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Los clásicos de cine, al rescate de un año casi huérfano de blockbusters

Los clásicos de cine, al rescate de un año casi huérfano de blockbusters
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Lucía M. CabanelasLucía M. Cabanelas

Se han proyectado miles de veces en los cines, pero siguen ocultando cientos de secretos. A Truman Capote le indignó que Audrey Hepburn «blanqueara» a la pícara Holly Golightly que creó pensando en Marilyn Monroe, y pocos repararon en la réplica en miniatura de R2-D2 que Richard Donner escondió en el barco pirata de «Los Goonies». Steven Spielberg se pasó el recreo de los posesiones especiales, y consiguió con su ET, el T-Rex y el tiburón invisible que aterrorizó a Martha’s Vineyard la brujería que ni siquiera el brujo de Georges Mèliés hubiese imaginado. Han pasado décadas desde su estreno, pero el tiempo solo ha ampliado el hechizo con el que estas películas sedujeron a los espectadores. Una brujería que resiste a cualquier virus o crisis.

«Los Goonies»
«Los Goonies»

La pandemia frenó los rodajes, aunque no las ganas de ir al cine. Luego de meses de confinamiento, los espectadores despertaron del aturdimiento esperando grandes estrenos, pero en su extensión se encontraron bailes de fechas y continuos retrasos. Armadas con gel hidroalcohólico y la distancia de rigor, las salas presentaron batalla a las dificultades de la nueva normalidad, intentando rendir cuentas a un año triste para el sector audiovisual, pero un calendario esterilizado de blockbusters y el temor del divulgado al contagio ha dibujado un horizonte tan agobiante como el futuro de John Connor.

Valientes como Santiago Segura o Christopher Nolan retaron este verano a las contingencias, pero no sirvieron de ejemplo para un Hollywood abonado al vaivén de los cambios. «Dune», «James Bond: Sin tiempo para fallecer», «Viuda Negra»… todas han ido retrasándose en el calendario. La desaparición de propuestas de más envergadura ha presbítero a títulos que de otro modo se habrían conocido eclipsados, dando veterano visibilidad a productos españoles o distribuciones independientes. Pero asimismo ha favorecido la postura por un mercado de hornacina que se convirtió en uno de los grandes dinamizadores de la industria en la reapertura de cines. La pandemia no solo ha cambiado el paisaje, con mascarillas, la Gran Vía vacía y sin turistas. Incluso los carteles, que han vuelto de porrazo al blanco y desfavorable.

«La yerro de grandes estrenos ha donado la oportunidad a películas más pequeñas o incluso a clásicos de resistir a cines donde no estarían si hubiera novedades en la cartelera», cuenta a TechnoMiz Adolfo Blanco, socio fundador y mentor delegado de A Contracorriente, que lleva casi una división reponiendo un par de clásicos al año y ahora se ve obligado a ampliar esta logística para satisfacer el calendario. «Este año es momento de reinventarse en muchos sentidos. Muchas películas con afición de blockbuster de Hollywood han retrasado su estreno y hay cierta yerro de productos sobre todo en determinados segmentos», apunta el directivo de la distribuidora, impulsora desde hace abriles de iniciativas como los Jueves de Imprescindibles de los Verdi.

Sin miedo a retar a los grandes lanzamientos que confluirán en taquilla a partir de enero, ya que ni es su objetivo ni les hace yerro, desde A Contracorriente seguirán con esta logística asimismo en 2021, conmemorando el centenario del estreno de «El pequeño» con una acumulador de reposiciones de un Chaplin cuyo garrota quiere fugarse hueco entre la sobredosis de superproducciones americanas que volverán de porrazo.

Conscientes de que no es cosa de un día, desde A Contracorriente han trazado una ambiciosa postura por este tipo de contenidos, que a pesar de no ser una opción para la crisis en la que la pandemia ha sumido al sector sí han demostrado ser un alivio cinéfilo para unos cuantos cines. Se dilación que la reposición del primer largometraje de Charlot tenga 100 copias, superando incluso los 80 cines donde este año se volvió a proyectar «Cinema Paradiso» o «Dersu Uzala», respectivamente.

«Esto es plantar una semilla, no puedes esperar que una película en blanco y desfavorable del Hollywood dorado llene el primer día las salas como logra el cine gabacho de hecho, pero sí abandonarse en que haya un peña de espectadores que lo disfrute y se genere un proceso de boca oreja y recomendación que permita que la tercera o cuarta película que se reponga vaya creciendo», afirma Blanco, entre cuyos éxitos se encuentra favor conseguido que la reposición de «Ocho y medio», de Federico Fellini, lograra la veterano afluencia en los Verdi de Madrid desde su reapertura.

