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La delicada gestión de la portería de España

La delicada trámite de la puerta de España
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Javier AsprónJavier Asprón

A Kepa le entró el gusanillo de ser cancerbero cuando, con cinco abriles, le regalaron sus primeros guantes. Le quedaban enormes, pero le gustaba tanto el diseño y el color que se negó a ir a la tienda a cambiarlos. Con ellos hizo sus primeras paradas y siguió utilizándolos hasta mucho posteriormente de llenarlos por completo con sus manos. Nunca quiso ser otra cosa que meta. De Gea, en cambio, prefería marcar goles a detenerlos cuando era pequeño. Pero en su caso resultó decisiva la influencia de su padre, todavía cancerbero, que en los estadios se sentaba pegado a su hijo detrás de las porterías para fijarse en los mejores. Sus buenas dotes bajo el curvatura terminaron por arriesgarse su destino. Los dos saben que los porteros, en esto del fútbol, son diferentes al resto. Que están hechos de otra pasta. Un hallazgo suyo nunca lucirá lo mismo que un gran gol. En cambio, cualquier error siempre destacará mucho más que el de otro compañero, por lo que las críticas y la presión suelen ser todavía mayores. Pero una cosa es saberlo, y otra aceptarlo sin más.

En el punto de mira

De esto postrer, de presión, han llegado los dos con el saco cargado a esta concentración de la selección española. De Gea, con una de las fichas más altas de toda la Premier, aterrizó el lunes en Las Rozas pocas horas posteriormente de percibir seis goles con el United en Old Trafford. Un drama. Lo de Kepa es aún peor, pues lleva meses cuestionado por su preparador en el Chelsea, Frank Lampard, que no ha parado hasta encontrarle un sustituto, el senegalés Edouard Mendy, que ha terminado por mandarle al banquillo. El vasco sigue siendo el cancerbero más caro de la historia (80 millones de euros), pero su futuro inmediato pinta horrible.

Mientras otras líneas de la selección ofrecen buenas perspectivas y emergen nuevos talentos que ilusionan a la propensión, la puerta sigue siendo el apartado que más dudas genera. Ausencia nuevo, por otra parte. Luis Enrique lo sabe adecuadamente, y por eso se esfuerza aún más en defenderles, como cuando hace un mes conminó a los periodistas a titular con «España tiene un porterazo», tras la función de De Gea en presencia de Alemania. «Es una posición delicada y cuando fallan motiva machacarles», explica el seleccionador. «Pueden mejorar, pero estoy muy tranquilo con el tema de los porteros. Como preparador me tengo que encargar de que estén en las mejores condiciones y den mejor rendimiento cuando vienen a la selección». Para ello, el técnico asturiano se apoya en Joaquín Valdés, psicólogo de la selección. El objetivo debe ser revertir cuanto ayer el posible estado de ansiedad con el que llegan sus guardametas. «La selección es el momento que tienen estos jugadores para recuperar sensaciones», explica a TechnoMiz Pablo Ruiz, psicólogo deportivo de Train your Mind. «Son diez días en un entorno que les provoca tranquilidad, en el que se sienten cómodos. Luis Enrique les demuestra confianza y les permite respirar».

Ruiz hace hincapié en diferenciar la situación de uno y otro. De separar lo que es una mala función previa, como es el caso de De Gea, a estar condenado a una suplencia sin previsible momento de caducidad, como en el caso de Kepa: «Tras un mal partido lo que funciona es exponer al cancerbero a situaciones estresantes durante los entrenamientos, para que cuando juegue sienta que ya las ha experimentado y tenga más sensación de control».

«Memoria como uno de los peores días de mi vida el 0-5 que nos metió el Dinamo de Moscú en unas semifinales del Gamper», explica, ahora con una sonrisa, Miguel Reina, exportero de Gimnástico, Barcelona y de la selección española. «Me lo reprocharon mucho durante suficiente tiempo, y la única forma de superarlo es confiando en uno mismo y siendo constante. Si se ha llegado a ese nivel es porque su calidad está fuera de toda duda».

Los dos, Ruiz y Reina, reconocen que el caso de Kepa es más peliagudo: «Debe intentar alejarse lo más posible de todo lo que se acento sobre él y evitar un exceso en los niveles de estrés que afecten aún más a su rendimiento. El estrés, en sí, no es malo, pero hay que procurar no pasarse de un margen», explica el psicólogo, que todavía tiene claro lo que le pediría a Lampard para que la situación de su meta fuera menos traumática: «Al componente hay que decirle claramente el rol que tiene y comunicarle lo que debe hacer para recuperar su status antedicho. Tienen que ser cosas que dependan de él, objetivos a corto plazo controlables».

Una puerta muy segura

«Por ese trance hemos pasado todos», afirma Reina. «Y yo prefería al preparador que me hablaba directamente y me decía a la cara las cosas. Uno tiene que ser coherente con sus errores. Yo a Kepa le recomiendo que no lea mucha prensa ni escuche las radios, que no pierda la ilusión para demostrar al preparador que puede aguardar en él». El exinternacional, pese a todo, asegura que la puerta de España es de las más seguras de todo el mundo. «Y por muchos abriles», dice decidido que no se olvida de Unai Simón y Pau López, dos porteros que todavía le ofrecen garantías.

«Los porteros de la selección tienen la suerte de que es a mí a quien tienen que gustarles. Y me encantan», remata Luis Enrique, aunque eso no sirva para cerrar un debate infinito.

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