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«Hay políticos que son pirómanos y bomberos»

«Hay políticos que son pirómanos y bomberos»
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Fernando MuñozFernando Muñoz

Despabilarse un nombre que encaje entre los requisitos para acoger el premio de honor de un festival no es sencillo. Debe ser una suerte conocida en todo el mundo, con una carrera de prestigio y, por otra parte, en estos tiempos de pandemia, que pueda alucinar para recogerlo. Y resulta que San Sebastián lo tenía a la reverso de la cúspide. Viggo Mortensen, un hombre de Hollywood con residencia en España, un actor que igual produce un pequeño tesina en Argentina que rueda un documental en Islandia o que llega a los Oscar como mejor actor, recibió ayer el premio Donostia encantado de compartir serie con otros nombres que son «historia del cine».

«He tenido la suerte de estar muchos abriles haciendo esto y he trabajado con buenos directores en más de una buena película», apuntó el cineasta en una entrevista con TechnoMiz. «Cualquier actor estaría contento de tener en su currículum alguna de esas buenas películas, y yo he tenido varias. No me puedo quejar, aunque haya tenido que esperar un tiempo para venir a esto», reflexionó el premiado, que por otra parte aprovechó para presentar en el Festival su primera película como director, «Falling», que además produce, guioniza, interpreta, toca la música… Un hombre banda en toda su plenitud que cuenta en su inicio la historia de un remoto cascarrabias (Evento Henriksen) al que la demencia senil aleja cada vez más de su hijo, el propio Mortensen.

«La memoria es muy subjetiva y tramposa, muy poco fiable, ordenamos las cosas como nos conviene. Es como una autodefensa. Pensamos que el presente es muy confuso y que nos podemos fiar de los memorias, pero no», anotó Mortensen, que terminó de escribir este relato en dos tiempos al poco de perecer su principio. «He vivido muy de cerca esto de la demencia con mi padre, con mi padrastro, con otras personas cercanas…», recordó el actor, que le dedica la película a sus hermanas por todos esos retazos de la memoria de su infancia con los que construyó el guion. Pero insiste, por eso de los que busquen el morbo de entrar en las relaciones personales del reconocido de turno, que todo es ficción… Indemne que cuando era crío durmió con un pato que había cazado.

Aragorn el cuentista

Deje Viggo Mortensen de «cuentos», no de películas. Y presume de sobrevenir contado grandes «cuentos». Aunque como ese comediante del renacimiento que parece empeñado en ser -además de actor es director, productor y escritor, compositor musical, pintor, poeta, jinete…- no le gusta que le metan mano en lo que hace. Por eso lamenta que la Sociedad de Hollywood imponga cuotas para meter minorías en las películas como siquiera le gusta que los periodistas digan que su película es una metáfora donde el remoto protagonista encarna los títulos de algunos dirigentes políticos. Aunque abierta la puerta de la ahora, él, encantado siempre de dialogar de política, la cruza a pecho descubierto: «En todo el mundo hay polarización, además en España. Hay políticos irresponsables que alimentan la polarizacion porque les conviene», aseguró. «Son políticos que tienen una doble función: pirómanos y bomberos. Y el mal ejemplo de ciertos políticos ha sacado del armario a bichos orgullosamente intolerantes», lamentó, y ahí entra en placer la parte de la película: «Es como la grupo de “Falling”, ¿qué haces con el intolerante? Yo prefiero no combatir el estilo del odio con más odio. Es difícil hacerlo, porque algunas veces quieres mandarlos a la mierda».

Viggo Mortensen, en el rodaje de Falling
Viggo Mortensen, en el rodaje de Falling

Allá de la estera roja

Este «cuentista», que palabra con el acento argentino que se le enquistó cuando vivió allí durante su infancia, rehúye todo ese aparataje de glamur y brillo que rodea a las estrellas. Porque pese a que protagonizó una franquicia que recaudó tres mil millones de dólares y ganó 17 Oscar, Viggo Mortensen siguió buscando su camino allá del sintético sol de Hollywood. «Nunca he sido consciente de huir de nadie. No es una huida: avanzo a cojín de averiguar proyectos que me interesan. Nunca he dicho que no voy a hacer una película de gran presupuesto o de ciertos temas», excusó. «El trabajo de preparar, rodar y promocionar una película te puede sobrellevar abriles, así que prefiero tener que hacerlo de cosas interesantes… si es que puedo sostener económicamente, que cada vez es mas difícil porque no he podido trabajar tanto en los últimos abriles», lamentó Mortensen, que reconoce que nunca se ha lamentado de radicar bajo el peso de la triunfo de Aragorn. Y menos ayer, que une su nombre al del resto de los premiados con el Donostia, una serie que es historia del cine.

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