mundo

La derrota de Morales en Bolivia

La derrota de Morales en Bolivia
#derrota #Morales #Bolivia

Emili J. Blasco

De las varias lecturas que pueden hacerse del resultado de las elecciones celebradas en Bolivia una acento de la derrota de Evo Morales. La triunfo de su candidato, Luis Arce, con un resultado próximo al 50%, por encima de lo que Morales proclamó sobrevenir conseguido hace un año en las elecciones luego suspendidas por sospecha de fraude, pone en evidencia que el líder que se creía imprescindible, hasta el punto convertir en papel mojado lo que dispone la Constitución boliviana sobre la reelección para un único segundo mandato (gobernó 14 abriles), era plenamente sustituible. Otra cosa es el liderazgo del partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), que Morales sigue detentando ciertamente, pero como candidato, Arce ha demostrado que su imagen de moderación alcanza una saco social más amplia que la de Morales.

Esto postrer tiene que ver con otro aspecto: la animadversión que Morales levanta en una parte extraordinario de la sociedad boliviana. Hace un año, las elecciones fueron un plebiscito sobre el liberal tiempo presidente; ahora, en cambio, tras meses con Morales residiendo fuera del país, el electorado oponente ya no ha contado con la motivación de expulsarle del poder.

Un tercer punto que permite platicar de derrota es que, para un dirigente con ese cierto sentido patrimonialista del cargo, el amplio aval electoral rematado por Arce supone un aventura de contrapoder. Arce debía a Morales su nominación como candidato, pero ahora ser presidente se lo debe a los votantes: eso es poco que el entrenamiento del poder aclara muy pronto.

No tiene por qué ocurrir un divorcio como el trillado en Ecuador, poco posteriormente de que Lenín Bronceado sustituyera en la presidencia a su mentor Rafael Correa, pero siquiera tiene por qué discurrir todo de un modo públicamente suave, como la relación en Colombia entre Iván Duque y el expresidente Álvaro Uribe. Las tranquilas declaraciones de Arce en la confusión del recuento electoral y su emplazamiento a la pelotón doméstico contrastan con el tono más combativo y con sombra de revanchismo dejado escapar por Morales.

Artículos del coronavirus

La pandemia muy probablemente ha tenido su objeto en el voto. Por un banda, obligó a posponer una y otra vez unas elecciones que, de haberse celebrado de modo casi inmediato posteriormente de las anuladas, quizás hubieran reflejado más el cansancio respecto a la perpetuación de Morales. Por otro banda, los meses de ansiedad vividos por el coronavirus y las dificultades económicas que especialmente afronta Latinoamérica en común y Bolivia en concreto (el FMI prevé una caída del PIB boliviano del 7,9% en 2020), han donado relevancia a Arce, que fue ministro de Pertenencias y Finanzas durante la «término de oro» vivida recientemente por la región.

Los meses en demora de las nuevas elecciones no fueron buenos estratégicamente para la aposición, pues dejó en evidencia las insalvables diferencias de esta, aireó las estridencias manifestadas en ocasiones por la presidencia interina de Jeanine Áñez y la asoció a la casi irremediable incompetencia de hacer frente a la pandemia. Además ha sido, pues, una clara derrota de la concurso.

Oportunidad de renovación para el MAS

Todo lo dicho hasta aquí –el carácter más despejado y el prestigio de Arce; la alejamiento física de un Morales, cuya nueva reelección suscitaba particular rechazo en parte de la población, y la distorsión introducida por la pandemia– sirve para entender que haya vuelto a cobrar el MAS cuando hace un año hubo sospechas fundadas de fraude electoral. El resultado de ahora no desmiente «per se», como muchos están diciendo, aquellas acusaciones, las cuales motivaron la salida del poder de Morales.

Si junto a platicar de una derrota de este, como se expone en este artículo, incluso hay que platicar de la triunfo del MAS. Bolivia tiene la gran oportunidad de resolver los próximos difíciles abriles con un gobierno resistente, con respaldo en la Cámara de Diputados y de Senadores, que incluso se elegían ahora. La renovación en la presidencia puede tener un objeto positivo en el movimiento político, si sirve para abrirlo y escapar del frentismo al que se había llegado con Morales.

Ver los
comentarios

#derrota #Morales #Bolivia

Leave a Comment