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La gran «pájara» de Perico Delgado ante una montaña de postre

La gran «pájara» de Perico Delgado en presencia de una montaña de postre
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R. Ventureira

Era un postre con tantas capas que parecía una montaña. Fue demasiado para Perico Delgado, al que tantas cuestas hemos manido subir. Y todavía para Lucía Dominguín. Sufrieron lo que en ciclismo se denomina una pájara. En este caso, al contrario que sobre la bici, no fue una cuestión de piernas. Fue una pájara mental. Se les bloqueó la comienzo y no supieron resolver el batalla culinario. Tan mal lo hicieron que los jueces decidieron, por primera vez en esta estampación, que la expulsión sería doble.

Todo ello ocurrió en una perplejidad –la chale de «MasterChef Celebrity 5»– en la que brillaron Gonzalo Miró, Juanjo Ballesta y Josie.

La ruleta de la cocina

La primera prueba se basó en el azar. Unas ruletas, giradas por ellos mismos, decidieron sucesivamente la técnica de cocinado, la proteína del plato, el cortejo y el soporte de emplatado. Los aspirantes fueron informados de entrada de que los dos mejores del batalla pelearían luego en duelo por el pin de la inmunidad. «Cambio cualquier complemento o alhaja de mi colección por esa ‘M’ dorada», confesó Josie, que apetencia puntos de simpatía, y minutos de pantalla, a medida que el software avanza. Para simpatía, la de «El Monaguillo», que se pasó por los fogones para supervisar este batalla auténtico.

A Perico Delgado le correspondió pollo en la ruleta de la fortuna. El ex ciclista profundizó en su éxito de despistado, iniciada aquella vez que llegó tarde al prólogo del Tour, olvidándose ciertamente de la piedra angular de su plato. En todo caso, el gambazo no le hizo caer en la desesperación. «No me extraña que haya rebaño un Tour, no se pone nervioso quia», analizó el chef Pepe Rodríguez. «Pollo a la fuga» bautizó el segoviano su propuesta: sacó provecho a la quinoa y la puntuación habría rozado el 10 si no llega a obviar lo que la ruleta mandó.

Sobre el papel, al menos para el espectador inculto en cocinados, la peor fortuna correspondió a Josie: tenía que osmotizar tempeh. La mayoría de los españoles tendría que acudir a Google para entender qué significan esas dos palabras. «El tempeh es una proteína vegetal», aclaró el estilista. Lo de osmotizar no lo tiene claro ni él. Lo que hizo fue «sahumar, no osmotizar», juzgó el chef Jordi Cruz. Siquiera Laura Sánchez osmotizó correctamente, y para colmo siquiera le dio tiempo a emplatar, con lo que le salió «un plato de verduras no completo», en críticas palabras del tribunal. La propuesta de la maniquí fue elegida como la peor de esta primera prueba unido a la del actor Juanjo Ballesta, pues éste tenía que freír y no lo hizo, y por otra parte aliñó una ensalada a lo Rosalía, o sea, malamente. «No sé cómo resolver con ellos. Tienen un paladar tan fino», se quejó de los chefs «El Patraña», notablemente enfadado.

Gonzalo Miró presentó «Un pez llamado Wanda», un doble homenaje a la legendaria comedia de los Monty Python y a su Corpulento de Madrid: los dados de zumo de naranja que añadió a la ensalada encantaron al tribunal. «Es el infiltrado», sentenció Ainhoa Arteta, insistiendo en la teoría (de la conspiración) de que es el tapado de esta estampación, muy en remadura en el primer software, pero que había perdido fuelle luego de haberse quedado varias veces al borde de la exterminio.

Precisamente Ainhoa fue la otra solicitante que participó en la eliminatoria por el pin de la inmunidad: «Punto del arroz muy rico y punto del carabinero valentísimo», analizó Pepe Rodríguez. «No te lo puedo pelar», sentenció Jordi Cruz.

