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Cuba, la represión que no cesa

Cuba, la represión que no cesa
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Susana GaviñaSusana Gaviña

En Cuba, el deshielo entre EE.UU. y la isla iniciado en 2015 se recibió de muy diferentes maneras, que iban del rechazo a la esperanza, pasando por la cautela, pero el desenlace fue el mismo: un gran desencanto y el aumento de la represión. Quince meses a posteriori de anunciarse el restablecimiento de relaciones, «el Gobierno castrista no había cedido todos los pasos recíprocos que ellos esperaban y que la represión interna había aumentado», reconocía a TechnoMiz el disidente Guillermo Fariñas, tras conocerse la intención de Biden de retomar las políticas de Obama respecto a la isla. En puesto de mejorar la situación de los cubanos, «se empeñaron en hacerlo peor que nunca y se burlaron abiertamente de la mano que le tendía la Dependencia Obama», aseveraba asimismo el oponente José Daniel Ferrer. Los dos disidentes compartieron mesa en marzo de 2016, cuando el expresidente demócrata hizo una encuentro histórica a La Habana.

Las cifras de los últimos primaveras avalan estas declaraciones: tras la manumisión de 53 presos políticos en enero de 2015, como parte de las negociaciones con EE.UU., quedaron en prisión 61 opositores; un año a posteriori, la Comisión de Derechos Humanos y Reconciliación Doméstico situaba el número de encarcelados por disentir del régimen en 89 personas. En 2018, la emblema había aumentado a 120, según el mismo organismo independiente, mientras que en octubre de 2020, la ONG Prisoners Defenders la incrementaba a los 138 presos políticos.

«Durante la política de “deshielo” de las relaciones con Cuba que propuso el Presidente Obama, hubo algunos avances, tales como la manumisión de presos políticos, pero a su vez altibajos en las cifras de detenciones arbitrarias», explica a TechnoMiz Juan Pappier, investigador sénior de Human Rights Watch (HRW).

«La maquinaria de represión y censura establecida por Fidel y Raúl Castro en Cuba continúa completamente actual», afirma Juan Pappier, investigador sénior de HRW

Estas últimas se producen a miles cada año. «Lo cierto es que las cifras de la represión en Cuba, en particular detenciones arbitrarias por periodos breves, oscilan principalmente en función de la iniciativas de los disidentes para organizar manifestaciones o expresarse públicamente en contra del régimen. Hasta ahora, la maquinaria de represión y censura establecida por Fidel y Raúl Castro en Cuba continúa completamente actual. El Gobierno sigue reprimiendo prácticamente todas las formas de disenso a través de un amplio menú de practicas abusivas que incluyen las detenciones arbitrarias, los actos de desprestigio, la censura, la vigilancia y el acoso».

Por su parte, Prisoners Defenders ha recabado datos de «cómo cada mes cuatro nuevos convictos de conciencia entran en las cárceles de Cuba. Más de 250 opositores inocentes han entrado en prisión desde que la registro contara sólo con casi nada 50 nombres, tras la manumisión de 53 de ellos negociada por Barak Obama. Igualmente, cada año en curso más de 10.000 personas son condenadas con penas de 1 a 4 primaveras como consecuencia de desafección socialista por medio de condenas pre-delictivas, es sostener, sin que se hayan cometido delitos por “observarse una conducta en contradicción con la ético socialista”».

Nuevas leyes para reprimir

En los últimos primaveras el régimen ha alumbrado nuevas normas legislativas para reprimir los derechos fundamentales de los cubanos. «Así entre los cambios legislativos más negativos en Cuba en los últimos primaveras se encuentra el Decreto Ley 349, que criminaliza la expresión artística no tolerada, y que sigue en vigor». Norma que en la ahora ha provocado la ola represiva contra los artistas, que ha llevado varios miembros del colectivo Movimiento San Isidro, entre ellos el actor Luis Manuel Otero Alcántara, a realizar una huelga de anhelo como protesta por la detención del rapero Denis Solis, condenado a ocho meses de mazmorra «en un motivo sumarísimo por espurio desacato», según PD.

El periodista y escritor cubano, Manuel Álvarez (centro), junto a Maykel Castillo (izquierda) y Luis Manuel Otero Alcántara, tres de los miembros del Moviemiento San Isidro en huelga de hambre por el encarcelamiento de Denis Solis
El periodista y escritor cubano, Manuel Álvarez (centro), yuxtapuesto a Maykel Castillo (izquierda) y Luis Manuel Otero Alcántara, tres de los miembros del Moviemiento San Isidro en huelga de anhelo por el encarcelamiento de Denis Solis – EFE

Otra norma restrictiva es el Decreto Ley 370, «que criminaliza la autogobierno de expresión en redes sociales con la posibilidad de multas impagables y, como consecuencia del impago, la mazmorra». Este decreto ha sido utilizado de modo masiva por el régimen cubano durante el Covid-19 contra periodistas independientes.

Estas dos normas y las consecuencias que han tenido sobre la población civil de Cuba ha sido ampliamente contestadas por organismos internacionales, como la Unión Europea, Remisión Internacional, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos o la propia Prisoners Defenders.

Por otro flanco, la Ley 131 de diciembre de 2019, Ley de Estructura y funcionamiento de la Asamblea Doméstico del Poder Popular y del Consejo de Estado de la República de Cuba asimismo incluye un cambio para que el pueblo exprese su soberanía, que lo convierte en impracticable de practicar. «Si aceptablemente antaño eran tan sólo necesarias 10.000 firmas en la Asamblea Doméstico para someter a ésta una propuesta ahora esta Ley indica que, por otra parte, cada una de las firmas deberá resistir un certificado de votante completo que es poco que sólo el Estado puede dar al ciudadano, uno por uno, por lo que se hace impracticable compendiar firma alguna».

Y la más importante de todas las normas que rigen la vida de los cubanos, la Nueva Constitución, de abril de 2019, «que remotamente de aportar nuevos derechos, supedita expresamente a las leyes de valor inferior los mismos derechos que parece conceder, por lo que los deja inamovibles, pero por otra parte marca la supra-Constitucionalidad del Partido Comunista como mayor y supremo entraña de poder del Estado de Cuba, y declara como irrevocable el sistema dictatorial presente, por lo que aleja del pueblo toda soberanía sobre su futuro», concluye PD.

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