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de la gloria televisiva a las violaciones en la cárcel

de la renombre televisiva a las violaciones en la calabozo
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Manuel Campillo Puelles

Cristina Ortiz no nació siendo «La Ponzoña», sino que se fue construyendo un personaje que a algunos enamoraba mientras que a otros horrorizaba. « La Ponzoña», cuyos dos primeros episodios se emiten esta tenebrosidad en Antena 3 y el octavo y postrero ya está acondicionado en Atresplayer, ha sido uno de los personajes más polémicos de la televisión. Descubierto por el presentador Pepe Navarro, Cristina «La Ponzoña» rápidamente se convirtió en una auténtica celebridad, aunque sus particulares formas no cambiaron nunca: siempre incorrecta y con constantes referencias sexuales, «La Ponzoña» estableció su propia forma de ser en televisión. A pesar de estar durante primaveras rodeada de focos, su vida ha sido un auténtico calvario, especialmente traumatizado por sus problemas económicos. En 2016 la vida de «La Ponzoña» llegó a su final, y tres primaveras luego se ha confirmado que se está ya trabajando en una serie sobre su desgraciada vida.

José Antonio Ortiz, que es como se le conoció durante sus primeros primaveras, nació en 1964 en la almeriense entrada de Adra, en el seno de una comunidad muy humilde de seis hermanos. Cuando tomó conciencia de sí mismo, Joselito empezó a sentirse diferente al resto de los niños que le rodeaban: se sentía mujer. Por eso, cuando llegó a la adolescencia consiguió encargarse su rol de transgénero. Según fue narrando ella misma, de tierno sufría agresiones y malos tratos por parte de parentela cercana, incluidos familiares y vecinos, por no aceptar su identidad.

Cuando todavía su cuerpo era el de un hombre, tenía un físico verdaderamente deseable. De hecho, tal era su portento que consiguió soliviantar, en 1989, el título de Míster Andalucía a los 24 primaveras de años. Por aquel entonces, Joselito tenía ya una afinidad: la moda. Le encantaba diseñar su propia ropa, una afinidad que cultivó con relativo éxito durante primaveras. En sus comienzos, estuvo diseñando ropa masculina, e incluso organizó algún que otro desfile de modelos por las calles de Adra, que se volvieron muy populares. Seguidamente, llegó a diseñarse sus populares y pomposos vestidos con los que aparecía en televisión.

El gran cambio

Sin incautación, esto no era suficiente para Joselito, que cada vez se sentía más y más Cristina. Encerrado en su cuerpo, empezó a vestirse en 1990 con ropa femenina, siempre de espaldas a toda su comunidad y amigos. Fue al año sucesivo, en 1991, cuando necesitó marcharse a habitar acullá de Adra, y Madrid se convirtió en su refugio. En 1992 Joselito comenzó su gran cambio, para cumplir su sueño de convertirse en Cristina, pero las operaciones y tratamientos eran muy costosos. Para podérselos costear no le quedó más remedio que lanzarse a la calle para comenzar a prostituirse. Durante sus primeros primaveras en la profesión más antigua del mundo comenzó rondando las zonas del Parque del Oeste y del Paseo del Pintor Rosales, en la caudal. Poco a poco fue haciendo amigas y conocidas interiormente del negocio, pero con la avenida del Sida, muchas personas de confianza de Cristina Ortíz fallecieron.

El brinco a la triunfo de «La Ponzoña»

Fue en 1991 cuando, todavía con apariencia masculina, participó por primera vez en televisión. Acudió al software «Vivan los novios», de Telecinco, y ganó un delirio a Tailandia. Sin incautación, su gran arribada a los platós llegó de la mano de Pepe Navarro en 1996. El presentador se encontraba grabando un reportaje sobre travestis y encontró a Cristina «La Ponzoña», y, tras muchas negativas por parte de la entonces buscona, consiguió ficharla para su software. Por entonces se encontraba liderando en audiencias nocturnas gracias a a show « Esta tenebrosidad cruzamos el Mississippi», en Telecinco. Cada semana, «La Ponzoña» hacía dos apariciones estelares, que consiguieron que la audiencia subiera, si junto a, aun más, hasta los más de ocho millones de telespectadores. Desde el momento en el que entró por la puerta del espacio de Navarro, su popularidad creció como la espuma. Había nacido una destino.