Pero aún hubo un tercer participante, el gallego «MasterChef 8»: Iván Mariñas. Lo pusieron a cocinar unido a Miró y Arteta. «Si apetencia Iván, me quedó el pin para la subsiguiente estampación», anunció, para pasmo de los dos aspirantes, Pepe Rodríguez. La soprano cometió el error de separar pescado en el cocinado –le dieron osadía para designar los ingredientes con los que trabajaría el trío–, pese a que Jordi Cruz le advirtió que «el gallego» dominaba ese producto. «Soy vasca», contestó orgullosa la soprano. En un santiamén se vio que había cometido un error: «Iván sabe más que los ratones coloraos», sentenció Josie, que fue tomando nota de lo que hacían los tres competidores. Su experiencia en «MasterChef Celebrity» está siendo para él como la mili que no hizo: «Me parece lo mayor Valverde».

No asistieron al cocinado los jueces, que hicieron una decisiva cata a ciegas. A Ainhoa se le fue la mano con el perejil: sumó 12 puntos de 30 posibles. El de Iván llegó a 14. «El condimento no me gusta, me gusta el punto de cocción», analizaron los chefs. El de Gonzalo se llevó un magnífico 17: «Muy correctamente colocado. Tiene una disposición más de cocinero. Olé el paso delante que has pegado», elogió el tribunal, antaño de colgarle el pin de la inmunidad. «Es un plato de campeón», elogió Pepe. Lo celebró como el fornido Kiko festejaba los goles, haciendo el saetero.

Gonzalo Miró, emulando a Kiko Narváez
Gonzalo Miró, emulando a Kiko Narváez – RTVE

Derrota en popa en Tarifa

La prueba de exteriores, de nueva estructurada por equipos, llevó a los aspirantes a la ventosa y surfera Tarifa, en concreto al chiringuito Carbones 13. Es propiedad de una de las participantes, Raquel Meroño, quien comparte el accionariado del particular con su ex marido –y sin secuestro amigo–, Santi Carbones. En tan paradisíaco entorno, los «celebrities» tuvieron que cocinar para 80 comensales.

Los dos peores de la prueba preparatorio (Juanjo Ballesta y Laura Sánchez) seleccionaron los equipos. En el rojo, unido al actor, figuraron Flo, Gonzalo Miró, Celia Villalobos, Nicolás Coronado y Ainhoa Arteta. Entre los dos menús, el campeón del pin de la inmunidad eligió el formado por tartar de atún con mayonesa picante (primero); arroz seco con pollo y verduras (principal); y mojito de melón osmotizado con helado de listón (postre).

Laura formó en la escuadra zarco con Lucía Dominguín Bosé, Raquel Meroño, la Terremoto de Alcorcón, Perico Delgado y Josie. Tuvieron que cocinar corvina frito con salsa de yogur; arroz caldoso de gambas y almejas; y piña en sirope de tequila.

Juanjo Ballesta estuvo cumbre como capitán. Impuso su criterio incluso contra el de la «abuela» Celia Villalobos, que se resistía a soltar la cebolla: «A esto le error. Te pones impaciente», advirtió. Pero el actor, muy en su papel de protagonista principal, le insistió y se acabó llevando la cebolla contra el criterio de la ex ministra. Para no perder las malas costumbres, volvió a irse al baño en el medio del cocinado. Padece una incontinencia urinaria que tiene que hacerse mirar.

En los primeros, el tartar ganó a la corvina. 1-0 para el casillero rojo. El igualada llegó con el primero, al menos a discernimiento del ex de Raquel Meroño y de sus hijas, que elogiaron el arroz caldoso de gambas y almejas del equipo zarco, que colocó el 1-2 con su postre de piña en sirope. Pero este fue el veredicto de los comensales. Faltaba el de los jueces. «Os habéis genial», eligió Samantha Vallejo-Nágera.

Martina Meroño, hija de Raquel Meroño y Santi Carbones
Martina Meroño, hija de Raquel Meroño y Santi Carbones – RTVE
Daniela Meroño, hija de Raquel Meroño y Santi Carbones
Daniela Meroño, hija de Raquel Meroño y Santi Carbones – RTVE

A posteriori llegó el investigación por colores. «Los platos han surgido a tiempo y han surgido muy correctamente», juzgó Jordi Cruz al equipo rojo. «Muy buen trabajo, Juanjo«, dijo dirigiéndose al capitán.

