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«Los presupuestos no pueden depender de cuestiones ideológicas»

«Los presupuestos no pueden necesitar de cuestiones ideológicas»
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Esteban VillarejoEsteban Villarejo

La ministra de Equidad Judit Varga es una de las negociadoras del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, en asuntos de la UE. Sobre todo ahora cuando su Gobierno bloquea el nuevo presupuesto europeo y el fondo de recuperación para hacer frente a la crisis del covid-19 por un asunto de Estado de Derecho. Polonia es el otro país que ha ejercido su derecho al veto.

En conversación telefónica ayer con TechnoMiz, Varga defiende que «la concesión de ese fondo no puede estar adherido a cuestiones ideológicas o de Estado de Derecho». Cree que esta nueva imposición se ha creado para frenar el avance de políticas conservadoras y posturas frente a la inmigración ilegal.

-¿La postura de su Gobierno no es un chantaje en toda regla a la UE?

-En Hungría es un asunto de honor cumplir la palabra dada. Y en julio, tras arduas negociaciones, los líderes de la UE llegaron a un gran acuerdo: los fondos europeos no pueden ser objeto de condiciones políticas e ideológicas. Es sostener, no pueden ser una utensilio para perseguir políticas que están fuera de la corriente de opinión progresista. Ahora este acuerdo se ha roto en Bruselas. La Presidencia alemana de turno de la UE, con la que mantuvimos negociaciones constantes, incluso era consciente de ello. Sabiendo todo esto, en vez de considerarlo un chantaje, pienso que es una cuestión de honor cumplir el acuerdo. O diría que el chantaje es en torno a países como Hungría. En el fondo subyace un asunto: quieren influir en nuestras políticas de clan o inmigración.

-¿Debe temer España por la venida de ese fondo de recuperación?

-Hungría, con espíritu de solidaridad, está dispuesto a endeudarse con sus socios europeos para apoyar a aquellos países miembros que hoy en día tienen desafíos económicos y financieros. Es una concesión importante por parte de Hungría, ya que, según nuestra opinión, no es la mejor guisa de afrontar la crisis. Nosotros hemos necesario treinta primaveras para poder salir de la moribundo situación económica generada por el endeudamiento a lo dadivoso del régimen comunista. Ahora aceptablemente, que los españoles reciban la ayuda necesaria no depende de nosotros, sino de aquellos que quieren condicionar los presupuestos europeos con cuestiones ideológicas.

-¿Por qué temen que los mecanismos de Estado de Derecho sean aplicados contra Hungría?

-Con el comunismo aprendimos que se castiga aquello que esté fuera de la diámetro ideológica oficial, incluso si no ha vulnerado la ley. Hoy en día, esta ideología globalista es la que quieren hacer cumplir y si cualquiera no lo hace, pues le ponen sanciones. Esto es lo que quieren ahora forzar frente a nosotros. Unas veces, abiertamente, y otras, escondidas en palabras ambiguas. Si cualquiera no me cree, solo tiene que descubrir las declaraciones de diferentes líderes en las que piden castigar a Hungría. Y lo más moribundo y más preocupante del plan de la condicionalidad de Estado de Derecho es que ni las condiciones de imponer medidas, ni las condiciones de la iniciación del proceso están definidas, cosa que da un amplio beneficio a la Comisión para una valoración subjetiva. Encima, la propuesta es contraria a los Tratados Europeos. Hoy ya tenemos un mecanismo para la defensa del Estado de Derecho, que regula el artículo 7 del Tratado de la UE. Hoy los medios de comunicación y las llamadas ONG pueden revelar en cualquier momento a cualquier país de que allí no se respeta el Estado de Derecho. Si ahora introducimos un nuevo mecanismo sin márgenes definidos, sin definiciones exactas y sin garantías procesales, esto conllevaría que luego se podrían retener fondos europeos de cualquier país en pulvínulo a cualquier motivo. Hungría comparte todos los títulos del Artículo 2 del Tratado de la UE, y tuvimos que disputar por la arbitrio y la democracia.

-La Ley de Emergencia de Hungría fue criticada por su autoritarismo en el Parlamento Europeo. Se acusa al Gobierno de Viktor Orbán de mandar a porrazo de decreto, incluso por sus leyes contra la comunidad LGTB. Lo mismo pasa en Polonia. ¿Qué valoración hace de esas acusaciones?

-La ley húngara sobre el estado de sorpresa no difiere de las otras legislaciones europeas, aparte que concede más competencias al parlamento. Éste se reúne físicamente y ejerce su poder de control al gobierno sin obstáculos. De hecho, el primer ministro, Viktor Orbán, acude regularmente para dar cuentas sobre la situación pandémica y sobre las medidas del Gobierno. Pero, excepto de esto, el parlamento mantiene su funcionamiento común y tramita leyes e incluso reformas de la Constitución. Una de estas es el plan de decidir en la Constitución que la superiora es mujer y el padre es hombre. Esto, simplemente, negociación de decidir lo obvio y los hechos de la naturaleza. Vivimos en un mundo muy raro si por esto se nos critica.

-¿Cree que hay doble rasera con países «pequeños» y más «jóvenes» en la UE por estos asuntos?

-Si uno estudia el mensaje del Estado de Derecho de la Comisión Europea recién publicado, se puede ver claramente el doble rasera. El mensaje se centra en determinados países, previamente seleccionados. Estos países son precisamente Polonia y Hungría, y en el caso de otros estados miembros se olvida informar de varias violaciones de derechos. Luego, los criterios de la Comisión para valorar a los países miembros no son ni objetivos ni iguales para todos. Solo hay que ver la disyuntiva de temas y, sobre todo, las fuentes utilizadas.

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