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«Creía que en el mundo había un numero limitado de tontos, pero hay muchísimos»

«Creía que en el mundo había un numero constreñido de tontos, pero hay muchísimos»
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M. Oscuro

Esta oscuridad ha ido a divertirse a «El Hormiguero» Woody Allen. El cineasta, que ya había visitado el software de Pablo Motos con antelación, ha sido el primer invitado internacional desde la pandemia. Pero estuvo presente de forma telemática, como ya hizo en el Festival de Cine de San Sebastián, donde estrenó su película «Rifkin’s Festival». «Es una pena», dijo el cineasta, que a sus 84 abriles no puede admitir el aventura de venir a España.

«Es como una maldición terrible. Llevamos en casa meses. No hemos podido ir a un restaurante o ver a cierto conocido en meses. Es una cosa espantosa y las cosas no van a cambiar, me temo, hasta que no tengamos la vacuna. La gentío no se va a observar segura como para ir al cine o a un restaurante. Pero me ha sorprendido cuanta gentío ha hecho tanto el tonto. La pandemia podría deber sido más leve y corta si se hubiese hecho acertadamente. Creía que en el mundo había un numero constreñido de tontos, pero hay muchísimos. Encima, en puestos de liderazgo, intermedios… Han prolongado la difusión del virus. Que, aunque hubiese sido horroroso, podría deber sido menos malo. Ahora hay que sujetar y esperar a que todo vuelva a la normalidad», dijo sin dejar hacer su primera pregunta a Pablo Motos.

El cineasta neoyorkino presentó su nueva película, «Rifkin’s Festival», que fue la encargada de inaugurar la fresco estampado del Festival de San Sebastián. El filme, que llegará a salas el próximo viernes 2 de octubre, tiene como protagonista (asimismo) a la ciudad española. «San Sebastián es una de las ciudades más maravillosas y con uno de los mejores festivales del cine. Hay festivales muy numerosos y comerciales, pero este siempre ha sido más recoleto, más pequeño y está centrado en el buen cine, en las buenas películas y eso es lo que creo que deberían ser los festivales: un espacio donde ver películas que no son de obediente entrada. Ahí es dónde íbamos a ver películas como las de [Federico] Fellini o [François] Truffaut, que no tenían tanta rentabilidad», apuntó.

«Rifkin’s Festival» narra la historia de un casamiento estadounidense (Gina Gershon y Wallace Shawn) que acude al Zinemaldia de San Sebastián. La pareja queda prendada del festival, así como de la belleza y el encanto de España y la excentricidad del mundo del cine. Ella tiene un affaire con un brillante director de cine francés y él se enamora de una residente en la ciudad, interpretada por Elena Anaya. Pese a deber hablado del aprecio en gran parte de sus películas y aceptar con su pareja más de vigésimo abriles, el cineasta asegura no asimilar cuál es el secreto para tener una buena relación. «Lo más importante, en mi opinión, es la suerte. No hay nadie que puedas hacer. No es poco que puedas provocar, el que encuentres a la persona adecuada», respondió.

Hablaron de las relaciones sentimentales, de las personas tóxicas y de cine. «¿Cuál es la película que más te ha transformado?», preguntó Pablo Motos. «No sé si diría transformadora porque creo que el arte es más entretenimiento. Pero tengo que asegurar que ‘El séptimo sello’. Conecté mucho con ella», respondió Allen.

Talento, suerte y trabajo

Woody Allen, por otra parte de aparecer en sus películas, se ha representado -en cierto modo- a sí mismo en ellas. «Si me representase a mi y a mis propios hábitos, sería muy harto. En las películas los exagero y entonces sí que tienen maña», respondió. No le preocupa lo que digan de él: «No he erudito una entrevista o una crítica sobre mí desde hace 40 abriles. No es que me sienta pusilánime, pero creo que cuanto menos pienses en lo que piensan de tu trabajo, mejor».

De lo que sí que palabra es de la suerte que ha tenido en su carrera. «Para triunfar hay que tener talento, pero asimismo tienes que trabajar duro. Y asimismo hay que tener suerte, mucho más de la que piensas que es necesaria. Creo que la suerte es un 50% y el trabajo y el talento, el otro 50%», dijo.

Pese a estar confinado, por otra parte de seguir practicando con el clarinete, Woody Allen está pensando en su próximo tesina. «Será mi película número 50 y sí que alguna vez he pensado que con 50 son bastantes, pero habrá que ver cómo está el mundo. Desde luego, me gustaría hacer una más. Posteriormente de esa, me replantearé las cosas. Seguiré haciendo más películas o quizá no. Quizá sea más divertido escribir. Lo que sí tengo claro es que quiero hacer otra película», aseguró.

Un director intolerante

Woody Allen no tolera el intrascendente error durante el rodaje de sus filmes. Así se lo hace asimilar a su equipo, que a veces sufre un calvario para conseguir el resultado idóneo. La última en sufrir las críticas del cineasta fue Elena Anaya. «Eres la peor actriz de la historia», recordó la española a Andreu Buenafuente durante su invitado a «Late Motiv» la pasada semana. «Decía verdaderas barbaridades. Era una tras otra. Yo llegaba a casa desolada».

«Su productora Helen me dijo que no me preocupara porque siempre que dijo eso fue a los actores más grandes del mundo. Eso era como un premio de consolación. Yo llegaba a casa desolada, cogiendo aliento para el día subsiguiente e intentando hacerlo lo mejor posible», añadió. La actriz quiso asimismo destacar que, pese a la tortura que supuso sobre todo al principio, nunca le faltó razón al cineasta en sus críticas, y que al final del rodaje ya se tomaba a broma sus comentarios y se reía con Woody Allen, quien ha conseguido que seis de actrices con las que trabajó fueron premiadas con un Oscar.

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