Al primer plato del zarco le faltó sal, de lo que se culpó a la capitana. No quedó correctamente la espuma del postre, que, aún así, estaba rico. El arroz se quedó meloso.

Así que ganó el equipo rojo. Raquel Meroño, del zarco, perdió en casa y en su propio chiringuito.

El batalla postrero

Los delantales negros se jugaron permanecer una semana más en «MasterChef Celebrity» con una prueba de repostería. El batalla era empresa inverosímil: en dos horas tenían que replicar una tarta de diez capas de David Pallás, hábil chocolatero y campeón ilimitado del World Chocolate Masters. Por si fuese poco complicado, no contaron con la récipe a mano, solo con el rememoración de su paladar, pues probaron el postre en una cata pero a ciegas, con máscara.

En el foso –como denomina Josie a la prueba de exterminio– compitieron en esta endiablada prueba el propio estilista, Lucía Dominguín, Raquel Meroño, la Terremoto de Alcorcón , Laura Sánchez y Perico Delgado. «¿Podéis ir avisando a producción de que venga el coche a recogerme?», preguntó el ex ciclista medio en broma medio en serio. «Estoy bloqueado», dijo luego, mientras el cronómetro corría y él ni había empezado el plato. Finalmente, presentó una minitarta de frambuesa. «Son capas de rosco con cosas en el interior. No es un rosco», lamentó el catalán Jordi Cruz.

La falda-capote de Josie
La falda-capote de Josie – RTVE

No fue el único solicitante que no supo por dónde tirar. Lucía Dominguín se bloqueó todavía más. Estalló en lágrimas y tuvo que ir a calmarla el chef Pepe Rodríguez, que la invitó a hacer una tarta, olvidándose de la que tenía que replicar. «Monta poco», animó el de Illescas. Al final, hizo seis capas de postre. «Son cosas tiradas encima de una cookie», lamentaron los jueces.

Laura Sánchez intenta calmar a Lucía Dominguín
Laura Sánchez intenta calmar a Lucía Dominguín – RTVE

La Terremoto de Alcorcón fue La Tostadora de Alcorcón: quemó una parte del postre en los fogones y la otra en el microondas. Solo pudo presentar un «amasijo», según su propia definición. «Has reconducido una situación catastrófica. Lo que hay aquí es un fenómeno», sentenció el chef catalán.

Laura Sánchez montó un postre de aspecto horrendo, que se desmoronó en presencia de los fanales de los chefs una vez cortado. «El resultado es terrorífico», analizó Jordi Cruz. Pero tanto él como los otros dos chefs valoraron su esfuerzo.

Raquel Meroño ofreció una tarta de nueve pisos que, aunque blandita, estaba rica en todas sus cielo. «Tiene mucho mérito», valoró Samantha.

Josie, que compareció a la prueba con una falda-capote que se quitó cuando tocó trabajar, fue el que pareció más enfocados en este batalla final. El resultado lo confirmó. El estilista hizo una tarta de diez capas que bautizó como la Tarta de Perplejidad. «Tiene muchísimo mérito», elogió Pepe Rodríguez. Encima, estaba correctamente ejecutada y sabrosa.

Josie y Raquel Meroño fueron elegidos los mejores y subieron a la muestra. «Sin foso no hay paraíso», valoró el estilista.

Entrevista final de Lucía Dominguín y Perico Delgado
Entrevista final de Lucía Dominguín y Perico Delgado – RTVE

Hubo sorpresa porque se decidió que la exterminio fuese doble, «y el resto os salváis de fenómeno», criticó Pepe Rodríguez. A la muestra subieron La Terremoto de Alcorcón y Laura Sánchez. A la calle se fueron Perico Delgado y Lucía Dominguín, que asumieron su sitio.

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