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Diez años de Trece TV, una cadena generalista, católica y «para todos los públicos»

Diez primaveras de Trece TV, una cautiverio generalista, católica y «para todos los públicos»
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Federico Marín BellónFederico Marín Bellón

Trece ha cumplido en noviembre su décimo aniversario. La cautiverio de los obispos presume de ser «una propuesta diferente, que ha conseguido competir en el mercado audiovisual gracias a su particular carácter: una puesta por la información, el entretenimiento sencillo y saludable, la mejor cartelera y, sobre todo, sus títulos basados en el humanismo cristiano». Lucía Fernández del Cariz, directora militar de Trece, hace cómputo para TechnoMiz de la plazo transcurrida, que ha culminado con la creación de Ábside Media, plataforma en la que se integran Cope y Trece.

«Desde su comienzo, Trce es una televisión generalista y así nos queremos seguir definiendo. No existe ninguna idea de cambiar eso. Por supuesto, tiene sus programas identitarios, pero mantiene unas ideas que se impregnan a lo dilatado de toda su programación generalista», explica la directiva, que entró en el categoría Cope de becaria y nunca ha sentido ninguna traba, «ni interiormente ni fuera», por el hecho de ser mujer. «Sí creo que deberíamos ser más», añade, «pero no por cuota, sino por capacidad, que no es lo mismo».

Asimismo para ateos

¿Puede un irreligioso disfrutar la programación de Trece sin arder de forma espontánea? «Por supuesto. Sin ningun tipo de problemas. De hecho, me consta que la ven muchos ateos. No es incompatible ver nuestra televisión con tener unas creencias concretas. Faltaría más. Trece ha conseguido calar, y en los últimos tiempos se ha puesto más de manifiesto, a un gran porcentaje de la población. Evidentemente, desconozco las creencias de todos los espectadores, pero es una televisión para todos, con sus ideas y con su radio editorial».

Fernández del Cariz admite, por otro banda, que en esta plazo han «atravesado muchas etapas distintas» y en ocasiones han estado «más o menos cerca de lo que se esperaba de Trece». «Pero en los últimos dos primaveras y medio hemos antitético nuestro camino y en eso seguiremos trabajando», añade.

En materia de audiencia, la cautiverio cerró el mes de octubre con el mejor nota de su historia, con más 4,2 millones de personas que sintonizan a diario su programación. La temporada 2019/2020 ya supuso su propio récord, con el 2,2% de cuota de pantalla, que ha crecido hasta el 2,3% en 2020. Su exhalación más sagacidad, que superó el millón de espectadores y alcanzó un 6,6% de cuota, fue la «Suerte Urbi et Orbi» desde la Plaza de San Pedro, en mayo de este año.

La televisión en rajado sigue viva

«Sin duda, los datos nos dan la razón, pero Trece no pelea por audiencias masivas. No estamos en esa supresión porque tenemos claro el tipo de software que hacemos y por una cuestión presupuestaria. Los presupuestos de las grandes no tienen nadie que ver con el nuestro, pero sin ser el principal objetivo ni buscarlo a costa de cualquier cosa, está proporcionadamente que luego el conocido acompañe y te refrende», asegura Lucía Fernández del Cariz. «La televisión en rajado parecía que se iba a fallecer, que solo iban a estar la televisión a la carta y las plataformas, y se ha puesto evidencia que no es así y que el consumo sigue subiendo».

La directora no cree, por otro banda, que sufran tentaciones para mejorar las cifras de los audímetros: «De verdad que no. Entre mis objetivos no existe un nota al que tenga que calar, sino una guisa de hacer televisión, de construir un mensaje, aunque claro que importan las audiencias porque suponen ingresos publicitarios y quiero ejecutar la cautiverio sin que cueste demasiado». Una preeminencia, presume, es que tienen «un conocido muy fiel». «Hay un suelo que no solemos perder nunca. Más que espectadores, son militantes. Sienten la cautiverio como se es del Actual Madrid».

Puntual por eso, cabría pensar que el giramiento que dieron hace dos primaveras y medio podía desilusionar a los más adeptos: «Es una advertencia que se puede hacer y cuando comenzamos este camino de centrar nuestro mensaje sí pensamos en posibles desencantados», admite la directora militar de Trece, «pero cuando la organización es clara, sigues tu camino y no puedes agradar a todos».

Ayudar durante la pandemia

En este año malo de 2020, las televisiones han demostrado todavía que pueden ayudar a la sociedad. «Mucha familia se ha refugiado en la televisión, todavía en las plataformas. Han hato todo lo que pierden los bares», reflexiona Fernández del Cariz. «Estamos muy satisfechos de lo hecho durante el Covid. Si la familia no podía ir a la iglesia, la llevamos a sus casas. Asimismo hemos intentado flanquear, porque hay mucha soledad. Los más jóvenes no lo sentimos, pero hay mucha familia longevo sola, a la que han quitado ese contacto extranjero. Nuestro papel es muy importante y hemos intentado contestar».

Para ello, es fundamental la programación propia: «Claro que la ficción es un apoyo, pero Trece nace para contar cosas y estar en la ahora y la opinión, en lo que pasa. Cuantas más horas propias hacemos, más oportunidad tenemos de transmitir nuestra radio editorial. No tendría mucho sentido que la Conferencia Obispal fuera propietaria de una televisión que no contara cosas. Es lo que te distingue de las plataformas». «Asimismo hay que tener en cuenta», añade Fernández del Cariz, que «la televisión de plazo no es una opción para todo el mundo, por crematística, pero todavía por permanencia o por costumbre. No todos ven “Antidisturbios”».

El cine es otro valía firme de la cautiverio, con grandes películas, no necesariamente de estreno, que gozan del aprecio de la audiencia. «El wéstern lleva primaveras dando alegrías y el cine gachupin hace datos buenísimos, como las películas de argumento», resume la directora de Trece. Con las series no han tenido tanta suerte: «Hemos hecho algún intento, como “Médico de comunidad” y alguna serie por la mañana, pero no acaba de funcionar demasiado proporcionadamente. Igual las series envejecen peor».

El subsiguiente objetivo de Trece es desatender los números rojos. «El objetivo es ser una televisión rentable que permita mejorar la calidad de sus contenidos gracias al beneficio generado por su actividad. Pero, todavía, por un cómputo o cuenta de resultados intangible pero imprescindible: la transmisión de unos títulos». «Susurrar de beneficios a corto plazo es complicado», admite la directiva, «pero las pérdidas van bajando. Hemos llegado a perder 12 millones y este año son unos 5,5. Se ha hecho un gran esfuerzo, mejorando los ingresos y en costes. Las sinergias con Cope son muy beneficiosas».

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