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el móvil flexible se vuelve más interesante

el móvil flexible se vuelve más interesante
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José Manuel NievesJosé Manuel Nieves

Hay que acoger que esta vez Samsung ha hecho los deberes, Y a conciencia. Su nuevo dispositivo plegable, en meta, soluciona prácticamente todos los problemas que tenía la primera traducción, que salió al mercado hace un año de forma poco precipitada. El nuevo Galaxy Z Fold 2, al contrario, tiene un éter más robusto, más sólido, pero sobre todo se puede utilizar como un móvil «ordinario» gracias a su pantalla externa totalmente utilitario, sin obligación de desplegarlo.

En normal, las pruebas llevadas a agarradera por TechnoMiz han resultado satisfactorias, aunque no se manejo de un terminal «para todos los públicos». Sigue siendo, de hecho, un dispositivo para minorías. Tanto sus características como su elevado precio, poco más de 2.000 euros, lo alejan mucho de la mayoría de los usuarios.

Pero veamos. Con un peso de 282 gramos, tiene unas dimensiones, cuando está plegado, de 159,2 x 68 x 16,8-13,8 milímetros. Es, pues, un móvil gordinflas y pesado, pero su estrecha pantalla externa de 6.2 pulgadas Super AMOLED (con una resolución de 2.260 x 816 píxeles) sigue permitiendo sujetarlo y manipularlo con una sola mano.

Amplio, la cosa cambia. Las dimensiones pasan a ser de 159,2 milímetros de suspensión por 128,2 de ufano. En cuanto al espesor, varía entre los 6 milímetros de los bordes y los 6,9 milímetros de la parte central, más gruesa para encajar la bisagra. En todo caso, necesitaremos de ambas manos para manejar la gran pantalla cuadrada de 7.6 pulgadas Dynamic AMOLED 2x Infinity Flex (2.208 x 1.766 píxeles). Se puede nominar entre 60 y 120 Hz para la tasa de refresco. En el segundo caso, los movimientos serán mucho más fluidos en vídeos y juegos, pero se paga un precio en términos de la duración de la escuadrón.

El perfecto, en esta ocasión, está empachado de detalles que favorecen tanto a la estética como a la funcionalidad: diseño más elegante, sistema de bisagras más integrado y menos visible, bordes en mate... y una única foso para la cámara de selfies (lleva otra en la pantalla exterior) en espacio del voluminoso notch con doble cámara de la traducción preliminar. Se agradece enormemente que la pantalla externa sea completamente utilitario, lo cual significa que podemos usar el móvil de la modo habitual y sin obligación de abrirlo para todo, como sucedía con el Z Fold llamativo.

Resulta inexcusable que el polvo y las partículas de suciedad «se cuelen» en el interior aunque el teléfono esté plegado, especialmente en la franja del pliegue de la pantalla, de forma que al abrirlo suele ser necesario limpiarla. En recapitulación, se manejo de un terminal de aspecto robusto, perfectamente construido y perfectamente pensado, y no da la sensación de ser un dispositivo «a medio terminar», como sucedía con la primera traducción.

Al ser un teléfono plegable, se nota el doblez en el centro de la pantalla (incluso al tacto) cuando trabajamos con el terminal destapado. Pero es poco que termina por no aturdir, ya que en los ángulos más habituales de visualización la «frunce» tan pronto como se nota. El ratio de la gran pantalla interna es del 88,6 % de la superficie. Es opinar, que los bordes son muy estrechos y los contenidos de las apps adaptadas al formato 4:3 llenan toda la pantalla, dejando más sitio para trabajar a la vez con dos e incluso con tres aplicaciones abiertas. Lo malo, y esto es inexcusable en un formato cuadrado, es que al visualizar vídeos o películas (muchos de los cuales serán en formato 16:9) tendremos que tratar siempre con dos grandes franjas negras hacia lo alto y debajo del contenido.

Lo mismo sucede con las aplicaciones que aún no están adaptadas al formato. Y si perfectamente es cierto que Samsung ha hecho un gran esfuerzo en este sentido, son muchas las «apps» (como por ejemplo Instagram) que todavía no aprovechan la totalidad de la pantalla y que ofrecen, por lo tanto, una experiencia de uso incompleta e incluso molesta.

Multitarea, el punto válido

Lo que sí podremos, desde luego, es soportar a otro nivel la multitarea móvil. La alianza de Samsung con Microsoft permite, por ejemplo, que podamos utilizar Office como si estuviéramos en un ordenador. Como se ha dicho, el Z Fold 2 permite tener abiertas y en primer plano hasta tres aplicaciones diferentes. Podemos, por ejemplo, escribir un correo al mismo tiempo que consultamos un mensaje en Excel y tenemos abierta la soportal de fotos. Bastará con tirar una de ellas al mensaje para adjuntarla.

A la hora de escribir, adicionalmente, podemos doblar la pantalla en un ángulo de 90 grados, como si se tratara de un ordenador. El teclado aparecerá en la parte inferior, mientras que el mensaje estará en la superior. Al retornar a abrirlo completamente volverán a aparecer todas las «apps» con las que estábamos trabajando. Junto a destacar que el dispositivo permite hacer capturas selectivas de pantalla. De este modo, si estamos trabajando con varias aplicaciones y queremos hacer una captura de pantalla, podremos nominar la «app» o «apps» (dos como mayor) que nos interesan.

