Finanzas

«Hay que dejar de buscar siempre el consenso, ahora es momento de actuar con rapidez»

«Hay que dejar de inquirir siempre el consenso, ahora es momento de comportarse con celeridad»
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Fernando PérezFernando PérezFernando PérezFernando Pérez

De esta saldremos, pero nadie será igual, ni siquiera remotamente parecido. Ya no lo es. La crisis del Covid ha removido los cimientos de la actividad empresarial y ha volteado las relaciones laborales y los fundamentos de la función directiva. Luis Conde, fundador y presidente de Seeliger y Conde, la gran narración en el «headhunting» castellano, acaba de propagar «Marcar la diferencia. Perfiles ejecutivos relevantes posteriormente de la pandemia total» (Editorial Plataforma Empresa), un revelador manual de aprieto con las claves para intentar sortear la catástrofe y enderezar la nave empresarial en plena tormenta. Y el primer mensaje es claro: toca comportarse. Y rápido. «No puedes quedarte apacible, no puedes esperar a verlas venir, debes ser proactivo y adaptarte a los nuevos tiempos». No hay tiempo ni espacio para el miedo. «Como decía Michelle Obama, esa es una emoción inútil. Hay que tomar riesgos y arriesgarse con valentía», subraya Conde.

El aforismo brilla más oportuno que nunca: el tiempo es oro. Y no se debe dilapidar en la búsqueda sistemática de unanimidades: «Hemos estado muy acostumbrados a las políticas de consenso. Se pregunta a todo el mundo y se pretende que haya siempre un acuerdo total. Eso se debe zanjar. Las guerras se ganan tomando decisiones firmes y valientes», explica el cazatalentos. Eso no implica tener los oídos cerrados. «El buen mandatario es el que más audición, es una cualidad imprescindible para ser ejecutor, pero al final tú debes tomar las decisiones y afrontar las consecuencias. Y la seguridad transmite seguridad. Ahora es momento de comportarse con celeridad. Esperar tiene altos costes». En sinopsis, «menos comités y más obra».

Y si hay una voz que conviene escuchar en este enredado contexto, remarca Conde, es la del consumidor. «Las decisiones en una empresa ya no las toma el comité ejecutor. La última palabra la tiene ahora el consumidor», asevera. Entender los vaivenes de la demanda del mercado se convierte en el pilar del éxito. Y para obtener ese objetivo, en el que los datos son el mejor unido, el «head hunter» resalta asimismo la importancia de prestar atención al talento imberbe. «En algunas empresas existen los llamados “shadow boards”, consejos asesores en la sombra formados por millennials. Ellos saben interpretar mejor los cambios en el mercado. Los senior deben tener la humildad para escucharlos. Empresas como Gucci lo han hecho y los resultados han sido buenísimos», explica Conde.

«Las decisiones en una empresa ya no las toma el comité ejecutor. La última palabra la tiene el consumidor»

El ejemplar repasa asimismo los perfiles directivos que han cobrado protagonismo en estos meses. Por supuesto, la tecnología señala el camino. La función directiva precisa ya de un completo dominio del ámbito digital y de las herramientas que se han convertido en esenciales en la pandemia, con el teletrabajo como una de las estrellas indiscutibles. Aunque Conde advierte de su símbolo pequeña: «Las reuniones virtuales no pueden sustituir el trato personal, nunca te ofrecerán las sensaciones que recoges de una reunión tradicional. Un teleobjetivo con diez personas no muestra la ingenuidad completa… Y con el teletrabajo no se vende, no puedes hacer nuevos negocios. No es productivo, la productividad está cayendo».

El autor de «Marcar la diferencia» sí cree que en el ambiente pos-Covid se acelerarán algunos novedosos modelos organizativos que ya estaban comenzando a tomar protagonismo antiguamente de la crisis. «Hay que cambiar la mentalidad e ir aparcando los sistemas jerárquicos. Muchas grandes empresas están adoptando sistemas “agile”. Se crean equipos con perfiles multidisciplinares y jóvenes, los llamados squad, que testan con independencia si un plan funciona o no. Y sin falta de hacer arriesgadas inversiones», explica Conde.

«Las reuniones virtuales no pueden sustituir el trato personal, nunca te ofrecerán las sensaciones que recoges de una reunión tradicional»

El ambiente de incertidumbre asimismo ha puesto en valía la falta de que las empresas se guíen por un propósito. «Es esencial, y si un ejecutor no está en línea con ese propósito, está muerto. Los fracasos profesionales no vienen normalmente por un problema de conocimiento, sino por un desencaje de títulos», defiende Conde. El presidente de Seeliger y Conde cree que el impacto de la pandemia ha reforzado por otra parte la falta de crear un condición sindical con títulos y «cierto sentido de humanidad. No hay que olvidar nunca que las empresas son personas que tratan con personas», asevera. Pero asimismo advierte que la adhesión entre empresa y empleado es un remembranza de otra era: «Nadie, ni el mejor mandatario, está huido de perder su empleo, y más en momentos de crisis como el presente. Y el talento imberbe siempre está dispuesto a inquirir al mejor postor, buscando nuevas oportunidades profesionales».

Se acabó el empleo para toda la vida. Y para los mayores de 50 abriles, un despido se convierte en muchas ocasiones en un delirio a ninguna parte. Conde remarca que hay que estar preparados para esta nueva ingenuidad «en la que la sociedad te expulsa del circuito». Por eso dedica el final capítulo de su ejemplar a explicar la falta de que empresarios y directivos tengan siempre perspicaz un «plan B» profesional. «Con 55 abriles deberías tener ahorros o inversiones que quizás te permitan radicar con menos unos abriles, pero no se proxenetismo solo de eso. Necesitas estar activo, hay que planificar con tiempo, inquirir una actividad que te haga observar útil cuando te levantes por la mañana, sustentar tu ilusión y tu autoestima».

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