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Las medidas de la pandemia

Las medidas de la pandemia
#Las #medidas #pandemia

Óscar Zurriaga

Los indicadores que se suelen utilizar son o perfectamente números absolutos o perfectamente incidencias acumuladas (IA) –los «famosos 500».

Los primeros se refieren a todos los casos desde el primer momento de la pandemia y no reflejan la cambio en el tiempo. Sobre todo, les descuido la dimensión poblacional, ya que no se acompañan del tamaño de la población específica de la que provienen.

El segundo indicador, la IA, nos indica el cambio (los nuevos casos) que se produce en el tiempo. La IA suele referirse a los últimos 7 o 14 días, haciendo, por otra parte, narración a una población concreta (100 000 habitantes).

Pero ningún de los dos mide, verdaderamente, la carga de la enfermedad. Para ello debe utilizarse la prevalencia, un indicador que sí que revela cuántas personas enfermas hay con una perspectiva poblacional. Si se deje de seroprevalencia, entonces no sólo se tiene en cuenta a las personas que han tenido o tienen síntomas, sino además a las que han desarrollado anticuerpos contra el SARS-CoV-

Las cifras en España

En España se puso en marcha el estudio doméstico de seroprevalencia, ENE-COVID. Ya ha realizado tres sucesivas oleadas de seguimiento de datos y, por el momento, ha documentado una seroprevalencia del 5% de la población española. Incluso ha puesto de manifiesto que un tercio de las personas con anticuerpos contra el SARS-CoV-2 no han tenido síntomas. Adicionalmente, el estudio sacó a relucir una heterogeneidad geográfica importante, con una prevalencia más elevada en la provincia de Madrid y las colindantes (10%) que en las provincias costeras (inferior al 3%).

Si consideramos la población española registrada por el Instituto Doméstico de Estadística (INE), un 5% corresponde a más de 2 millones trescientas mil personas. Que serían las afectadas por el virus –no todas al mismo tiempo– ayer del verano. Habida cuenta de que se estima que la prevalencia para considerar que se puede susurrar de inmunidad de agrupación oscila en una horquilla que va desde el 20% al 60%, se está muy allá en España de haberla escaso en la vencimiento del estudio.

Tomemos ahora las cifras de casos confirmados en España, más de 900 000 a vencimiento de hoy, y supongamos que esos fueran los sintomáticos –poco que ahora sabemos que no es así–. Significaría que, según los resultados de ENE-COVID, serían solo dos tercios de los casos existentes. Por lo que se deberían sumar casi 300 000 casos más, elevando la sigla de personas ya afectadas por el virus a 1 200 000.

Ni aunque se hubieran triplicado estas cifras se estaría cerca de acaecer escaso el acceso de la inmunidad de agrupación.

El caso de Manaos

En la ciudad brasileña de Manaos se publicó, en un artículo estudiado todavía sin revisar por pares, que existe una seroprevalencia de entre el 44% y el 66% de la población. Este hecho se ha relacionado con acaecer escaso, en esa ciudad, una pequeño transmisión del virus en los meses de verano. ¿Inmunidad de agrupación entonces? Está en duda. Porque parece que ahora se está viviendo allí un nuevo incremento.

Por otro banda, estudios recientes efectuados en Brasil comunican una seroprevalencia en ciudades del país entre el 0% y el 25,4%. Mencionan, eso sí, que la ribera del Amazonas, donde se encuentra Manaos, presenta las más altas cifras.

La dificultad de tener cifras incuestionables

Casos como el de Manaos representan un ejemplo de lo difícil que resulta disponer de cifras incuestionables, poco que a muchos les extraña.

Pero, ¿por qué? Hay varios factores a tener en cuenta:

La identificación de casos requiere la realización de una prueba diagnóstica y una indicación para hacerla marcada en un protocolo (de vigilancia o de estudio). Si no se realiza la prueba, no hay caso.

El retraso en la notificación que puede producirse. Cuantos más casos hay, más sobrecarga se produce en todos los puntos (identificación de casos y contactos, moral, notificación, descomposición…) del sistema encargado de la vigilancia. Que, para colmo, está mermado en bienes y exhausto tras meses de sobreesfuerzo, lo que propicia retrasos en la comunicación de los datos.

Los objetivos para efectuar las mediciones son heterogénos. No es igual tener como objetivo la vigilancia para la función inmediata en salubridad pública, que la realización de un estudio (aunque sea de seroprevalencia).

Se utilizan medidas diferentes. Y cada medida (número definitivo, IA, prevalencia) tiene una finalidad y una interpretación.

Tener en cuenta estos aspectos es crucial para interpretar correctamente los indicadores. La vigilancia en salubridad pública, aunque algunos parecen pensar lo contrario, no es una tarea casquivana, ni inmediata, y requiere formación y experiencia.

¿Único indicador como objetivo?

Disponer de un número total de personas afectadas es importante, pero el objetivo no puede ser sólo el de conocer lo cerca, o allá, que se está de alcanzar la inmunidad de agrupación. Recientemente, por otra parte, se ha argumentado lo inapropiado de asentar la organización frente a la pandemia en tratar de alcanzar ese acceso de inmunidad.

Hay que considerar diversos indicadores, y no solo uno, para conocer la situación y las actuaciones a ejecutar. Téngase en cuenta.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation.es

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