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El Nadal de la pandemia: cocina, videojuegos y series

El Nadal de la pandemia: cocina, videojuegos y series
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Enrique YuntaEnrique Casal

De repente, todo lo que tenía planificado se fue al garete. Para Rafael Nadal y para el resto del planeta, claro, pero aquí el protagonista es el campeón de Roland Garros, quien ha pasado unos meses complicados tratando de descifrar cientos de preguntas que le atormentaban. El tenis pasó a un segundo plano y el mallorquín negoció como pudo la incertidumbre del coronavirus gastando el tiempo en otras aficiones, que además las tiene.

Nadal pasó de recrearse en una pista a hacerlo con un mando de la PlayStation 4, los nuevos tiempos. Iban cayendo los torneos del calendario y se vio inmerso en batallas virtuales para matar el gusanillo competitivo que tiene, generando igualmente atención en el Mutua Madrid Open Posible Pro, un evento organizado para ayudar a los tenistas más castigados económicamente por la anulación masiva del circuito.

Nadal, haciendo bizcocho
Nadal, haciendo rosco

En todo este tiempo, el mallorquín se ha rodeado de su tribu, siempre tan cercano a ella, y se encerró en su casa de Porto Cristo, en donde compartió a través de sus redes un par de incursiones en la cocina que, según cuenta, no fueron tan mal como se podía imaginar. «El rosco estaba bueno», resumió posteriormente de que se le cuestionara por cómo cogía la licuadora. Mucho arte no tenía, la verdad.

Se pasó unos días en silencio durante el estado de inquietud y empezó a compartir sus aventuras en las redes. Partidos de tenis improvisados con su hermana en el vergel con las butacas haciendo de red, sesiones de trabajo para evidenciar que seguía en forma, mensajes de humor a todo el personal que sufría directamente las consecuencias del coronavirus… «Las dos primeras semanas, para mí, fueron críticas. Ha sido un cambio muy radical adentro de mi vida. Soy una persona muy sentida y me afectan las cosas. Cometí el error de estar demasiado irresoluto de todas las informativo. Al final, era un muchedumbre de informativo negativas, multitud muriendo…», confesó a este circular.

Nadal, jugando un improvisado partido con su hermana Maribel durante el confinamiento
Nadal, jugando un improvisado partido con su hermana Maribel durante el confinamiento

No le gustaba mínimo de lo que veía y fue entonces cuando llamó a su amigo Pau Gasol para aparearse un plan maravilloso: en una campaña solidaria (#NuestraMejorVictoria), anejo a Cruz Roja, se propusieron cobrar 11 millones y sobra asegurar, por poco son los mejores en lo suyo, que superaron la guarismo con suficiencia. Llegaron hasta los 14.

Gasol y Nadal, Nadal y Gasol, desfilaron por los medios deportivos y el mallorquín además concedió una serie de entrevistas en las que expresaba su inquietud por la situación. Ahí atendió a TechnoMiz y habló sin tapujos, como en él es habitual. Eso sí, ya ha entendido que debe ir con el freno de mano porque cualquier frase suya se convierte en tendencia. «Como persona pública, siento que tengo que ir con pies de plomo con todo lo que digo. Tengo muy claro cuáles son mis opiniones sobre lo sucedido (con la pandemia), pero no tengo ninguna opción de expresarlas».

Ha consumido series, ha disfrutado de un simple paseo («¡Y eso que a mí no me gusta pasear!», exclama.), ha erudito más que otras veces y además ha jugado a la videoconsola. En París, en este París tan particular, ha hecho más equipo que nunca. «No hemos hecho mínimo fuera del hotel y del club porque no se podía. Hemos cenado cada día juntos en la habitación, hemos manido tenis…», cuenta Carlos Moyà. «En fin, mucho tiempo juntos, pero se ha llevado mejor de lo que todos esperábamos. Ha sido una circunstancia particular y solo queda adaptarse a ella. Pero no hemos manido series juntos, a eso no hemos llegado…».

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