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el «HomePod de Google» que quiere camuflarse en tu salón

el «HomePod de Google» que quiere camuflarse en tu salón
#HomePod #Google #quiere #camuflarse #salón

J.M. SánchezJ.M. Sánchez

El mercado de los altavoces inteligentes es muy heterogéneo. Está dominado, sin bloqueo, por dos marcas, Google y Amazon. Uno y otro fabricantes han tirado en los últimos tres primaveras la casa por la ventana multiplicando su inventario con infinidad de propuestas. Su objetivo es satisfacer los hogares con estos aparatos. La excusa es el audio: lo que importa en sinceridad es la «inteligencia» que lleva detrás. Pero hay excepciones.

Nest Audio es uno de los últimos dispositivos de audio de Google. El mejor, sin duda, a nivel de calidad de todo su catálogo. De eso no cerca de duda. Con un diseño elegante y minimalista, el mecanismo es compacto y de pequeñas dimensiones. Es más pequeño que el de su rival Apple, el HomePod. La estética es cuadrilongo y, por qué no decirlo, hasta bonita: se camufla correctamente entre el ajuar del salón o el dormitorio.

Ahí es donde mejor puede pegar, sobre todo, si se prostitución de la lectura de color blanco. Le da un toque específico entre la embellecimiento. No desentona, y eso es importante porque la tecnología debe tener una disposición de ser «invisible» para que funcione. En conjunto, pasa perfectamente desapercibido y está ahí cuando se necesite.

Un sonido mejor que sus antecesores

Pero al final no deja de ser un altavoz. En esta labor cumple con creces su objetivo. Supera al Google Home innovador. El brinco es suficiente amplio. La calidad de audio es buena en comparación con otras propuestas de la marca. Se queda un tanto por debajo de otros rivales. Trabaja de forma óptima las frecuencias medias y ofrece una honradez y higienización en su sonido, logrando separar las frecuencias suficiente correctamente.

Se echa en yerro poco más de potencia y graves más profundos. El tipo de música reproducida influye, no obstante, en el resultado porque, a veces, los agudos se sobreexageran. Para ello se sirve un altavoz para agudos de 19 milímetros y otro para graves de 75 milímetros. En conjunto, la experiencia es conforme a su tamaño. Y, por cierto, cuenta con una tecnología llamamiento Ambient IQ, que ajusta el masa del software de voz en función del ruido existente en la habitación.

Los recadero físicos están perfectamente ocultos. Con sencillos toques en su parte superior se puede pausar la reproducción o regular el masa. Para conocer que se han interactuado con las funciones se emplean luces LED protegidas por la fibra que recubre todo el mecanismo. Detrás, otro pitón permite desactivar el micrófono. No tiene ningún otro tipo de conexión ni puertos, fuera de el necesario para conectarlo al enchufe.

Aunque es un equipo que sirve para escuchar música, forma parte del ecosistema de dispositivos inteligentes. Así que los usuarios pueden darle instrucciones de voz para que ejecute algunas acciones, como solicitar información de tráfico, el estado del tiempo, custodiar recordatoiros, asignar una tarea en el calendario de la cuenta de Gmail asociada.

Con este altavoz se pueden realizar llamadas a través de servicios digitales como Google Duo. Además permite controlar el televisor si es compatible o dispone de un reproductor como el Chromecast en sus múltiples variantes. Pero ausencia de esto cambia respecto a otros altavoces la marca. Con otro Nest Audio se puede difundir sonido estereofónico.

La empresa estadounidense ha conseguido aumentar las capacidades del asistente digital Assistant, que es el «cerebro» que gestiona las peticiones a través de internet. Por eso se debe conectar a la red Wifi doméstica. El proceso es manejable y requiere de la aplicación Home apto para teléfonos móviles iOS y Android. Tan solo hay que desplegar la utensilio y seguir los pasos una vez que el dispositivo se ha recomendado a la red eléctrica. Precio: 99 euros.

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