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El Gobierno socialista portugués autoriza la macrofiesta del Partido Comunista pese al riesgo de contagio

El Gobierno socialista portugués autoriza la macrofiesta del Partido Comunista pese al aventura de contagio
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Francisco ChacónFrancisco Chacón

Hace ya cuatro meses que el Gobierno portugués aprobó la prohibición de macroconciertos y festivales multitudinarios hasta el próximo 1 de octubre, como intrascendente. Pero, ¿qué iba a sobrevenir con la denominada Festa do Adelante? La reunión anual de simpatizantes del Partido Comunista suele agrupar a miles de personas en Seixal, a 24 kilómetros de Lisboa, para escuchar música en directo y arengas ideológicas capaces de alabar a los «hermanos» de Corea del Ideal, pero ahora no parece el momento más adecuado para su celebración en plena embestida de los rebrotes por el coronavirus… y, sin retención, los planes no se detuvieron en esta convocatoria a los nostálgicos lusos de la URSS: viernes 4 de septiembre, sábado 5 y domingo 6.

El acontecimiento se ha convertido en una de las principales vías de financiación del histórico agrupación político, como demuestra el hecho de que en 2019 se vendieron 40.000 entradas, con un beneficio cercano a los dos millones de euros. Cierto que esa misma cantidad representa exactamente el perjuicio de los últimos seis abriles en su conjunto, pero la convocatoria social les suele compensar y ahora se trataba de un pulso de la izquierda más ortodoxa (por no proponer una obsesión contra derrota y marea).

La ingenuidad, no obstante, apuntó en otra dirección y el reventón de sabido era palpable en todos los rincones desde las primeras horas… porque el temor de la población se tradujo en un infructifero reinante a lo abundante de toda la explanada y las habituales avalanchas se redujeron a un acercamiento exiguo.

Una excepción del verano

El diestro líder comunista, Jerónimo de Sousa (73 abriles), hizo caso omiso a las recomendaciones para no cascar las puertas de Adelante y la complicidad del Gobierno socialista le otorgó el asentimiento para que la fiesta se haya hecho ingenuidad como el único espectáculo al brisa vaco permitido en Portugal en este verano atípico.

«Nos quieren confinados y amordazados», proclamó allí mismo un De Sousa incapaz de tapar el fracaso. Ni se podía imaginar que el tope de 16.500 fieles impuesto por la Dirección Normal de la Salubridad se quedaría en una previsión irreal y optó por negarse a ofrecer datos transparentes para no dejar al descubierto el agujero.

El Profesión de Sanidad igualmente había decretado el uso de mascarilla obligatoria y prohibió la traspaso de bebidas alcohólicas a partir de las 20.00 horas, indemne para seguir una merienda o cena. Y el ámbito de conciertos, con cantantes tan populares como el fadista Camané o el diestro en fusión Dino D’Santiago, tuvo que habilitar sillas colocadas guardando una distancia.

Con todo, la indignación crece al otro flanco de la frontera. ¿Cómo es posible que el Partido Comunista obtenga la autorización pertinente para poner en pie un montaje de estas características? ¿Están en vigor unas reglas para unos y se aplican otras diferentes para el resto? ¿Se alcahuetería de un gol que les han metido los comunistas a sus «amigos» socialistas, que dominan el Gobierno comandado por António Costa? ¿Puede ser el representación de que se están «cociendo» nuevas alianzas entre ambas formaciones?

Los portugueses no dan crédito en presencia de tal examen de desfachatez e incluso Associated Press y «The New York Times» se hacen eco de que equiparable celebración representa una excepción en el calendario europeo, lastrado por la ola de rebrotes.

Es verdad que se han retomado algunos espectáculos fijando un asiento de separación, pero solo en Portugal acontece que se da salida a un híbrido así entre mitin político multitudinario y festival de música a Paraíso amplio.

Parece obvio que existe un peligro existente de propagación del coronavirus en la Festa do Adelante y ese miedo activa la sensación de impotencia de una población que no entiende cómo puede tirarse por la baranda en un fin de semana todo el trabajo de contención de la pandemia.

En la tira verde británica

Eso sí, el Reino Unido ha decidido no sacar a Portugal de la tira «verde» de destinos aptos para los turistas británicos, a posteriori de que se filtraran los planes para un posible cerco y la hipotética imposición de una cuarentena. Es un balón de oxígeno para la bienes del Algarve y de Madeira, dos regiones que se vendrían debajo en caso de haberse confirmado el rechazo con acento inglés.

No obstante, los comunistas portugueses parecen haberse abstraído de todas estas amenazas reales a la estabilidad financiera y se retratan en su aire endogámica, que colma el vaso de la paciencia de cientos de ciudadanos lusos y hace subir en las encuestas a Chega, un partido equivalente a Vox, liderado por el siempre polémico André Ventura.

Por su parte, el corregidor (socialista) de Lisboa, Fernando Medina, señaló días antes: «Tiene todo el sentido que se celebre la Festa do Adelante» y, de paso, dejó estupefacto a más de uno. Peculiaridades de Portugal. 

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