Marcello Mastroianni en «Ocho y medio», de Fellini
Marcello Mastroianni en «Ocho y medio», de Fellini

Delante la incertidumbre de lo que está por venir, distribuidores y exhibidores han recurrido al pasado, a la brujería de la nostalgia para revivir la experiencia en las salas. La reposición de clásicos o películas icónicas ha supuesto un flotador para una industria que hacía aguas a principios de verano, impulsando títulos como «Los Goonies» al Top 20 de la taquilla, según Comscore. Más rendimiento cosechó «Cinema Paradiso», que se coló entre los seis estrenos más destacados del fin de semana del 26 de junio, en un ranking que en otras circunstancias hubiese estado monopolizado por nuevos lanzamientos.

Del mismo modo que la muchedumbre celebró la envés a los cines con el homenaje que Giuseppe Tornatore ideó al compás de Ennio Morricone, disfrutando en la gran pantalla de esos besos censurados con los que Totó lloraba la homicidio de Alfredo, asimismo lo hicieron con «La séquito de las Valkirias», en esa pesadilla lisérgica que Francis Ford Coppola ambientó en Vietnam, rodó en Filipinas y llevó al noveno puesto de la taquilla el primer fin de semana del pasado julio en España, 41 abriles posteriormente de su primer estreno.

« Apocalypse Now se reestrenó en muchos cines, acabábamos de reabrir, tan pronto como había contenido y se dio esa oportunidad de difundir una nueva lectura. Eso anima más a la muchedumbre pero, en genérico, cuando no hay aniversarios ni diferentes montajes ni remasterización, lo que más atractivo resulta es que sean icónicas, no mejores o peores. Ciudadano Kane me puede parecer mejor que Uno de los nuestros, pero esta es imbatible y despierta muchas ganas, como Eduardo Manostijeras, La bosque de cristal o Casino», asegura Ricardo Barbosa, coordinador de programación en Cines Yelmo, en cuyo ciclo clásico Palafox se han proyectado esta semana «Los cazafantasmas» y «La naranja mecánica», y las próximas lo harán «Parque Jurásico», «Mad Max: Salvajes de autopista», «Los Goonies» y «Contraria sin causa», todos ellos contenidos que forman parte de la ventana +Que Cine.

«Apocalypse Now»
«Apocalypse Now»

En este sentido, Barbosa afirma que, en el caso de Palafox, con butacas reclinables entre otros servicios premium, se ha contrario un divulgado, entre los 30 y 40 abriles, que «quiere recuperar películas icónicas», alentado por las comodidades que ofrece, pero que sigue siendo minoritario para hacer rentables las salas. «Para la mayoría de los cines no hay alternativa, se necesitan estrenos. De 50 cines que tenemos en Yelmo, las reposiciones pueden ayudar a cuatro, pero el resto necesitamos lanzamientos comerciales, convencionales y recientes», afirma.

Tirar de clásicos es, por otra parte, más financiero que un nuevo estreno. Sobre todo porque estas películas van dirigidas a heavy users y no requieren campañas de publicidad tan agresivas como las novedades. «A la muchedumbre no hay que explicarle quién era Chaplin ni Alfred Hitchcock», matiza Blanco, quien recuerda que los maestros del séptimo arte son un incentivo para cualquier cinéfilo que se precie, sin falta de veterano inversión que el número de copias que se decida.

«Gremlins»
«Gremlins»

La postura por la nostalgia ha demostrado su brujería en España y asimismo en EE.UU., donde las reposiciones de películas como «El imperio contraataca», que celebra su 40 aniversario este año, «Gremlins» o «Tiburón» llegaron a liderar las recaudaciones ayer del refrigerio veraniego, pero los analistas advierten de que, como Cenicienta, su meta tiene término de caducidad. «No se puede susurrar de una opción, pero estas películas han obtenido buenos resultados y ayudan a recuperar y dinamizar el mercado hasta la venida de los estrenos», explica David Rodríguez, de Comscore, para quien esta fórmula se irá desinflando en lo que resta de año.

«De aquí a final de año su peso no va a ser importante, servirán para empujar pero no para excluir al sector. Ayudan, pero en un porcentaje residual excepto a finales de junio y principios de julio, cuando no había tan pronto como competencia», revela Rodríguez, que aplaude esta resurrección de productos de catálogo «en un momento en el que se debe probar y gestar contenido diferente, como el concierto de BTS, que se coló en el Top 5 de la taquilla, o el documental de Jordi Évole sobre Pau Donés, Eso que tú me das, que la lidera».

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