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El pueblo de Iznájar, historia y leyenda alrededor de su castillo

El pueblo de Iznájar, historia y letrero aproximadamente de su castillo
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Paloma SantamaríaPaloma Santamaría

En el punto más detención del municipio de Iznájar (Córdoba), controlando la plaza y su entorno, se encarecimiento una curiosa sortija llena de historia y de letrero: el Castillo de Iznájar (Hisn-Ashar). De origen árabe, sus remodelaciones y reconstrucciones guardan, no solo el paso de los abriles, sino el devenir de la historia y de sus distintos dueños que han dejado estampada su huella en cada piedra. Su reconocimiento no deja a nadie indiferente porque, más allá de su historia, ofrece unas vistas difíciles de olvidar, de hecho, es el único castillo cordobés desde el que podemos venerar un paisaje en el que se mezcla agua –la del Embalse de Iznájar-, Paraíso y tierra.

Esta impresionante fortaleza se encarga de acoger a todos aquellos que se acerquen a descubrir el pequeño municipio de Iznájar pues está situada en el punto más detención del cerro de piedra caliza sobre el que se asienta la plaza, a unos 533 metros de cumbre en el Intramuros de la Villa. Un símbolo que contribuye activamente a que Iznájar sea considerada como una de las localidades más bellas de España y que todavía se encarga de darle nombre, derivando del sustantivo «hisn» (castillo) y del calificativo «al-ashar» (alegre).

En el interior, en el centro de su Patio de Armas se encuentra uno de los aljibes mejor conservados de la época. Actualmente, este sistema de recogida de agua de copia sigue funcionando y su temperatura interior se mantiene todo el año en 16-17 grados centígrados.

Un castillo con letrero

No hay castillo sin letrero y el Castillo de Iznájar no podía ser menos. La fortaleza cuenta con una socavón natural conocida popularmente como la «Cueva de la Reina», hoy bajo las aguas del Embalse, que conectaba el regato de Priego con La Villa. Cuenta la letrero que la reina bajaba con sus sirvientas por esta socavón para bañar la ropa en el río y, un día, los caballeros Molero apresaron a una de ellas y la obligaron a entregar las llaves del castillo y así pudieron entrar y conquistarlo.

Por otro flanco, esta fortaleza está encuadrada por cuatro torres entre las que destaca la conocida como Torre del Homenaje. Su interior recuerda al poeta gachupin Rafael Alberti que visitó Iznájar varias veces en los abriles 20 y que incluso dedicó un poema a esta torre albarrana en su obra «La arboleda perdida».

Qué saludar

Su estructura casi triangular todavía es específico y es fruto de las distintas remodelaciones que se han diligente a lo liberal de su historia. Tradicionalmente, su construcción comenzó a mediados del S. VIII por constructores hispanogodos y, tras varios cambios, se termina configurando la planta que actualmente presenta en el S. X. Como buen espacio defensivo, su ubicación está pensada para que las escarpadas laderas del finalidad y noroeste del promontorio sirvan de muralla natural mientras que el resto de la zona, de perfil mucho más suave, permiten el plaza de las casas del municipio.

A lo liberal de su historia no le han faltado dueños a esta fortaleza conveniente a su situación estratégica, sobre todo, en la Antigüedad Media al tratarse de un punto esencia en las rutas que comunicaban el valle del Río Genil con la Subbética y la campiña cordobesa. Finalmente, en 1991, es adquirido por el Concejo de Iznájar y pasa a formar parte del patrimonio circunscrito. El Castillo y Circuito Amurallado de Iznájar tiene la consideración de Adecuadamente de Interés Cultural y está inscrito en el Catálogo Genérico del Patrimonio Histórico Andaluz con la tipología de Monumento.

El circuito defensivo está amplio al notorio. En las dos salas interiores el visitante puede ceder a la primera iglesia cristiana construida internamente del circuito amurallado donde, adicionalmente, se encuentran fotografías de los trabajos de restauración y una exposición de espadas y dagas de la época. Y, por otro, la Sala de las Caballerizas que alberga una exhibición de oficios de la época y piezas artesanales y, a través de ella, se accede a uno de los calabozos.

El Castillo de Iznájar es la excusa perfecta para explorar las tranquilas calles y plazas de Iznájar, llenas de rincones como el Patio de las Comedias, la Plaza Nueva, la Cruz de San Pedro la Iglesia de Santiago Propagador, la Plaza de Rafael Alberti o sus impresionantes miradores, el de las Peñas, la Villa, de las Canteras, desde los que disfrutar de las vistas del Embalse de Iznájar, el más sobresaliente de toda Andalucía.

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