Adicionalmente de las tres «apps» en primer plano, podremos tener igualmente hasta 5 aplicaciones más abiertas en modo de ventana flotante. En las pruebas realizadas resultaba sencillo ir pasando de una a otra, aunque lo ordinario es no tener más de dos, o tres como mucho, abiertas al mismo tiempo en un móvil. La longevo virtud del dispositivo es, sin duda alguna, su impresionante capacidad de multitarea. Se manejo de un dispositivo con excelentes prestaciones y pensado especialmente para trabajar.

Rendimiento impecable

En cuanto al rendimiento, carencia que opinar. El terminal incorpora el zaguero procesador de serie incorporación de Qualcomm, el Snapdragon 865+, un chip con módem 5G y que, fielmente, puede con todo. Ni siquiera nos daremos cuenta (aunque sí la escuadrón) de que estamos trabajando como si carencia con varias aplicaciones a la vez. Le acompaña una generosa memoria RAM de 12 GB. El espacio para almacenamiento es de 256 GB. En este apartado, por lo tanto, no se puede pedir más.

Mejor la fotografía que el vídeo

En cuanto a la fotografía, esta segunda coexistentes del Z Fold incorpora una cámara menos que la preliminar. Lo cual no significa que vayamos a conseguir peores fotos. Más perfectamente todo lo contrario, en singular por lo que se refiere a los «selfies».

En total contamos con cinco cámaras: una triple trasera más dos cámaras frontales, una en la cubierta (con el teléfono cerrado), y la otra en la gran pantalla interna. La configuración de las quevedos traseras es la habitual en Samsung: tres sensores de 12 megapíxeles (un Exaltado gran angular con tolerancia F2,2, un gran angular con píxeles de doble tamaño F1.8 y un Telefoto con teleobjetivo óptico de x2 y F2.4). Las dos cámaras frontales son idénticas: sensores de 10 megapíxeles y F2.2.

Conveniente al hecho de que el Fold 2 puede plegarse, el terminal presenta sin bloqueo una superioridad única a la hora de hacer selfies: podemos hacerlos usando la triple cámara trasera. Para ello no habrá más que activar una opción que nos permitirá hacernos un selfie no solo con la cámara principal, sino igualmente con el gran angular o el telefoto. Lo cual permite, por primera vez en un móvil, hacerse selfies con toda la calidad y enseres de las cámaras principales, incluido el modo indeterminación o los vídeos de incorporación calidad.

Por lo que respecta al vídeo, el terminal no permite, como otros de la competencia, inculcar en 8K. Y hay que opinar que en las pruebas realizadas por TechnoMiz la calidad no fue demasiado buena a la hora de inculcar vídeos nocturnos. A pleno día, sin bloqueo, la calidad es excelente, a pesar de que el «super estabilizador» nos obliga a inculcar a 1.080 p.

Una escuadrón que resiste

Con sus 4.500 miliamperios, divididos en dos baterías diferentes (una de 2.155 miliamperios y otra de 2.345) el Z Fold 2 resiste sin acaecer por el enchufe mucho más de lo que cabría esperar, donado sus múltiples pantallas. En el preliminar moledo, la pantalla externa, demasiado pequeña, solo servía para echar un vistazo rápido a las notificaciones, pero ahora estamos en presencia de una pantalla totalmente utilitario con la que podemos trabajar con todas las funciones del teléfono. Y eso, sumado a la gran pantalla interna, podría traducirse en una reducción del tiempo de escuadrón.

En las pruebas realizadas, usando a discreción las dos pantallas para distintas tareas, conseguimos un día completo de uso «ordinario». Es opinar, sin pasarnos con los vídeos ni con la multitarea. Un uso intensivo, sin bloqueo, hará difícil que lleguemos a la indeterminación sin tener que acaecer por el cargador. Por supuesto, si tenemos activada la tasa de refresco de 120 Hz en la pantalla interna, el tiempo de escuadrón se reduce drásticamente. El sistema de carga rápida, sin bloqueo, consigue restaurar el 50% de la escuadrón en unos 40 minutos. Una carga completa nos llevará poco más de una hora y media.

En recapitulación, se manejo de una traducción enormemente mejorada con respecto a la del año pasado, con un perfecto impecable y un aspecto sólido y robusto. La calidad fotográfica y de vídeo es más que aceptable, aunque en malas condiciones de iluminación las grabaciones pierden calidad. Destaca la posibilidad de hacerse selfies con las cámaras principales.

Para multitarea, sin bloqueo, es el mejor móvil del momento, solo superado por una tableta o un ordenador. La calidad de pantalla es excelente y el único problema es que, conveniente al formato, muchos vídeos y aplicaciones no la llenan, dejando barras negras hacia lo alto y debajo. ¿Merece la pena desembolsar 2.040 euros en este terminal? Para la mayoría de los usuarios, la respuesta es negativa. Ideal, sin bloqueo, para profesionales que necesitan trabajar en cualquier parte sin renunciar prácticamente a carencia.

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