Desde el momento en el que comenzó a trabajar para Pepe Navarro, se convirtió en un personaje casi fetiche del éxito. Cuando cerró su etapa en Telecinco, se llevó además a Cristina «La Ponzoña» a antena 3 con su «La sonrisa del pelícano». Durante aquellos primaveras las oportunidades le llovían a «La Ponzoña». Grabó dos canciones (Ponzoña pa’ tu piel —con el que logró un disco de oro— y El rap de La Ponzoña), la contrataron como vedete y show-woman. Estuvo de expedición por toda España, la llamaban para hacer actuaciones, atavíos, bolos en discotecas, clubs y festivales de moda. El mundo se le había quedad pequeño para Cristina «La Ponzoña» y ya se lo había comido.

Con el fin de «La sonrisa del pelícano», a finales de 1997, Cristina pudo irse a Buenos Aires para trabajar, durante un mes, en un canal de televisión. A su regreso, nadie de había olvidado de ella: trabajó para Telemadrid en «Todo depende», con Jordi González, o «Mírame», de Antena 3. Adicionalmente, se intentó realizar una película sobre su vida, plan que finalmente tuvo que ser descartado. Pero eso no evitó que pudiera convertirse además en actriz: protagonizó las películas «El secreto de La Ponzoña» y «La venganza de La Ponzoña», ambas dirigidas por Antonio Marcos. Adicionalmente, participó en seis capítulos de la serie de Alfredo Estepa, «En plena forma» y fue protagonista de varias revistas del corazón.

Caída a los infiernos

Sin incautación, los aparentes cielos en los que vivía Cristina Ortíz, «La Ponzoña», en existencia eran unos grandes infiernos. Apurada por sus enormes deudas, la cantante, actriz, buscona y vedete, prendió fuego a su propia casa para poder cobrar el seguro del hogar. Su expareja, Andrea Petruzzelli, la acusó de intentar estafar al seguro, poco que «La Ponzoña» pagó muy caro: fue juzgada y condenada a tres primaveras de prisión, entrando en una calabozo masculina en abril de 2003, y permaneciendo en el interior hasta el año 2006.

A su salida de la calabozo, mucha parentela ya no recordaba a «La Ponzoña», pero los medios le volvieron a ofrecer un pequeño espacio para que narrara el báratro que había vivido en prisión. Aseguró que le habían violado y maltratado no solo compañeros de prisión, sino además los propios funcionarios de prisiones. Esta afirmación, incluso, provocó que Instituciones Penitenciarias interpusiera una denuncia en su contra. Físicamente había empeorado, y llegó a pesar 122 kilos. Gracias al software «¿Dónde estás corazón?», Cristina «La Ponzoña» volvió a crecer en popularidad, especialmente por sus encontronazos con personajes como Nova Sobrado o Marisol Peñafiel, entre otros.

El mismo software, en 2010, el mismo software le propuso someterse a un reto para perder peso, consiguiendo en pocos meses perder más de 35 kilos. Pero la situación se le fue de las manos a la propia Cristina «La Ponzoña», y entró en la gula. Hasta febrero de 2012 no consiguió exceder esta terrible enfermedad que la llevó a perder más de 20 kilos. Lo que le quedó de remembranza fueron las graves depresiones por las que pasó y unas fuertes crisis de ansiedad. En 2013 acudió de nuevo a los platós, esta vez al de «Sálvame deluxe» para enseñar a su última conquista amorosa, de tan solo 23 primaveras. Adicionalmente, empezó a afirmar que muy pronto saldría a la liquidación el ejemplar con sus memorias y denunció que su antedicho pareja le había arruinado económicamente: huyó con 60.000 euros, y tan solo tenía para habitar los 300 euros de pensión por reserva social que tenía y el tierra pagado cerca de la plaza de Cuzco, de Madrid.

Por suerte, en unas semanas el espectáculo «Que trabaje Rita» le ofreció trabajo como vedete, pero en 2014 acabó con sus huesos de nuevo en prisión. Esta vez tan solo fueron unos meses y reconoció que, incluso, había llegado a pasarlo aceptablemente. En 2016 fue cuando, finalmente, su ejemplar de memorias salió al mercado, bajo el título de «¡Digo! ni puta, ni santa, las memorias de La Ponzoña», que fue redactado por la periodista Valeria Vegas. En esta obra, Cristina «La Ponzoña» revela las iniciales de dos importantes personalidades de España con los que, según dice, habría mantenido relaciones sexuales mientras fue buscona: «J.B. y M.M.». «Algunos venían en coches con cristales tintados. Me he acostado con parentela que con un dedo mueve España. Yo se lo contaba a mi religiosa y me advertía: “Ni se te ocurra dar su nombre”. Me han ofrecido millones para que los dijese pero fue parentela tan importante, que si lo hago, no llego viva a la puerta de mi casa. De dos tiros me han quitado de en medio», aseguraba «La Ponzoña» en el ejemplar. Adicionalmente, durante las entrevistas en las que daba a conocer la obra, reconoció sobrevenir recibido amenazas.

