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La noche más «Cuarto Milenio» de «MasterChef»

La tenebrosidad más «Cuarto Milenio» de «MasterChef»
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R. Ventureira

Fue la tenebrosidad más «Cuarto Milenio» de «MasterChef Celebrity». Lucía Dominguín triunfó en una prueba ayudada por los ángeles y su sobrino Nicolás Coronado esquivó la expulsión gracias a los ajos de la suerte. La suerte fue Josie, que vistió en la prueba final un look a medio camino entre Cenicienta, Rappel y Carlos Jesús.

La traje más esotérica tuvo, no podía ser menos, un final atípico. No hubo ningún plato especialmente malo, ni siquiera en la prueba de matanza, donde todos fueron calificados como «correctos». Lo fue el de Jesús Castro, expulsado tras hacer su mejor participación culinario al software.

El triunfo de Lucía

En siete primaveras de «MasterChef» nunca se había hecho una prueba con el pan como ingrediente suerte. Siempre tiene que activo una primera vez, y fue en la tercera traje del «Celebrity 5».

Tuvieron que elaborar un plato con el pan como protagonista. Lo hicieron por parejas, que eligió Juanjo Ballesta, como capitán del equipo triunfador de la prueba de exteriores de la segunda traje. «El Fábula» decidió emparejarse con la hija de Lucía Bosé, Lucía Dominguín. Y formó estas otras: Jesús Castro y Celia Villalobos, Laura Sánchez y Nico Coronado, las «raqueles» (Meroño y Sánchez Silva), Perico Delgado y Gonzalo Miró, Flo y La Terremoto de Alcorcón, y Josie y Ainhoa. No cocinaban los dos miembros: lo hacía uno mientras el otro le indicaba los ingredientes de la prescripción a través de dibujos y sin poder asegurar ni «mu». Cuatro tuvieron que hacer un plato garboso; el resto, dulce, y fue asimismo Ballesta el que determinó qué hacía cada dúo. En todas sus selecciones, el actor no estuvo cero táctico, y emparejó juntos, en la medida de las posibilidades, a los que han mostrado más afinidades.

Los dibujos de Flo
Los dibujos de Flo – RTVE

La lectura culinario del «Pictionary» resultó menos graciosa de lo esperado. Les tocó dibujar a Jesús Castro, Laura Sánchez, Raquel Meroño, Perico Delgado, Flo y Josie. El primero fue, sin duda, el menos hábil con los rotuladores, lo que le llevó a romper el voto de silencio en varias ocasiones; le costó algunos reproches de Jordi Cruz, pero en otras ocasiones se ha sido más severo con algún pretendiente que ha quebrado menos las reglas. El estilista Josie y Samantha Vallejo-Nágera (que dibujó fuera de concurso para el chef Pepe Rodríguez) fueron los más hábiles en el arte de Altamira, y a buen seguro habrían meritorio el seleccionado de aquel pintor amigo de Lucía Dominguín, un tal Picasso.

El chef Oriol Rovira, del restaurante Els Casals, dotado con una suerte Michelin, supervisó la elaboración de los platos mientras Jordi Cruz saboreaba el pan relleno de liebre con castañas con el que epató a los concursantes.

Nicolás hizo un pudding de rojo satín «con mucha intención y poco resultado», según Jordi Cruz. Raquel Sánchez Silva hizo «un amasijo» cuando tenía que hacer una «mousse» de pan, pero es que los dibujos de su tocaya Meroño no ayudaron. Gonzalo Miró cocinó unas migas con chorizo que gustaron a Oriol Rovira, pero no a los chefs titulares. «Lucía, espléndido», elogió Jordi Cruz las albóndigas de la hija del torero. Los dibujos de Josie, que eran de enmarcar, resultaron una finalidad magnífica para la milhoja que tuvo que hacer Ainhoa Arteta: «No está aceptablemente definido, es como un poco complicado de tomar», lamentó el chef del restaurante Els Casals sobre este plato. Las torrijas de La Terremoto de Alcorcón quedaron secas, pero, a la tino de los dibujos de Flo, tan mal resultado no es, pues al menos dio con el plato, lo que no era realizable. Celia Villalobos fracasó con su salmorejo, porque hizo el que ella come en su casa, pero se trataba de hacer otro más sutil.

Los chefs dictaron sentencia, y no solo culinaria. Josie fue seleccionado el mejor dibujante. Como cocinillas fue seleccionada Lucía Dominguín, que atribuyó el triunfo a la mediación de su mama Lucía y su hija Embriaguez desde el más allá.

Josie, en su salsa

El pantano de El Burguillo, en el Valle de Iruelas (Ávila), fue el majestuoso círculo de la prueba de exteriores, en la que tuvieron que cocinar con camping gas y sin escasamente utensilios de cocina.

Con esos medios campestres, los aspirantes tuvieron que elaborar dos menús de pícnic, con dos platos salados y uno dulce cada uno. La explicación original se la perdió Ainhoa Arteta, que llegó tarde y se disculpó como la reina que es: «No volverá a ocurrir».

