entretenimiento

Litri, mito vivo del toreo, sopla las velas de su 90 cumpleaños

Litri, mito vivo del toreo, sopla las velas de su 90 cumpleaños
#Litri #mito #vivo #del #toreo #sopla #las #velas #cumpleaños

Miguel Báez Espuny, aquel mítico Litri que inmediato a Julio Aparicio desenlutó el toreo tras la crimen de Manolete, cumple este lunes 90 abriles en su retiro huelveño y ostentando, con su antiguo compañero de cartel, el pasajero título de decano de los toreros.

Miembro de una larga dinastía de valientes, este tercer Litri de la historia de la tauromaquia es nieto del Mequi que la abrió en el siglo XIX y hermano póstumo de aquel llorado Manolito Báez, del mismo apodo, al que un toro de Guadalest mató de una cornada en la plaza de Murcia en febrero de 1926.

Antiguamente y entre entreambos hermanos se sitúa el anillo que unía al caído y al triunfante: el primero de los Litri, diestro modesto que, tras la tragedia murciana, abandonó su propia viudez para casarse con la misma viuda del hijo caído y engendrar a este otro ya noventón que ha sido el más importante torero de la comunidad.

Nacido el 5 de octubre de 1930 en Gandía (Valencia), de donde era su causa, este Litri se crió, por supuesto, en Huelva, allí de donde era su comunidad paterna y allí donde él igualmente se inició pronto en un oficio que en su casa se entendía como un despliegue de arrojo y entrega absoluta en presencia de las astas.

Vistió su primer traje de luces con 16 abriles, en Valverde del Camino, solo vigésimo días antaño del entrevista de «Islero» con Manolete en Linares. Y en escasamente dos temporadas ya estaba preparado para ayudar, con su valía y sus triunfos a moretón cantado, a que la España taurina se quitara el duelo por el Monstruo.

Anejo con el madrileño Julio Aparicio, Miguel Báez Espuny formó a finales de la lapso de los cuarenta la pareja de novilleros más famosa de la historia, hasta el punto de que el huelveño llegó a sumar en 1949 un total de 115 actuaciones, batiendo el récord de Juan Belmonte y a desatiendo aún de mucho tiempo para que se lo superara Manuel Benítez «El Cordobés».

La próxima semana se cumplirá igualmente el 70 aniversario de su alternativa, la que el 12 de octubre de 1950 les concedió a entreambos en Valencia el gran Cagancho, el calé de los fanales verdes, con escasamente vigésimo minutos de diferencia; adaptado los que ahora separan la breve primacía de Aparicio sobre Litri en el decanato de los matadores de toros.

Con idas y venidas -ya dejó los ruedos temporalmente, y con muchos millones en el parcialidad, tras la temporada del 52- el más destacado de los Litri fue un torero singular, heterodoxo, que apuró el ajuste de los pases desde la pulvínulo de un impasible valía manoletista que contrastaba con el clasicismo de su más habitual compañero de cartel.

El gran escritor Néstor Luján, en su manual “Historia del toreo”, dijo de él que “tuvo aquel imperturbabilidad lúgubre, aquella tozuda valor usual de su linaje de espiritual de una sombría secta del valía”.

Y fue así, con dicha puesta en terreno, por esa genética modo de suscitar las faenas de soporte, en la que buscaba el teatralidad del alarde y la cara más espectacular del valía descarnado, como acabó por destapar una corriente artística del toreo que tuvo abundantes seguidores durante los 50 y los 60 del pasado siglo, y que se dio en gritar «tremendismo».

Litri fue el fundador, pues, de un estilo que ponía en pie a los públicos sencillos, ansiosos de mayores emociones durante los abriles grises de la posguerra, tomando de los valientes sin dobleces, de esos toreros, aparentemente tan desesperados como ellos, el maniquí para salir igualmente delante entre la estrechez y las micción.

Pasados los abriles, tras protagonizar una famosa película -«El Litri y su sombra»- y tras su tardía boda con Conchita Spínola, el ya experimentado Litri solo volvió a torear en puntuales ocasiones, como la de la reinauguración del coso de La Merced de su Huelva originario, donde toda su dinastía se inició en el toreo.

Y, ya por última vez, igualmente el 26 de septiembre del 87, para así poder darle la alternativa, en el anfiteatro romano de Nimes (Francia), a su hijo Miguel, el final Báez Litri que, hasta el momento se ha enfundado el traje de luces.

Posteriormente de que el Gobierno le concediera la Medalla al Mérito de las Bellas Artes en diciembre de 1998, Litri padre, como todos le conocen ahora, se recluyó en sus playas de Huelva, donde acostumbró a admitir como gran hospedador a sus legiones de amigos, más admiradores incluso de su gigantesca bonhomía que de su valía como torero.

Y este lunes, con salubridad pero sin poder ya traer a la memoria su histórico paso por el toreo, será allí igualmente donde celebre esos 90 abriles con los que, al paso del tiempo y de las leyendas, se ha convertido en el matador de toros más longevo de la hogaño, cuando todavía quedan algunos que le recuerdan poniendo las plazas boca debajo.
#Litri #mito #vivo #del #toreo #sopla #las #velas #cumpleaños

Leave a Comment