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Lo que hay que saber ante la campaña de gripe en plena pandemia de COVID-19

Lo que hay que conocer delante la campaña de enfriamiento en plena pandemia de COVID-19
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Adolfo García-Modisto

Ya de por sí la enfriamiento es una enfermedad infecciosa respiratoria asaz compleja, legado que puede ser causada por cuatro cepas de virus de la enfriamiento antigénicamente distintas. Para colmo, esas cepas cambian cada pocos primaveras de una forma impredecible.

Esos virus de la enfriamiento se parecen en su biología al SARS-CoV-2, porque se transmiten por las vías respiratorias y pueden dar espacio a un amplio espectro de sintomatologías, desde infecciones asintomáticas, pasando por catarros más o menos severos, hasta neumonías que requieren hospitalización. Un proceso gripal puede, incluso, consumir en la asesinato del paciente.

Como la COVID-19, los grupos con más peligro a sufrir enfermedad severa son las personas mayores y los pacientes con condiciones clínicas previas, como problemas cardiovasculares, diabetes, obesidad, etc.

Eso explica por qué cada año durante la temporada de enfriamiento, que normalmente tiene su pico en febrero, mueren bastantes personas por la infección virulento o por complicaciones clínicas que sobrevienen a la enfriamiento.

A diferencia de la COVID-19, la cantidad de hospitalizaciones y fallecimientos por enfriamiento no llega a ser tan vasto como para provocar una crisis del sector hospitalario. Pero no por ello resulta menos trágico para las familias que pierden un ser querido. De ahí que se recomiende la inoculación anual contra la enfriamiento.

Una vacuna imperfecta

Las vacunas de enfriamiento no son perfectas, eso es indiscutible. Pero incluso en primaveras en que su efectividad es solo del 20%, no dejan de rescatar un porcentaje de vidas humanas importante entre aquellos que se vacunan. En España, por ejemplo, se calcula que la inoculación en la temporada 2019-2020 evitó el 26% de las hospitalizaciones, el 40% de los ingresos en UCI y el 37% de las defunciones atribuibles a la enfriamiento en los mayores de 65 primaveras.

Uno de los problemas de estas vacunas es que no siempre reflejan los virus de la enfriamiento que circulan en ese momento. No hay que obviar la enorme capacidad de estos virus para variar año tras año sus antígenos de superficie. Esta característica peculiar –que esperamos que no sea una característica popular con el SARS-CoV-2– obliga a poner al día la vacuna cada año.

Con todo y con eso, la inoculación contra la enfriamiento salva vidas, y esa es ya una razón suficiente para vacunarse todos los primaveras. Pero en estos tiempos de COVID-19 la inoculación contra la enfriamiento es todavía más importante. Para entablar porque ayuda a disminuir los casos de enfriamiento de este invierno que se nos echa encima.

Aunque es verdad que las medidas de contención usadas para acortar los contagios con SARS-CoV-2 –uso de mascarillas, el distanciamiento social y evitar las reuniones de grupos grandes en sitios cerrados– van a disminuir de forma importante la transmisión del virus de la enfriamiento, la inoculación contra enfriamiento contribuirá a reducirlos aún más. Y lo hará de forma proporcional: cuanta más masa se vacune, menos casos de enfriamiento habrá.

Eso es fundamental, legado que los casos de enfriamiento pueden ponérselo a los sanitarios más difícil a la hora de diagnosticar y trazar contactos de los casos de COVID-19. Luego de todo, la sintomatología original de ambas enfermedades es muy parecida, y se necesitaría aumentar aún más nuestra capacidad de diagnosis para excluir como infectados con SARS-CoV-2 los pacientes con síntomas que padecen enfriamiento.

A estas dificultades se añade que, este invierno, los casos de enfriamiento que requieran hospitalización se sumarán a los de COVID-19. Y eso aumenta el peligro de que los hospitales acaben saturados y no dispongan de los capital necesarios para tratar a todos los pacientes que lo necesiten, como ya pasó durante la primera oleada de COVID-19.

En conclusión, cuanta más masa se vacune contra la enfriamiento en 2020-2021, más probabilidades tendremos de mitigar los problemas que causa la pandemia de COVID-19.

Este artículo fue publicado originalmente en THE COVERSATION.ES

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