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La tenebrosa relación entre hormigas y mariposas

La tenebrosa relación entre hormigas y mariposas
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Pedro Collar

En los bordes de caminos y yermos, en suelos pedregosos, en praderas hidrófilas o en medio de malezas podemos encontrarnos con las pimpinelas (Sanguisorba officinalis), una herbácea aromática que puede entrar a calcular hasta medio patrón de pico.

Su epíteto latino medieval –officinalis- nos pone sobre la pista de sus propiedades, y es que durante siglos se empleó para cicatrizar las pequeñas heridas, para curar las diarreas o aliviar las hemorroides.

La simbiosis se convierte en traición

Por otra parte, esta planta es la principal fuente nutricia de la polilla Phengaris nausithous –hormiguera oscura-, un lepidóptero de aspecto sencillo, que podría acontecer fácilmente desapercibido en presencia de los fanales de un observador no experto, pero que esconde uno de los ciclos biológicos más apasionantes.

Esta polilla realiza su puesta de huevos durante los meses estivales en las hojas de las pimpinelas y durante la primera semana de vida se alimenta exclusivamente de estos vegetales. Pasados unos días, y siempre al atardecer, se deja caer al suelo y retraso a ser adoptada por hormigas del índole Myrmica que por allí deambulen.

Al parecer, las larvas de estas mariposas secretan feromonas que recuerdan a los himenópteros a las sustancias secretadas por sus propias larvas, un hecho que las confunde y hace que no duden en llevárselas a sus hormigueros.

Allí, el invasor se camufla entre las larvas de las hormigas escarnecidas y empieza a alimentarse de sus crías hasta que -después de varios meses- emerge convertida en una bella crisálida.

Mutualismo animal disbalanceado

No todas las mariposas mantienen una relación tan taimada como la hormiguera oscura, en algunos casos se asemeja más a un mutualismo o, al menos, eso se creía. Esto es lo que sucede, por ejemplo, entre la polilla Lycaenid y las hormigas.

Las larvas de este lepidóptero tienen un saco nectario que secreta un acuosidad rico en azúcares y aminoácidos que sirve de fuente energética para los himenópteros. A cambio de la manutención, las hormigas protegen ferozmente a la gusano de sus enemigos naturales. Hasta aquí todo parece objetar un curso natural.

Sin incautación, la relación simbiótica no está equilibrada porque las hormigas pueden encontrar fuentes alternativas de alimentos, mientras que las larvas de las mariposas son totalmente dependientes de la protección que reciben. ¿Qué es lo que hace a las hormigas permanecer pegado a la gusano y no agenciárselas el sustento en otro circunstancia?

El éxito está en un neurotransmisor

Fue precisamente esta singularidad la que hizo sospechar a los biólogos que existían “poco” más que un simple alimento para producir la dependencia biológica de las hormigas en torno a las mariposas.

Los científicos observaron que las hormigas que se alimentan de ese néctar reducen considerablemente su actividad propulsora, lo cual les provoca una decano permanencia rodeando de las larvas, al tiempo que se vuelven más belicosas. Con estas dos sencillas medidas la gusano reduce la probabilidad de convertirse en una diana casquivana para sus depredadores.

Cuando los científicos midieron las sustancias químicas -aminas neurogénicas- que había en el cerebro de las hormigas que habían ingerido néctar observaron con sorpresa que existía una disminución llamativa de los niveles de dopamina, en comparación con los encontrados en el cerebro de las hormigas control.

Por otra parte, otras aminas neurogénicas, como la serotonina, la tiramina o la octopamina se encontraban en títulos normales en el cerebro de las hormigas que habían consumido el néctar.

La dopamina, adicionalmente de modular diversos comportamientos animales, participa en el movimiento, eso permitiría explicar su desidia de movilidad y su osadía. En otras palabras, el víscera nectario de las larvas de las mariposas licénidas fideliza la trabajo protectora de las hormigas al difundir una dependencia biológica.

M.Jara
M.Jara

Pedro Collar es médico internista del Hospital de El Escorial (Madrid) y autor de varios libros de divulgación.

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