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Las otras infecciones infantiles del otoño que provocan tos y dificultad respiratoria y no son Covid-19

Las otras infecciones infantiles del otoño que provocan tos y dificultad respiratoria y no son Covid-19
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Cristina GarridoCristina Garboso

El curso escolar comenzó este año con mucha inquietud tras meses de chiquero por el coronavirus. Casi dos meses a posteriori, los colegios no están siendo un ámbito de singular incidencia de contagios de Covid-19 y cada vez más estudios apuntan a que el coronavirus en niños se manifiesta de forma leve. A pesar de ello, este año los padres están más alerta que nunca cuando oyen a su hijo toser. Pero hay vida más allá del SARS-CoV-2. En esta época del año, los pediatras se encuentran con catarros, resfriados, bronquiolitis y laringitis. Estas dos últimas son dos infecciones respiratorias que cursan con tos, en el caso de la laringitis especialmente escandalosa (tos de perro); y con dificultades para respirar con normalidad. Aunque pueden causar inquietud en los padres, por lo genérico se resuelven sin problemas y no hay que confundirlas con el Covid-19.

«En consulta estamos viendo niños con problemas de tipo respiratorio conveniente benignos en genérico», explica a TechnoMiz la doctora María García-Onieva, secretaria de la Asociación Española de Pediatría (Aep) y pediatra de Atención Primaria. Esta experta tiene la impresión de que este año están viendo menos niños con cuadros respiratorios «porque en cuanto empiezan con tos y mocos se quedan en casa, y eso evita que se infecten los unos a los otros». «Además el hecho de que los niños y los adultos se protejan con el lavado de manos, distancia y las mascarillas evita que se extiendan los virus respiratorios», apunta.

Aunque los virus circulan continuamente, la doctora García-Onieva indica que, basándose en la experiencia, sí parecen tener una especie de predilección por determinados meses del año. En septiembre, por ejemplo, han gastado bastantes catarros comunes por rinovirus. Ahora, en octubre y noviembre, es pintoresco el virus de la parainfluenza que provoca laringitis, una infección que cursa con tos de perro y ronquera. A finales de noviembre y principios de diciembre son más frecuentes las bronquiolitis, causadas fundamentalmente por el virus respiratorio sincitial; y en enero y febrero se intensifican los casos de enfriamiento. «Veremos este año si con las medidas de higiene y la campaña de profilaxis de la enfriamiento tan importante en grupos de peligro tenemos menos casos», señala. Pero eso no lo comprobaremos hasta principios de 2021.

Estamos ahora en los meses predilectos del virus que causa la laringitis. Cualquier padre o origen que se haya enfrentado a un episodio de esta infección en su hijo por primera vez sabe que la tos que provoca, denominada tos de perro o de foca, y el estridor (sonido respiratorio anormal, chillón y musical causado por un separación en la cuello o la epiglotis) asusta. «La tos es muy escandalosa y el estridor muy vistoso pero en la mayoría de los casos la afectación es leve. Se pasa en casa sin demasiados problemas», asegura la pediatra María García-Onieva. La doctora recomienda sacar al inmaduro a respirar meteorismo fresco o cascar la fresquera, ya que el frío ayuda a disminuir la inflamación de la epiglotis y restablecimiento los síntomas. Si la dificultad respiratoria no cesa, hay que asistir a Urgencias.

La bronquiolitis es la infección respiratoria aguda de vías bajas más frecuente en niños menores de dos primaveras. Se estima que aproximadamente un 20% de los niños tendrá un episodio de bronquiolitis en su primer año de vida. En nuestro país se producen cada año cerca de de 100.000 episodios de bronquiolitis en niños menores de 2 primaveras, y es la principal causa de hospitalización en pediatría. Entre un 15 y un 20% de los niños con bronquiolitis es ingresado, especialmente los menores de 6 meses de existencia. Los síntomas son tos, mucosidad nasal, fiebre y dificultad respiratoria. Conviene que haya un seguimiento del inmaduro por parte del centro de vitalidad y, en casos en los que haya mucha sufrimiento respiratoria, asistir al hospital, donde decidirán si es necesario ponerle oxígeno.

«No es difícil de indagar. El caso pintoresco suele ser un inmaduro por debajo del año de vida que empieza con un catarro con mocos y, en un día o dos, empieza a costarle respirar, se le marcan las costillas y suena un pito en el pecho», explica la secretaria de la Aep, que recuerda que la bronquiolitis no tiene un tratamiento específico que cure. «Lo que tratamos son los síntomas. Conviene elevar el cabecero de la cama, que haya cierto cargo de humedad en la habitación, lavados nasales, que las comidas sean cortas y frecuentes y que beba mucho transparente», recomienda.

Lo que está «contraindicado siempre» en los niños pequeños, advierte la pediatra, son «los jarabes para la tos». «No se deben utilizar. La tos es la defensa que tiene el inmaduro para todo: atragantamiento, mover flemas… así que olvidémonos de quitarla», aconseja. Siquiera debemos utilizar como remedio casero el collarín empapado de trinque, ya que no son efectivos, pueden irritar la piel y no es bueno que lo inhalen.

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