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La importancia de la ventilación de las aulas para prevenir el contagio de coronavirus

La importancia de la ventilación de las aulas para precaver el contagio de coronavirus
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David Pino González

Durante las últimas semanas, ha aumentado la incidencia de la Covid-19 en España. Por otra parte, recientes evidencias científicas muestran que los menores parecen contagiarse entre un tercio y la medio que los adultos y que si son mayores de 10 abriles, son igual de contagiosos que los adultos. En presencia de esta situación, ha aumentado la preocupación de familias y docentes sobre la planificación para retornar a las aulas de la forma más segura posible.

El asunto afecta a todas las etapas educativas, desde la educación de niño hasta la universidad. En el caso de las universidades, sus órganos de representación, en muchos casos, aprobaron planes durante el mes de julio basados principalmente en protocolos de seguridad profesional para sus trabajadores.

Las medidas fijadas por las comunidades

Para retornar a las aulas de forma segura, lo principal es que la incidencia de la enfermedad sea quebranto (por ejemplo, menos de 25 casos por 100 000 habitantes en los últimos 14 días).

Actualmente, todas las comunidades autónomas superan con creces estos títulos de incidencia. A pesar de ello, las autoridades han decidido emprender el curso y han establecido unas medidas unificadas para todo el división.

Entre ellas hay algunas necesarias, basadas en evidencias científicas, como la obligación del uso de la mascarilla aunque se mantenga una distancia maduro de 1,5 m para todos los alumnos mayores de 6 abriles y para los docentes –con más razón, porque hablarán más frecuentemente–. Además se recomienda lavarse las manos de forma regular y ventilar las aulas de forma frecuente. Por otra parte, se anima a realizar las clases con las ventanas abiertas.

Sin confiscación, todavía será obligatorio evaluar la temperatura corporal a estudiantes y docentes. Esta medida se ha demostrado de dudosa capacidad, ya que un porcentaje importante de los contagiados, especialmente si son menores de permanencia, pueden no manifestar fiebre y, en normal, la enfermedad es mucho más leve.

Por otra parte, algunas comunidades autónomas (Galicia, Cataluña y Andalucía, por ejemplo) proponen realizar pruebas PCR, a pesar de que el test puede resultar película porque, por ejemplo, la carga virulento sea quebranto si el contagio es nuevo.

Finalmente, se recomienda asimismo disminuir las ratios por clase, la semipresencialidad y seguir los protocolos de aislamiento una vez se detecte algún caso.

El problema de los aerosoles

Las últimas evidencias científicas demuestran que encima de transmitirse por gotas o fómites (por contacto con superficies en las que hay virus activo), el virus se puede transmitir mediante aerosoles.

Más de 200 expertos pidieron a la OMS que incluyera los aerosoles entre los modos principales de transmisión de la Covid-19. La institución incluyó la nueva vía de transmisión como secundaria, a pesar de que parece ser relevante en un entorno taza o apartado, como un crucero.

A pesar de que no hay que descuidar las posibilidades de contagio en el patio, comedor, vestuarios o entrada del colegio, los estudiantes pasan la maduro parte del tiempo en las aulas. Por eso es muy importante impedir que estas se conviertan en zonas de detención aventura.

La transmisión por aerosoles puede ser poco relevante en espacios abiertos, a no ser que no se respete la distancia de seguridad o haya contacto físico. Sin confiscación, en espacios cerrados como el clase, aunque se respete la distancia de seguridad, esta vía puede suponer una parte importante de la transmisión de la enfermedad si el espacio no está admisiblemente ventilado o el uso de mascarillas es constreñido.

En definitiva, encima del uso obligatorio de mascarillas y la condición de que estén admisiblemente ajustadas, la calidad del garbo y la ventilación, la duración de las clases y un bajo número de alumnos por clase, no solo para disminuir la transmisión sino para solucionar la trazabilidad, tienen que ser factores a tener en cuenta para programar el próximo curso.

¿Clases al garbo osado?

Todos deben resistir mascarilla en el interior de los colegios y universidades. Pero ¿cómo podemos disminuir la concentración del virus en el garbo por si hay determinado infectado?

Una posible alternativa para disminuir la transmisión sería dar el mayor de clases posible en exteriores. Con mascarilla, distancia y relativo silencio, en exteriores no solo se reduciría la transmisión aérea, sino todavía mediante el contacto con superficies, ya que la radiación solar disminuye el tiempo que el virus está activo en una superficie.

