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Desafíos pendientes del dolor infanto-juvenil

Desafíos pendientes del dolor infanto-juvenil
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Francisco Reinoso Rapabarbas

Hace unos pocos abriles, al inicio del siglo, pensábamos que el dolor inmaduro crónico era el “gran desconocido”, porque en realidad persistían cuatro ideas científicas equivocadas: “Les dolía menos a los niños…”, “No tenía consecuencias…”,” era inútil de valorar…” y “No existían tratamientos disponibles…”

Hoy en día sabemos que la inmadurez neuronal, característica de los niños especialmente entre la semana 20 de formación y los primeros meses, afecta más al componente inhibitorio que al excitatorio [del dolor]. Esto provoca una longevo vulnerabilidad de fetos (en el los últimos meses de formación) y de recién nacidos delante cualquier estímulo doloroso. Por otra parte, los niños en sus primeros abriles de vida presentan un “periodo crítico de plasticidad neuronal” que puede solucionar cambios morfológicos definitivos en las neuronas nociceptivas facilitando la cronificación del dolor inmaduro hasta la época adulta.

Por eso no es de exiliar que al estudiar la prevalencia del dolor crónico inmaduro nos hayamos enemigo con una prevalencia longevo de la que presenta el dolor crónico en la población adulta (al menos en los países occidentales).

Recientemente, tres sociedades científicas (Sociedad Española del Dolor, Asociación Española de Pediatría y la Sociedad de Medicina de Grupo) auspiciadas por Fundación Grunenthal presentaron un estudio acerca del tratamiento en España del dolor crónico inmaduro. Este estudio se hizo aprovechando las nuevas tecnologías y, básicamente, las redes sociales como fuente de investigación epidemiológica y consiguió alistar a 150 padres o madres cuyos hijos tenían dolor crónico.

El dolor crónico tenía una duración media más de un año de proceso y, encima, era un dolor que se presentaba todos los días en 8 en cada 10 niños

Lo primero que vimos es que la época de los hijos tenía un predominio claramente preadolescente (por debajo de los 12 abriles). El dolor crónico tenía una duración media más de un año de proceso y, encima, era un dolor que se presentaba todos los días en 8 en cada 10 niños. La causa más frecuente de este dolor era desconocida, sólo en pocos casos se asociaba a una causa correctamente definida como el cáncer o una cirugía.

Por otra parte, gracias a un estudio previo del 2017 se observó una excelente correlación entre la puntuación que daban los hijos con las que daban sus padres. De este modo pudimos constatar que el 75% los niños con dolor crónico tienen, por fortuna, dolor leve o muy leve (puntuaciones de 1 a 4) pero el 25% restante presentaban dolor moderado-intenso (>5 del 0 al 10). Cubo que la calidad de vida es un indicador de la intensidad del dolor crónico asimismo se indagó acerca de la calidad de vida observándose una afectación importante de la calidad de vida de los pacientes, especialmente, en el estado de actitud, la capacidad de ocio, el comportamiento en casa o la décimo en actividades escolares.

Era al preguntar por el tratamiento analgésico seguido cuando nos encontrábamos con la sorpresa de que 2 de cada 10 pacientes no recibían tratamiento alguno, y de los que lo recibían sólo la medio era de tipo analgésico.

La formación en dolor de los estudiantes de medicina españoles ha sido evaluada recientemente y se ha comprobado que reciben un 30% menos de horas de formación en este campo que, por ejemplo, los estudiantes españoles de veterinaria. Hay, pues, un desconocimiento de los adelantos en los tratamientos analgésicos, pues, estamos pasando de una situación “abandono terapéutica” a una situación en que tannto la Food and Drug Administration (FDA) o la Europan Medication Agency (EMA) han favorecido que las nuevas moléculas sean siempre ensayadas asimismo en la población pediátrica, permitiendo conocer, por ejemplo, las farmacocinética, la seguridad y la validez de fármacos nuevos como el tapentadol en todos los grupos de edades pediátricas.

Todavía longevo ha sido el progreso han tenido los tratamientos no farmacológicos como los videojuegos (que han demostrado disminuir el dolor, el consumo de soporífero y proteger frente al estrés en los niños con cáncer) o aplicaciones informáticas para que los niños jueguen mientras se comercio y valora su dolor. Todavía, las técnicas invasivas y técnicas de bloqueos regionales se están viendo facilitadas por el uso la ultrasonografía.

Debemos incrementar los fortuna para existan más unidades de tratamiento multidisciplinar de dolor inmaduro que aseguren un casquivana camino a todos los niños españoles que las necesiten

En cualquier caso, todas estas técnicas no son efectivas (desde el punto de tino de la medicina basada en la evidencia científica) sino se aplican en el contexto de un “TRATAMIENTO MULTIDISCIPLINAR”. Este tratamiento tiene que integrar al menos tres aspectos: el físico (tratamiento fisioterapéutico), el psicológico (psicoterapia) y el médico con el concurso de un anestesiólogo y una enfermera. Desgraciadamente, en el estudio de narración solo 8 niños de los 150 encuestados recibían este tipo de tratamiento multidisciplinar… La escasez de unidades de dolor inmaduro parece ser la causa de esta dificultad de los niños con dolor crónico de consentir al tratamiento adecuado.

Luego, pasadas dos décadas, siguen existiendo unos retos o desafíos respecto al dolor crónico inmaduro: (1) no podemos ignorar su prevalencia y sus consecuencias en la población pediátrica española, (2) debemos mejorar la formación académica de nuestros estudiantes de medicina, y, (3) por zaguero, debemos incrementar los fortuna para existan más unidades de tratamiento multidisciplinar de dolor inmaduro que aseguren un casquivana camino a todos los niños españoles que las necesiten.

Francisco Reinoso Rapabarbas es Caudillo del Servicio de Anestesiología y Reanimación De niño del Hospital Universitario La Paz

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