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Diez confesiones de Fernando Simón a Jesús Calleja

Diez confesiones de Fernando Simón a Jesús Calleja
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Rubén Ventureira

Durante su altercado con Jesús Calleja, hubo tiempo para la aventura, pero incluso para que el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias dejase numerosas reflexiones sobre el tema que más nos ha ocupado desde marzo y que nos seguirá ocupando durante un buen tiempo, haya o no vacuna.

A continuación, diez reflexiones de Fernando Simón en la publicación peculiar de «Planeta Calleja».

Italia, el 8-M y el día ulterior

Hasta el 13 marzo no se declaró el estado de intranquilidad, tras aquella dramática rueda de prensa de Pedro Sánchez, pero Simón aseguró en el software de anoche que él y su equipo ya estaban alerta casi dos meses antiguamente. «Ya el 16 de enero empezamos a trabajar hasta 16 horas diarias». A finales de febrero, la situación empieza a ser problemática en el Arcaico Continente.

«El problema en Europa se extendió cuando en Italia empezó a deber transmisión masiva», recordó. «Llegamos tarde», apuntó el presentador. «Ahí tenemos problemas de entender cómo funcionaba la enfermedad. La enfermedad, hasta ese momento se pensaba que se transmitía fundamentalmente a través de sintomáticos», replicó, para apuntar a posteriori que hubo un cerradura sólo parcial en Italia, e intercambio de viajeros entre ese país y el nuestro.

En España, «hasta el 9 o 10 de marzo no hubo un brinco cualitativo», acotó. El 8 fue el día de las masivas manifestaciones feministas. «Eso no tiene carencia que ver», dijo sobre las concentraciones del 8-M y particularmente de Madrid. «El aventura de participar en esa manifestación era equivalente al aventura de ir en el Medida todos los días en Madrid en aquel momento», categorizó.

El «valencia» de Pedro Sánchez

A prisa y corriendo, hubo que detener el país. España se confinó. Fue necesario, no quedó otra. «No hubo más opción. Hubo dudas y miedo a tomar decisiones que se sabía que iban a tener un impacto financiero y social enorme». Era consciente de que se trataba de una valentía trascendental: «¡Sentí un peso en las espaldas! Por poco que yo acabo de proponer se cierra el país. Dije: ‘Uf, qué responsabilidad».

«Vamos a hacer lo que hay que hacer. Cerrar la actividad no esencial», dijo Sánchez en aquella reunión, siguiendo sus consejos. «Nunca me hubiera imaginado que un presidente tuviera el valencia de cerrar un país. Luego muchos lo han hecho. Pero me dije: ‘Ese hombre tiene mucho valencia’. A mí al salir de la reunión me flojeaban un poco las piernas».

Sin consignas del Gobierno

Simón aseguró que su discurso no ha sido contaminado en ningún momento por el Gobierno, en el sentido de que no ha sido portavoz de consignas ajenas: «Nadie me ha dicho nunca lo que tengo que proponer. Nunca nunca nadie me han dicho tienes que proponer esto. Nunca nunca».

«Es más, en algún momento sí que me han dicho: ‘No te voy a proponer lo que opino que deberías de proponer, porque sé que luego vas a hacer lo que quieras’», aseguró.

«Yo no he tenido grandes influencias de uno o de otro a la hora de desarrollar el trabajo. Nadie ha tratado de controlar el trabajo que hacemos», subrayó en otro momento, y aquí ya hablaba en universal de su experiencia con los políticos en universal, tanto del PSOE ahora como antiguamente del PP.

El consejo de la concurso: apartarse un poco

Calleja le preguntó si algún líder de la concurso –así, sin dar nombres– le había llamado para mostrar su apoyo en los días más duros. «Sí que me han llamado algunos para darme apoyo. Y me han llamado algunos para decirme en un momento determinado: ‘Ten cuidado. Mejor apártate un poco’».

Sin explicación para el éxito germánico

Alguna pregunta incómoda planteó Calleja. El presentador apeló directamente al caso germánico, un país que «claramente tuvo muchísimos menos casos». «¿Qué hicieron admisiblemente ellos para que esto ocurriera?». «No lo sabemos», respondió el médico. «¿Se podían deber hecho las cosas de otra modo? Pues no lo sé. Y no era dócil tomar decisiones diferentes a las que hemos tomado».

Con la conciencia tranquila

«¿Tienes la conciencia tranquila?, preguntó el presentador. «Sí. Lo que hemos hecho lo hemos hecho sabiendo que íbamos a exceptuar vidas. Pero ha habido multitud que se ha muerto. Y cada uno de ellos pesa». En concreto, han muerto 32.086 personas, según los últimos datos oficiales.

A su inteligencia, «las cosas se han hecho suficientemente admisiblemente», si admisiblemente «siempre hay decisiones que podían deber sido otras; no sé si mejores o peores».

Simón y Calleja, antes de montar en globo
Simón y Calleja, antiguamente de contar en balón – Telecinco

El inicio de un cambio

Una de las frases más repetidas durante el confinamiento fue aquella de que el mundo ya no iba a ser igual y que lo sufrido nos iba a cambiar a todos. Simón sigue creyendo que será así: «Tenemos que cambiar la forma de hacer las cosas en muchos sentidos. Entender nuestro mundo. Memorizar que no somos dueños de él». «Creo que todo esto va a dejar un poso en la multitud, más ilustre o más pequeño, pero va a ser el inicio de un cambio», pronosticó.

Seguir queriéndonos, pero sin abrazarnos

«No tenemos que cambiar la forma de ser. Tenemos que cambiar algunos detalles sin dejar de ser quiénes somos. No hay ningún problema en que nos relacionemos parecido, con un poquito más de distancia. En que nos sigamos queriendo, pero con menos abrazos», aconsejó. Otra recomendación, esta dirigida al anillo más débil: «Los mayores no han de tener miedo. Han de ser prudentes».

Mensaje a los negacionistas

«En mi campo de trabajo, los negacionistas son peligrosos para la vida de las personas«. Cuando se tocó este asunto fue el único momento del software en el que se le vio enfadado : »Desmentir lo que es evidente y está demostrado científicamente es poco que está muy cerca de mentir, y a mí eso me molesta». Acusó a los que así piensan de haberse quedado en la Existencia de Piedra y recordó que la viruela se consiguió erradicar gracias a las vacunas.

El final del túnel

«Las vacunas han cascarilla millones de vidas. La señal de calidad y seguridad que se exige a todas las vacunas es extrema. No se va a poner en el mercado ninguna vacuna que pueda suponer un aventura para la vigor. Cuando llegue la vacuna, tenemos que vacunarnos», recomendó vivamente.

¿Y cuándo llegará?: «Es muy posible que en diciembre haya ya disponibilidad de algunos millones de vacunas suficientes para asomar a inocular a los grupos vulnerables en casi toda Europa. No es seguro. Tenemos que estar siempre pendientes, pero es muy posible».

¿Y la vida más o menos regular? «Yo creo que, si todo fuera admisiblemente, que quizá a porción del año que viene tengamos un porcentaje de población vacunada muy detención, que si los asociamos a los que ya han pasado la enfermedad y pueden economizar la inmunidad, tengamos un porcentaje de población suficientemente detención como para pensar que el aventura de oleada importante por coronavirus sea muy muy bajo». Es proponer, que en junio podría deber poco parecido a una «vieja normalidad».

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