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¿Han encontrado los astrónomos agujeros de gusano?

¿Han antagónico los astrónomos agujeros de tenia?
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José Manuel NievesJosé Manuel Nieves

Una serie de fuertes emisiones de rayos gamma podrían estar diciéndonos que lo que hasta ahora parecían ser gigantescos agujeros negros son, en existencia, enormes agujeros de tenia, túneles en el espacio-tiempo que comunican, como si de una red de Patrón se tratara, puntos distantes del Universo. Esa es, en meta, la sorprendente conclusión de un equipo de astrofísicos dirigido por Mikhail Piotrovich, del Observatorio Exorbitante Central de San Petersburgo, en Rusia. El trabajo, que se publicará próximamente en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, puede ya consultarse en el servidor de prepublicaciones ArXiv.

En teoría, los agujeros de tenia permitirían alucinar en poco tiempo a cualquier espacio del espacio, o incluso a otros universos, sin violar las leyes físicas que establecen que nulo puede aventajar la velocidad de la luz, cerca de 300.000 km por segundo. La existencia de los agujeros de tenia está predicha por la teoría de la relatividad caudillo de Einstein, que los considera posibles, aunque hasta el momento nadie ha podido encontrar uno.

En muchos de sus aspectos, los agujeros de tenia son similares a los agujeros negros, poco que según los investigadores podría aguantar a los astrónomos a confundirlos. Uno y otro tipos de objeto, en meta, son extraordinariamente densos, y uno y otro hacen indumentaria asimismo de una afecto gravitatoria extremadamente poderosa.

Agujeros de tenia, con «puerta» de salida»

La principal diferencia, sin bloqueo, es que mientras que ningún objeto (ni siquiera la luz) puede retornar a salir posteriormente de cruzar el horizonte de sucesos de un agujero enojado, cualquier objeto que entre en un agujero de tenia podría, en teoría, retornar a salir a través de otro agujero distante.

Partiendo de la almohadilla de que tales agujeros de tenia existen positivamente, los investigadores buscaron las formas en que podríamos distinguirlos, desde nuestra posición, de simples agujeros negros. El estudio se centra en los agujeros negros más grandes, los supermasivos, que tienen masas comprendidas entre millones y miles de millones de veces la del Sol y que habitan en los centros de la viejo parte de las galaxias. En el centro de nuestra Vía Láctea, sin ir más acullá, duerme Sagitario A*, un enorme agujero enojado con una masa superior a los cuatro millones de soles.

Cualquier objeto, pues, que entrara por uno de los extremos de un agujero de tenia saldría inevitablemente por el otro. Los investigadores razonaron que eso implica que la materia que entrara por una de las «bocas» del agujero de tenia podría chocar con la materia que hubiera entrado al mismo tiempo por el otro extremo. Una clase de evento que nunca podría suceder en un agujero enojado.

Un vistazo a los monstruos que devoran materia

Según el estudio, cualquier materia que entre en un agujero de tenia supermasivo viajará probablemente a una enorme velocidad, conveniente al poderoso campo gravitatorio. ¿Qué ocurriría entonces si esa materia se encontrara con la que ha entrado por el otro extremo y fluye en dirección contraria? El resultado sería, para los investigadores, una serie de esferas de plasma que se expandirían por las dos entradas del agujero de tenia casi a la velocidad de la luz.

«Lo que más me sorprende -explica Piotrovich- es que nadie hasta ahora haya propuesto esta idea, porque es proporcionado simple».

Para comprobar si estaban en lo cierto, los investigadores compararon los teóricos estallidos gamma de esos agujeros de tenia con los que positivamente se producen en un tipo de agujeros negros supermasivos conocidos como «núcleos galácticos activos» (AGN). De hecho, cuando uno de estos monstruos devora materia, emiten una cantidad de radiación viejo que la de toda nuestra galaxia, y lo hacen encima a través de un radio de espacio que no es viejo que nuestro Sistema Solar. Los AGN, en meta, aparecen rodeados por anillos de plasma vehemente (llamados discos de acreción), y pueden emitir potentes chorros de radiación desde sus dos polos.

Plasma a diez billones de grados

Las esferas de plasma de los agujeros de tenia, según los cálculos de los investigadores, podrían alcanzar temperaturas de aproximadamente diez billones de grados. Con tal cantidad de calor, el plasma produciría rayos gamma con energías de unos 68 millones de electronvoltios. Por el contrario, dice Piotrovich, «los discos de acreción de los AGN no emiten radiación gamma, porque su temperatura es demasiado víctima para eso. La radiación gamma de los AGN, en todo caso, viajaría en la misma dirección de los chorros». Por eso, cualquier detección de rayos gamma expandiéndose en una esfera (en espacio que en un chorro) podría sugerir que proceden de un agujero de tenia, y no de un agujero enojado.

Encima, si un AGN residiera en un tipo de galaxia conocido como Seyfert Tipo 1, una en la que el gas caliente se expande rápidamente, eso generaría posiblemente muchos rayos gamma con energías de 68 millones de electronvoltios. Es opinar, si los astrónomos ya han trillado un AGN en una galaxia Seyfert de tipo 1 con un pico significativo de tales rayos, eso podría significar que, en existencia, el AGN era un agujero de tenia.

Podría ser, por lo tanto, que en los actuales catálogos galácticos ya figure un cierto número de estos «falsos agujeros negros» que en existencia son agujeros de tenia. Ahora solo errata revisar los datos y comprobar en cuántos núcleos activos tiene espacio ese revelador pico de energía gamma. Puede que los hayamos tenido delante en más de una ocasión y que, sencillamente, no hayamos sido capaces de reconocerlos.

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