La cantante formó en el equipo rojo con La Terremoto de Alcorcón, Flo, Laura Sánchez, Celia Villalobos, Pedro Delgado y Lucía Dominguín. En el celeste, el resto: Juanjo Ballesta, Nicolás Coronado, Gonzalo Miró, Raquel Sánchez, Jesús, Raquel Meroño y Josie, que tuvo que desollar un conejo, lo que hizo con tanto asco como amnistía. El estilista estuvo cumbre en sus quejosos comentarios. Sin duda, es el exención generacional de Boris Izaguirre y está pidiendo un Sardá a gritos: «Samantha, perdona. ¿Qué es este dinosaurio? Se tenía que activo extinguido y aparece en el río», se preguntaba mientras descuartizaba un pez. «¿Pero esto qué es? ¿Un coche de fe? ¿Juana de Meta?», clamaba en presencia de la brasa. Y se podría hacer una resumen viejo de frases «made in Josie», con su sello humorístico, pero en ese caso esta crónica sería aún más eterna.

Josie, con el «dinosaurio»
Josie, con el «dinosaurio» – RTVE

De capitanes ejercieron Albert (equipo rojo) y Vega (celeste), de «MasterChef Junior 7», a los que las «celebrities» no hicieron demasiado caso.

«El objetivo no se corresponde con la infraestructura», se quejó Josie. «Soy mártir», acabó proclamando, desencajado, con el rímel corrido.

«Lo mejor del menú han sido las peras de Raquel [Meroño]», juzgó Samantha al equipo celeste. Se refería a unas peras al morapio tinto que triunfaron entre los campistas, que eran exigentes lugareños que criticaron el conejo de esta escuadra.

Perico Delgado, sonriente tras triunfar entre montañas
Perico Delgado, sonriente tras triunfar entre montañas – RTVE

Triunfaron el ceviche de esturión y el arroz con crema del conjunto rojo, al que un seco magret de pato, pasado de cocción, no apartó de un calibrado triunfo. «Ha sido el mejor pretendiente del equipo», elogió Jordi Cruz señalando a Perico Delgado, que ya sabemos que siempre se crece entre montañas. Por fin un platazo del ex ciclista segoviano.

Prueba final

De regreso al plató, Raquel Meroño fue salvada por sus peras, y subió a la corredor, donde aguardaba el triunfador equipo rojo. El resto del equipo celeste compitió por esquivar la puerta de salida. O sea: Juanjo Ballesta, Nicolás Coronado, Gonzalo Miró, Raquel Sánchez Silva, Jesús Castro y Josie.

De entrada, tuvieron que apretar su tino y su olfacción. Les retaron a cachear salsas, condimentos y hierbas. Los dos que más aciertos sumaron –que fueron Raquel Sánchez Silva y Nicolás Coronado– se libraron del adiós. En la tenebrosidad más «Cuarto Milenio» de «MasterChef», el hijo de Paola Dominguín y José Coronado confesó su secreto: había escuchado que meterse un ajo en el faltriquera da buena suerte, y así lo hizo. «Y ahora toda España con un ajo en el faltriquera», pronosticó. Menos mal que Trofeo Beckham ya no vive entre nosotros.

Los delantales negros dispusieron de 60 minutos para elaborar un plato en el que estaban obligados a usar alguno de los productos que habían adivinado y un pescado de origen noruego, el fogonero. Por los fogones merodeó Silvia Abril, finalista de «MasterChef Celebrity 2».

Josie creó un «Fogonero Lady Di» con nuez moscada, homenajeando con su plato la isla donde está enterrada la princesa. «Sosito, pero estás haciendo progresos muy interesantes», juzgó Pepe Rodríguez.

El «Fogonero Tabasquero» de Jesús Castro estaba bañado en unto. «Me preocupa el punto del pescado», lamentó Pepe Rodríguez.

En «La flaca fila roja», Gonzalo Miró tuvo que integrar el pimentón dulce y le salió un plato «muy graso», lamentó Silvia Abril. «El punto del pescado es maravilloso», elogió Pepe Rodríguez.

La cata terminó con el «Fogocitado» –de «fogonero confitado», explicó Juanjo Ballesta, que hubo de maridar el pescado con salsa de soja– «Un plato aceptablemente hecho es un plato aceptablemente hecho. Está rico y no tiene defectos», juzgó Jordi Cruz.

La valor del junta fue complicada, porque los cuatro platos eran correctos y nadie de ellos merecedor de la expulsión. Los de Josie y Juanjo Ballesta fueron elegidos los dos mejores. Así que la expulsión quedó entre el televisivo Gonzalo Miró, el protegido que siempre está en el ojo del huracán, y el actor Jesús Castro, el menos mediático de todos los aspirantes que quedan en las cocinas. Y fue este postrero el que tuvo que tomar la puerta de salida.

«Más me vale no arriesgar demasiado con colección», dijo Gonzalo Miró antiguamente de subir a la corredor. Debajo quedó Jesús, al que le dio pena irse calibrado cuando hizo su mejor plato. «Me llevo el cariño de mis compañeros y la experiencia de trabajar bajo presión. No estoy acostumbrado a perder, pero me gusta destacar con trabajo y sacrificio». Se marchó, pero antiguamente quiso divulgar un deseo: «Ojalá gane mi Juanjete».

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