ya no es aquella factoría monumental de talento que eclosionó a finales del siglo pasado y de la que tanto han presumido los dirigentes culés. Entre lo mucho que se ha escapado en las épocas más recientes está Adama Traoré, a quien el sueño de juguetear y triunfar en el Barça se le truncó nadie más cumplir la mayoría de vida. Hoy, con 24 abriles, el extremo triunfa en la Premier y forma parte por tercera vez de la convocatoria de la selección española. En las dos anteriores las lesiones, las presiones de Malí y el coronavirus le dejaron sin poder comenzar. Luis Enrique cruza los dedos porque la tercera citación sea la buena. Todavía el atleta, ilusionado por la insistencia en contar con él.

De padres malienses y nacido y criado en Hospitalet de Llobregat, Adama llegó al Barça con ocho abriles y fue quemando las etapas habituales hasta lograr al Barça B. Con buen regate y capacidad de desborde, su altísima velocidad le daba un plus delante el resto de chavales. En su gestación coincidió con Munir, Sandro, Grimaldo o el croata Halilovic, el Odegaard azulgrana de la época. En 2014 llegó a comenzar en el primer equipo de la mano del Tata Martino, pero al año próximo se torció su idilio con el club azulgrana. Curiosamente, coincidiendo con el aterrizaje en el banquillo de Luis Enrique.

Sin oportunidades

Messi, Luis Suárez y Neymar formaban entonces un trío ofensivo insustituible. Y para los pocos descansos que se les concedía, el asturiano prefirió dar chance a Munir y a Sandro. El remate fue quedarse fuera de la pretemporada de 2015. Ahí decidió marcharse. Nunca ha torpe que se fue del Barça dolido, sintiendo que no le daban una oportunidad que merecía.

Se habló de que lo quería el Liverpool, pero acabó en el Aston Villa. Para entonces ya lucía un físico portentoso fruto de cientos de horas en el recinto. Su obsesión por evitar las lesiones musculares y explotar la celeridad moldeó su figura hasta convertirla en una más propia de alguno que se anhelo la vida con el fútbol yanqui o a las distancias más cortas del atletismo.

Con el Middlesbrough de Karanka comenzó a despuntar. El vasco cuenta, como sucedido, que en los descansos de los partidos le cambiaba de bandada para tenerle siempre cerca del banquillo. No quería que se desbocase y se perdiera tácticamente. Era un error. Solo cuando tuvo atrevimiento ataque comenzó a rendir de verdad.

El Wolverhampton, su tercer equipo en Inglaterra, le ha llevado al primer plano internacional. Va a hacer un año desde que Robert Dorado le convocase por primera vez para defender a España. Entró en la última registro del catalán como sustituto del contuso Rodrigo. Solo un día posteriormente era él quien se caía por problemas físicos. Ya entonces se habló de las injerencias de Malí.

Luis Enrique, ahora ya convencido de su calidad, todavía se acordó de él en su primer quinta tras la pandemia. Esta vez fue el coronavirus quien tumbó su estreno. Adama llegó a concentrarse con el resto de internacionales, pero una recomendación de la UEFA le volvió a sacar de la expedición. Ya no puede ocurrir más obstáculos.

Ver los
comentarios

#Luis #Enrique #calma #Adama

Leave a Comment