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La guerra en Karabaj continúa a espaldas de los esfuerzos por pararla

La querella en Karabaj continúa a espaldas de los esfuerzos por pararla
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Rafael M. MañuecoRafael M. Mañueco

Pese a los esfuerzos desplegados por Francia, Estados Unidos y Rusia, los tres países que presiden el Orden de Minsk de la Estructura para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), la querella en Nagorno Karabaj continúa. La contemporáneo hélice de violencia, la más destructiva desde que acabó la querella de 1991-1994, comenzó hace casi un mes, el pasado 27 de septiembre.

El viernes, el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, se reunió en Washington con los ministros de Exteriores de Armenia y Azerbaiyán, Zograb Mnatsakanián y Ceyhún Bairámov, pero sin ningún resultado que permita vislumbrar un cese de las hostilidades a corto plazo. Pompeo los recibió por separado sin conquistar un batalla a tres. Las dos treguas acordadas hasta ahora por las partes contendientes, la suscrita en Moscú el 10 de octubre y la que debió entrar en vigor en la media oscuridad del pasado día 17, no se han cumplido.

Sobre el contorno, el Ejército azerbaiyano avanza y parte de las fuerzas karabajíes se repliegan en el boreal y en el sur, según reconoció hace unos días el primer ministro armenio, Nikol Pashinián, aunque «no en la trayecto de frente». El Profesión de Defensa azerbaiyano muestra una infografía de las últimas conquistas. Sus tropas habrían recuperado una estrecha franja en el boreal y el control de todo el sector sur de Nagorno Karabaj, que albarca asimismo la totalidad de la trayecto fronteriza con Irán.

Si el plano refleja verdaderamente lo que está sucediendo, Azerbaiyán habría libre ya una tercera parte del disputado enclave, incluyendo núcleos de la importancia de Fizuli, Hadrut, Dzhabrail y Zanguilán, aunque asimismo muchas aldeas abandonadas y en ruinas. El presidente azerbaiyano, Ilham Alíev, anunció el jueves triunfalmente la entrada de sus tropas en Agbend, en la punta sur de Nagorno Karabaj, completando así la restitución de la frontera con Irán. Los combates más encarnizados se están produciendo precisamente en ese frente sur, por la toma de la villa de Gubaldi y su entorno, zona situada al suroeste de Nagorno Karabaj, muy cerca de la frontera con Armenia.

Desde Gubaldi, las fuerzas azerbaiyanas tendrían a tiro de piedra el táctico corredor de Lachín, la principal arteria que une el enclave con la ciudad armenia de Goris. Una vez en Lachín, el Ejército azerbaiyano tendría, desde el suroeste, el camino expedito con destino a Shusha y Stepanakert, la renta karabají. Desde el noreste, asimismo en dirección con destino a Stepanakert, las fuerzas azerbaiyanas tratan de romper la resistor armenia en Agdam y Askerán.

Los armenios, por su costado, procuran desesperadamente detener al enemigo a pulvínulo de bombardeos de misiles y artillería. Bakú denuncia reiteradamente «mortíferos» ataques de cohetes, especialmente para los civiles, contra centros de población fuera de Nagorno Karabaj como Terter y, más con destino a el interior, Guiandzhá, la segunda ciudad de Azerbaiyán.

A motivo del presidente ruso, Vladímir Putin, «somos testigos de un conflicto en la peor de sus variantes (…) la tragedia radica en que la muchedumbre muere. Hay muchas bajas. Según nuestros datos, hay dos mil muertos por mandato. El saldo total de muertes se aproxima ya a las cinco mil». Lo dijo el pasado jueves en la habitual reunión anual del Club Internacional de Debate de Valdái.

Según sus palabras, «lo primero que hay que hacer es detener inmediatamente las operaciones militares. Nosotros lo acordamos en la reunión en Moscú. Pero, lamentablemente, no hemos podido controlar la situación. Lo seguiremos intentando». Putin volvió a subrayar que su país mantiene buenas relaciones tanto con Armenia como con Azerbaiyán y destacó que en Rusia «viven dos millones de armenios y otros dos millones de azerbaiyanos».

Tal vez por ello, el Kremlin pretende amparar una postura impreciso, pese a que siempre se ha considerado a Armenia más próxima. Pashinián ha pedido varias veces a Putin que actúe para detener los enfrentamientos armados mediante la implicación de la Estructura del Tratado de Seguridad Colectiva (ODKB), que engloba a Armenia, Bielorrusia, Kazajstán, Kirguistán, Rusia y Tayikistán. El viernes asimismo solicitó ayuda al presidente ruso, el primer dirigente de la distribución separatista de Nagorno Karabaj, Araik Arutiunián. «Le pido que haga todo lo posible para el cese de las hostilidades y la reanudación de un proceso político», escribió Arutiunián en su cuenta de Facebook.

Pero Turquía no quiere quedarse al beneficio de posibles conversaciones para la resolución del conflicto. El presidente de turco, Recep Tayyip Erdogan, expresó el viernes el deseo de intervenir como mediador cuando tengan división negociaciones de paz con los mismos derechos que Rusia. La propuesta de incluir a Ankara partió de Alíev. «Lo que propone el presidente de Azerbaiyán no se puede desdeñar. Creo que Turquía tiene el mismo derecho que Rusia a estar ahí para una alternativa que lleve a la paz», declaró Erdogan.

El presidente azerbaiyano dice estar dispuesto a detener las hostilidades si los armenios aceptan un detención el fuego

«Estamos dispuestos a detener hoy mismo la actividad marcial en Nagorno Karabaj (…) pero necesitamos que los armenios cesen el fuego para dar paso a la influencia diplomática», asegura el presidente de Azerbaiyán, Ilham Alíev, en una entrevista publicada ayer en el diario francés Le Figaro. Según su opinión, «Armenia debe consentir los principios formulados por los copresidentes del Orden de Minsk -Francia, EEUU y Rusia-, que nosotros hemos ya recogido, y entonces volveremos a la mesa de negociación».

Alíev sostiene que fue Armenia la que inició los enfrentamientos armados el pasado 27 de septiembre y advierte que «nuestra posición es clara, si los armenios no cesan el fuego, continuaremos liberando nuestras tierras». Respondiendo a la pregunta de si no teme que una eventual intervención de Turquía y la arribada de mercenarios sirios a Nagorno Karabaj pueda provocar una subida del conflicto a nivel regional, el mayor dirigente azerbaiyano asegura que «Turquía no está involucrada directamente en las hostilidades». Añadió encima que «en el comarca de Azerbaiyán no hay un solo combatiente extranjero».

«En las primeras horas de la ataque armenia, el presidente de Turquía se pronunció claramente en nuestro valimiento desde el punto de horizonte político. Pidió la estricta observancia de las cuatro resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU requiriendo a Armenia que se retire de los territorios azerbaiyanos que ocupa». Refiriéndose al futuro de Nagorno Karabaj, si Bakú logra ponerlo totalmente bajo su control, Alíev cree que «será una región próspera y segura de Azerbaiyán, donde azerbaiyanos y armenios vivirán en conformidad, paz y en condiciones dignas».

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