En Nueva York ya se optó por la docencia al garbo osado durante sucesivas pandemias de tuberculosis a principios del siglo XX y se está promoviendo desde la alcaldía para el próximo curso. Por cierto, hay muy pocas zonas en España donde la temperatura media del otoño e invierno sea pequeño que en Nueva York, por lo que el frío no debería ser un impedimento. En este sentido, recientemente varios ayuntamientos, como el de Barcelona, han ofrecido a los responsables de Educación autonómicos equipamientos y parques.

Midiendo la calidad del garbo en las aulas

Si no es viable dar clase en el extranjero, diferentes expertos han creado una hoja de cálculo para estimar la probabilidad de transmisión de la Covid-19 por aerosoles en función de la incidencia regional de la invasión, el número de personas infectadas, el tamaño del clase, la ocupación, la duración de la clase, el porcentaje de personas con mascarilla y el tipo de mascarilla, la temperatura, la humedad (el virus permanece menos tiempo activo para humedades relativas bajas) y la ventilación y purificación del garbo, entre otras variables.

Respecto a la ventilación y purificación del garbo, debemos recapacitar que conocer dicha calidad no solo es importante como indicador de la concentración de virus, sino que influye en la concentración de los estudiantes y docentes.

Para estimar la calidad del garbo podemos evaluar la concentración de CO₂ de forma sencilla y relativamente baratura. De hecho, el Gobierno belga facilitará la adquisición de medidores de CO₂ para todas las aulas del país. Los títulos de concentración de CO₂ deberían estar por debajo de 800 ppm. A partir de la concentración de CO₂ podemos calcular la ventilación del espacio.

Cómo mejorar la ventilación

Evidentemente, la primera opción es usar la ventilación natural para someter la concentración de virus. Es muy recomendable tener las ventanas abiertas, como va a imponer Bélgica para el próximo curso.

Los ritmos de ventilación de los diferentes espacios docentes van desde 0,1-8 ACH (air changes per hour, renovaciones de garbo por hora) para una escuela primaria a entre 2 y 12 ACH para un clase universitaria. La variable ACH expresa la fracción de garbo original que permanece en el clase, un valencia de 1 significa que posteriormente de una hora permanece un 36 % del garbo original.

Si la ventilación natural no es suficiente para mejorar la calidad del garbo, lo que ocurre en muchos edificios antiguos, es necesario ventilar de forma forzada. Debe estilarse garbo del extranjero y no recircularlo, ya que esto zaguero parece ser el motivo de alguno de los focos en restaurantes. Por otra parte, los aparatos de ventilación deberían tener instalados filtros, al menos de tipo MERV-13.

Finalmente, si el clase no se puede ventilar natural o mecánicamente, es recomendable instalar purificadores de garbo HEPA para minimizar el aventura de transmisión, a pesar de que tengan un precio elevado.

En definitiva, siguiendo lo que se indica en la timonel de la Escuela de Vigor Pública de Harvard para reforzar la ventilación de las aulas, lo ideal es mejorar los sistemas de ventilación, incorporar purificadores de garbo (o, al menos, humidificadores), realizar el mayor de actividades al garbo osado y desobstruir las puertas y ventanas para, al menos, conseguir 5 ACH (renovaciones del garbo por hora) en aulas de 100 m² ocupadas por 25 estudiantes.

Lo antedicho no excluye el uso obligatorio de mascarillas, la higiene de manos, la virtud regular de superficies y del material y el mantenimiento de la distancia de seguridad para minimizar la transmisión del SARS-CoV-2.

Un estudio publicado recientemente ha estimado que el ritmo de transmisión de la Covid-19 en 22 campamentos de verano de niños menores de 12 abriles, con seguimiento de casos en grupos burbuja, higiene de manos constante y actividad mayoritariamente al garbo osado (aunque todavía con actividad interior) fue relativamente quebranto. A partir de los 30 casos de Covid-19 iniciales, que tuvieron contacto con 253 niños y niñas, solo se produjeron 12 contagios secundarios. Esta tasa de contagios es casi seis veces más quebranto que la de la población normal.

David Pino González. Profesor anexo en el Sección de Física, Universidad Politécnica de Cataluña – BarcelonaTech.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation.

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