Una extraña homicidio

Por desgracia, parecía ser toda una premonición. El 9 de septiembre de 2016, aproximadamente un mes luego de que saliera el ejemplar a la liquidación, saltó la anuncio de que Cristina «La Ponzoña» había fallecido en su domicilio de Madrid. Su novio la encontró cuatro días ayer al borde de la homicidio en el sofá de su casa, en el distrito de Tetuán. Se encontraba en muy mal estado, en una leve consciencia y el cuerpo empachado de moratones. Adicionalmente, presentaba una gran brecha en la capital que le provocó un traumatismo craneoencefálico que requirió de operación. Adicionalmente, en el baño había varias manchas de casta. Una vecina llamó a los servicios de emergencia tras ser avisada por los gritos del novio de «La Ponzoña», y se la trasladó a la UCI del Hospital Universitario de La Paz, en Madrid, en donde se le indujo en coma. El 9 de noviembre, a los 52 primaveras, la luz de «La Ponzoña» se apagó para siempre.

Fue en ese momento en el que los familiares empezaron a sospechar sobre las verdaderas causas de la homicidio. El novio de la buscona aseguró que estaba tomando pimple con ansiolíticos, por lo que la policía realizó una investigación para descubrir los verdaderos motivos de la homicidio de Cristina «La Ponzoña». La primera necroscopía concluyó que la causa de la homicidio fue una caída que sufrió en el baño, a consecuencia de la masiva ingesta de pastillas y pimple. De esta forma, se concluyó con que la homicidio había sido accidental. Unos días luego, el 12 de noviembre, su entierro fue paralizado por atrevimiento sumarial y poder realizar una nueva necroscopía, cuyos resultados confirmaron los obtenidos en primera instancia.

Una vez concluido el segundo investigación post mortem, la comunidad se olvidó de retirar su cuerpo del Instituto Vivo Forense durante un mes, por lo que acumuló una deuda de más de 10.000 euros a consecuencia de la conservación del cuerpo. Finalmente, su cuerpo fue incinerado en el Cementerio de la Almudena a finales de diciembre de ese año, y sus cenizas fueron llevadas al Parque del Oeste, en Madrid, y a su pueblo natural, Adra (Almería).

Heridas abiertas

En 2017 la comunidad intentó reabrir el caso de su fallecimiento para demostrar que había sido asesinada, pero fue desestimada. Ese mismo año, el Concejo de Madrid le concedió a Cristina «La Ponzoña» una placa en el Parque del Oeste que fue víctima de actos vandálicos en poco tiempo.

Placa del Ayuntamiento de Madrid en honor a Cristina Ortíz, «La Veneno»
Placa del Concejo de Madrid en honor a Cristina Ortíz, «La Ponzoña» – TechnoMiz

Este mismo año, la comunidad ha vuelto a intentar reabrir el caso de su homicidio, pero de nuevo la imparcialidad le ha legado a la comunidad. En unas declaraciones del hermano de Cristina, Francisco Ortíz, aseguró que hubo familiares que estuvieron muy interesados en que el caso se cerrara cuanto ayer. «¿Una caída con todos los golpes y hematomas que tiene por todo el cuerpo? Cuando entra una mujer con signos de malos tratos, tendrían que sobrevenir denunciado, hacérselo hecho retener a la imparcialidad. Sin incautación, el hospital no hizo cero. Fue cuando nosotros vimos los hematomas y los golpes que tenía que dijimos que eso no podía ser una caída. Siempre ha habido familiares que nunca han hecho cero por Cristina y han ido simplemente a por el monises. Fue rápido traicionar el tierra, nos engañaron a todos los hermanos. Una hermana mía y mi religiosa se han laborioso, lo han vendido sin poder venderlo porque mi padre está enfermo».

De momento, habrá que esperar para descubrir si el caso vuelve a ser reabierto en una nueva instancia. Adicionalmente, además tendremos que esperar para descubrir cómo es la serie de ficción en la que se descubren los secretos de la vida de Cristina «La Ponzoña», un personaje que muchas personas añoran cada día.

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