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El mercado de fichajes se desploma

El mercado de fichajes se desploma
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Fernando Rojo / Sergi Font

A un día de iniciarse la Confederación se empiezan a encontrar respuestas a los grandes interrogantes que la crisis provocada por el Covid-19 ha ido suscitando. El fútbol profesional se ha manido azotado por la pandemia, que ha incidido directamente en la fuente de ingresos de la industria a causa de la paralización de algunas competiciones, al corte audiovisual que puso en aventura el negocio del balón o al retroceso en las ganancias por patrocinios y ticketing, y que obligó a retomar la Confederación y la Champions aunque el gran sacrificado fuera el espectador, vetado en los estadios de fútbol. El impacto crematístico, que ha obligado a la mayoría de clubes a convocar Ertes, ha tenido su continuidad estas últimas semanas, donde se ha producido un auténtico desplome en el mercado de fichajes.

«Es un tema tan central como una regla de tres de ingresos y gastos. La pandemia afecta al fútbol y a partir de ahí los clubes tienen menos capacidad de producir ingresos porque les están recortando los derechos de televisión, porque no tienen capacidad para poder satisfacer estadios, no pueden entregar camisetas y hacer merchandising… Toda la fuente de ingresos se deducción y eso provoca que los gastos, incólume que se quiera mpeñar, sean inferiores. Al tener menos solvencia de movimiento hay menos operaciones y entonces se buscan fórmulas para que, en ocasión de retribuir traspasos, se puedan hacer intercambios de jugadores o cesiones con opciones de transacción futura cuando pueda tener una mejoramiento económica», explica a TechnoMiz Eduardo Ipiens, dueño de la empresa de representación Ipi Sports & Management.

La paralización del mercado es un hecho contrastado con números. Un frenazo en seco en el fútbol. Un mundo particular habituado a grandes transacciones. Impensables parecen ahora las diez operaciones más caras de la historia del fútbol realizadas entre 2016 y 2019: Neymar (222), Mbappé (145), Joao Felix (126), Giezmann y Coutinho (120), Dembélé y Pogba (105), Hazard y Cristiano Ronaldo (100) o Garth Bale (99). «Como los ingresos se van a parar, automáticamente los clubes tendrán menos disponibilidad para hacer traspasos; habrá excepciones, pero habrá deflación», explica Esteve Calzada, asesor delegado de Prime Time Sport, dejando abierta la puerta a que aún se produzca algún movimiento entre clubes.

En lo que llevamos de mercado se ha podido comprobar la cautela de los clubes. El Vivo Madrid, por ejemplo, ya ha anunciado que esta temporada no piensa realizar fichajes. El flamante campeón de Confederación peleará por reimprimir titulos y presentar de nuevo su candidatura a Europa sin ninguna cara nueva, poco que contrasta con temporadas anteriores en las que Florentino no reparaba en gastos y peleaba por hacerse con el mejor cromo del elepé. «Se congregación el anhelo con las ganas de engullir. A un verano no especialmente afortunado en términos económicos, se le une que no te sale el perfil de deportista que estás necesitando ¿para qué te vas a llevar un hacienda en un deportista que no te acaba de convencer cuando el próximo año te puedes llevar el hacienda que este año no puedes en un deportista que te gusta?», plantea Ipiens.

El apegado de a pie está acostumbrado a asociar al Vivo Madrid con fichajes galácticos, aunque la táctica de Florentino ha cambiado en los últimos veranos, a pesar de haberse de segunda mano el año pasado 320,5 millones de euros. Envite ahora el presidente blanco por jóvenes no tan caros y entregar a precios de mercado. James Rodríguez, Achraf Hakimi, Óscar o las futuras futuro de Reguilón y Bale avalan la encargo del mandatario blanco.

El Barcelona, por su parte, menos legado a exprimir las ventas, es el club gachupin que más ha invertido este verano en engrosar su plantilla. Obligado a una remodelación tras un año en blanco y una humillación en Europa, los azulgranas han de segunda mano 103 millones, de momento. No obstante, este desembolso debería sobrellevar asterisco por la peculiaridad de algunas llegadas. Por ejemplo, Miralem Pjanic, por el que el Barcelona abonó 60 millones de euros más otros cinco en variables a la Juventus, no deja de ser un fichaje realizado a través de un trueque con Arthur (tasado en 72 millones más 10 opcionales) en lo que se antojo como una argucia lícito para cuadrar los balances económicos y las cuentas de resultados, regateando pérdidas. Francisco Trincao, por el que el Barcelona abonó al Sporting de Calzón 31 millones de euros, fue apalabrado en enero, en un momento en el que el coronavirus solo era una leve amenaza y la operación quedó abaratada al quedarse el club portugués con Abel Ruiz, tasado en 8 millones de euros. Es opinar, que el serbio no ha supuesto positivamente un desembolso tan elevado y el luso se ató antaño del desplome del mercado y de la ataque de la crisis. «Olvidémonos durante varios primaveras de fichajes de 200 millones de euros, que era la tendencia alrededor de la que se iba», apunta José Antonio Martín «Petón», agente FIFA, recordando los traspasos de Neymar (222 millones) o Mbappé (180 millones) al PSG.

El marco que se está viviendo en la Confederación (esta temporada solo se ha comprado por valencia de 285 millones en contraposición al año pasado, 1.030 millones) es equiparable a todas las grandes competiciones domésticas europeas. La Premier (856 por 1.560), la Serie A (562 por 1.190), la Bundesliga (233 por 577) y la Conquista 1 (320 por 712) solo han de segunda mano la medio que hace un año. Proporción similar asimismo en cuanto a ventas. «Se había llegado a un tope exagerado tanto en las cifras que se pagaban en concepto de traspaso como en salario», reconoce Francisco Valdivieso, agente entre otros de Munir, Cuenca, Remiro o Campuzano. «Habrá que reconfigurar todo lo referente a pagos por fichaje y a sueldos», explica.

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