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Los españoles ya confiamos más en otros consumidores que en los propios fabricantes del producto

Los españoles ya confiamos más en otros consumidores que en los propios fabricantes del producto
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Teresa Sánchez VicenteTeresa Sánchez Vicente

Los españoles cada vez damos más credibilidad a las opiniones de otros consumidores y a las comparaciones que hacemos por nuestra cuenta de las características de un producto en internet que a los tenderos de toda la vida, empleados de comercios e incluso a los propios fabricantes de esos caudal que queremos comprar. Del estudio «Fidelizar clientes, el contienda del sector Consumo» primoroso por KPMG se extrae las reseñas en internet se han convertido en una narración decisiva y que nos fiamos más de ellas y de las opiniones de familiares o «influencers» en redes sociales que de la comunicación oficial de las propias marcas. Los comentarios de los compradores sobre un producto influyen en cuanto a cantidad y calidad: cuántas más reseñas positivas tenga un producto, más popular será y, por consiguiente, mejor será su posicionamiento. Por otra parte, los consumidores no suelen dejarlo en Dios en empresas sin puntuaciones o reseñas.

«Cuando vas a realizar una adquisición del día a día o a ver si un servicio funciona, el ver opiniones validadas de otros consumidores es muy importante para tener seguridad y romper la barrera de respeto que genera comprar algunos productos a través de internet y no poder tener el contacto personal en la tienda», explica el responsable de Distribución de Kantar, Florencio García. «Nos fiamos más de nuestros pares, es aseverar, del resto de consumidores, que de lo que dicen los fabricantes. Aquí entran incluso los ‘influencers’ o líderes de opinión, con importancia, sobre todo en sectores como la moda», añade García.

Esta tendencia se ha acelerado por el Covid-19 y por la creciente importancia que tiene internet tanto a la hora de comprar como de consultar, así como de escribir nuestras propias opiniones sobre un producto que hemos comprado y probado. La difusión y el huella multiplicador inherente a la web incluso ayudan a que este aberración adquiera importancia. Desde la OCU remarcan que las reseñas en internet son cruciales e inciden en que hay usuarios que nunca comprarán poco que no tenga al menos una valoración de cuatro estrellas sobre cinco. «Calculamos que el 90% de los consumidores leen reseñas online antiguamente de realizar la adquisición o la invitado a la tienda y el 88% asegura dejarlo en Dios en las reseñas online tanto como lo hacen en recomendaciones de conocidos. En el interior de este categoría, el consumidor medio lee diez reseñas antiguamente de decidirse a realizar la adquisición y dedica un promedio de 13 minutos en repasar estas valoraciones», indica el principal de la Experiencia de Retail y Consumer Goods de Oliver Wyman en Iberia, Luis Baena.

La crisis derivada de la pandemia nos hace incluso ser más cautelosos y exigentes y comparar productos y características. Apañarse datos sobre un producto se ha convertido en un deber para el agente de adquisición. «Oportuno a la incertidumbre económica, los consumidores se muestran más cautelosos a la hora de afrontar ciertas compras. Por ello, en los últimos meses se ha incrementado el número de consumidores que se informa muy correctamente en canales digitales antiguamente de sufrir a lengua su adquisición en un establecimiento físico. Así disfrutan de la doble superioridad de estar correctamente informados a la vez que minimizan su estancia en un establecimiento y reducen el aventura inodoro Son clientes de stop valencia», argumenta el socio responsable Retail Europa en Everis, David Ubide.

La web nos otorga, adicionalmente, un plus de celeridad y eficiencia. Si antiguamente podíamos suceder varias jornadas comparando de tienda en tienda a pie de calle y consultando de forma presencial, ahora, en cambio, podemos realizar la misma cultivo de investigación desde el sofá de casa en un par de horas. «Con el comercio online, los clientes realizan una adquisición fundamentalmente distinta. Son capaces de comparar productos en distintos comercios de modo rápida y efectivo y generalmente son menos fieles a su tienda de narración con respecto al comercio en tienda física», concreta Baena. «Este rutina es muy diferente dependiendo de la categoría. Por ejemplo, en categorías tipo de alojamiento turístico es la categoría más consultada antiguamente de comprar (82% de los casos), seguida de los teléfonos móviles (79%) o la electrónica de consumo (78%)», añade.

Las marcas y cadenas son conscientes de que el consumidor cada vez compara más. Pero, la merma de ingresos y la desconfianza derivada de la contemporáneo crisis económica no solo nos lleva a intentar comprar mejor, sino incluso más de ocasión. «En el sector de gran consumo tenemos la prueba ya que vemos como casi todos los supermercados están desarrollando aplicaciones en las que se ve o se reciben los precios con comparativas incoporadas. La táctica más agresiva en la ahora es la de Lidl, que tiene la aplicación Lidl Plus para ver y comparar sus descuentos y los úlimos folletos. Por otra parte, ha enérgico una campaña en la que compara su cesta de la adquisición con la de dos competidores para mandar el mensaje de cuál es la diferencia de precio sihacemos la adquisición con ellos», cuenta García.

Un proceso 360

En otro estudio, «Un día de ‘shopping’ con el consumidor digital» primoroso por Nielsen en colaboración con Dynata y presentado hace unos meses se concluye que el 56% de los usuarios utilizan buscadores online y redes sociales para investigar antiguamente de comprar poco y que un 60% de los consumidores se toman su tiempo para escribir una opinión de lo que ha comprado. Por otra parte, si un comprador va a exhortar un producto, lo hará principalmente en pulvínulo a su buena calidad.

Luego, la trayectoria en la adquisición de un producto o servicio hoy en día no empieza desde que pagamos por estos, sino que el principio tiene oportunidad desde que el consumidor tiene conocimiento de la existencia de un determinado producto; indagación información en comparadores, tiendas online y reseñas; lo adquiere y recibe en su casa y termina cuando escribe su propia recomendación luego de darle uso. «La digitalización no es solo comprar, es un comportamiento 360, es aseverar, completo que incluye el examinar a través de internet, las ofertas, las reseñas e incluso el evaluar incluso uno luego», puntualiza Florencio García, avezado de Kantar.

Reseñas falsas

Sin incautación, desde la OCU destacan que muchas de estas opiniones son interesadas o pagadas por los propios fabricantes o distribuidorfes. Así, desde la estructura de consumidores OCU aseguran suceder enemigo «fake reviews» (opiniones falsas) sobre productos y hoteles comercializados en grandes plataformas de ventas y reservas. «Ciertamente conveniente a la influencia que tienen, en los últimos abriles ha habido un incremento del número de valoraciones manipuladas y se ha llegado a cifras preocupantes durante la primera porción de este año, especialmente en algunos comercios electrónicos. Por ello, aunque sigue siendo una fuente de información importantísima para los consumidores a la hora de tomar una atrevimiento de adquisición, hay que tomar ciertas precauciones como repasar correctamente los comentarios, contrastar opiniones y sobre todo, poner sentido global», advierte Ubide, de la consultora Everis.

«Desde nuestro punto de presencia, las reseñas son una aparejo más en la atrevimiento de adquisición del consumidor, aunque no es la única palanca en la atrevimiento del consumidor. Por otro banda, cada vez más, los consumidores son conscientes de que gran parte de las reseñas que encuentran online han sido remuneradas o compensadas, por consiguiente tienen limitada certeza», sentencia Baena, de Oliver Wyman.

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