Tecnología

El misterioso halo que envuelve la Vía Láctea donde se podría encontrar la materia perdida del universo

El misterioso resplandor que envuelve la Vía Láctea donde se podría encontrar la materia perdida del universo
#misterioso #resplandor #envuelve #Vía #Láctea #donde #podría #encontrar #materia #perdida #del #universo

Patricia BioscaPatricia Biosca

El universo está compuesto de un 65-70% de energía oscura -la fuerza que acelera su expansión-; un 20-25% de materia oscura -la misteriosa fuerza que ayuda a perdurar unidas a las galaxias- y entre un 5-15% de materia ordinaria -que forma todo lo visible por nuestros luceros, desde los planetas hasta nuestros cuerpos-. De esta última, la parte está perdida: según cálculos teóricos, nuestra tecnología debería advertir el doble de lo que ve en la hogaño. Ahora, un nuevo estudio da pistas sobre dónde puede estar oculta: en los confines de las galaxias, que asimismo pueden ser una suerte de «papelera de reciclaje» donde va a detener todo el material principal que se desecha tras el inicio y la crimen de las estrellas.

Bautizada como «materia bariónica» -porque está formada por bariones, unas partículas subatómicas formadas por electrones, protones y neutrones- es un enigma que lleva primaveras intrigando a los astrofísicos. Uno de los lugares donde los expertos afirman que se puede esconder es en el llamado medio circungaláctico (CGM). Estas regiones son cruciales para comprender no solo cómo se formaron y evolucionaron las galaxias, sino asimismo cómo el universo progresó desde que era un núcleo de helio e hidrógeno hasta convertirse en un cosmos repleto de estrellas, planetas, cometas y todo tipo de objetos espaciales.

Qué es el medio circungaláctico

Los CGM son formaciones de gas caliente que se crean más o menos de las galaxias y que en los orígenes de éstas actúan como «incubadoras de estrellas». Sin bloqueo, aún se desconoce la función exacta que desempeña el CGM cuando la galaxia ya está formada ni el tamaño hasta el que se extienden sus dominios, lo que puede ser esencia para objetar al enigma de la materia bariónica. Por ello, en 2018 la Universidad de Iowa, en colaboración con la NASA, envió la cometido HaloSat, un minisatélite diseñado para estudiar cómo es de extenso el CGM de la Vía Láctea a partir de su lanzamiento de rayos X.

Partían de dos teorías: una afirma que si ocupa una extensión lo suficientemente extenso, podría abrigar todo el material «perdido» de cada galaxia y, luego, del universo. Otra asegura que se manejo de zonas que actúan como una «papelera de reciclaje» del material que expulsan las estrellas en su inicio y crimen. Sin bloqueo, estas dos teorías podrían ser autoexcluyentes: de ser el puesto donde acaban los desechos estelares, se trataría de una flaca capa de gas que no podría abrigar todos los átomos que faltan para resolver la cuestión del material bariométrico. Aquí es donde entran las mediciones de HaloSat y sus nuevas conclusiones, publicadas ahora en « Nature Astronomy».

Los sorprendentes datos de HaloSat

HaloSat registró una capa mucho más densa y «grumosa» de lo esperado, ya que los investigadores creían que observarían una disposición mucho más uniforme. Por otra parte, se sorprendieron porque los datos revelaban que las áreas más densas son regiones donde se forman estrellas y se intercambia material entre la Vía Láctea y el CGM; es opinar, son dinámicas. «Parece como si la Vía Láctea y otras galaxias no fueran sistemas cerrados. En existencia, están interactuando, arrojando y atrapando material al CGM a la vez», explica Philip Kaaret, profesor del Unidad de Física y Astronomía de la Universidad de Iowa y autor del estudio.

«Donde la Vía Láctea está formando más estrellas, hay más emisiones de rayos X del medio circungaláctico -continúa Kaaret-. Eso sugiere que el medio circungaláctico está relacionado con la formación de estrellas, y es probable que se nutra del mismo gas que una vez cayó en la Vía Láctea, ayudó a formar estrellas y en este momento se recicla en el medio circungaláctico».

«Nuestros datos son consistentes con la teoría de que todo el material perdido está en el medio cirgungaláctico»

Es opinar, los datos apoyarían la teoría de que el CGM es poco así como el «vertedero» de reciclaje de las galaxias. Sin bloqueo, los investigadores no descartan -de hecho, al contrario- que este puesto sea asimismo a su vez el sitio donde se esconde toda la materia perdida del universo. «Lo que hemos hecho ha sido probar que hay una parte de inscripción densidad del CGM que produce muchas emisiones de rayos X. Pero aún podría poseer un resplandor extendido verdaderamente extenso que al punto que refleje esta radiación y que podría ser más difícil de advertir», afirma Kaaret. De hecho, el astrofísico asegura que sus datos «son consistentes con que el CGM contiene toda la materia bariónica, pero no brindan evidencia sólida de que este sea el caso».

Es por ello que el próximo paso será combinar los datos de HaloSat con la información obetenida por otros observatorios de rayos X para poder determinar el tamaño auténtico del CGM y resolver así el rompecabezas bariónico faltante. «Esos bariones que faltan deben estar en alguna parte», dice Kaaret. «Ya sea en halos más o menos de galaxias o en filamentos que se extienden entre ellas», concluye, haciendo remisión a otra teoría candidata que postula que existe una «red cósmica» entre las galaxias en la que está escondida esta escurridiza materia. De momento, la respuesta aún sigue en el espacio.

Ver los
comentarios

#misterioso #resplandor #envuelve #Vía #Láctea #donde #podría #encontrar #materia #perdida #del #universo

Leave a Comment