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Bombones envenenados para Gonzalo Miró

Bombones envenenados para Gonzalo Miró
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Rubén Ventureira

Fueron bombones envenenados para Gonzalo Miró. Hablamos de los de la prueba final, la que supuso su exterminio en «MasterChef Celebrity 5» tras nueve trepidantes ringorrangos en las que ha evolucionado tanto que, concluyó, su religiosa estaría orgulloso. Seguro que sí.

La novena entrega de «MasterChef Celebrity 5» empezó del mejor modo posible: con el siempre magnífico Boris Izaguirre presente en los fogones y, por consiguiente, delante el que más de uno considera su licenciatura natural, el estilista Josie, sin duda el concursante que más recreo (y más divertido) está dando en esta impresión.

Boris, finalista de «MasterChef Celebrity 4», hizo de chico de San Ildefonso y fue cantando, a través de un particular bingo, los ingredientes con los que tuvieron que trabajar los aspirantes. Los catadores fueron amigos de los concursantes que cataron los platos a ciegas. En recreo estaba un delantal dorado que libraba a su portador de la expulsión en la atavío. Quien más soñaba con la prenda era el humorista Flo, porque equivalía a aventajar a su «amiguete» Santiago Segura, que cayó en el noveno escalón en su billete en el «celebrity» inicial. Josie no tenía mucha esperanza con su propuesta basada en unos espárragos: «Yo sé que un plato de verdura en España nunca va a triunfar por encima de la proteína», reflexionó el estilista.

Yo sé que un plato de verdura en España nunca va a triunfar por encima de la proteína
Josie

El premio importante se lo llevó Celia Villalobos, que cantó bingo en el recreo, lo que le permitió comunicación ilimitado al supermercado, delantera que en principio la bloqueó pero finalmente supo servirse. Optó por una merluza en salsa verde con un parmentier de gambas. Fue un hallazgo.

El triunfo de Celia

Ganó por mayoría absoluta, como en su día lo hizo de la mano de Mariano Rajoy, al que tanto –y tan acertadamente­– imita su compañero de cocinas Flo: la malagueña recibió 6 votos; solo otros dos concursantes, Josie y Gonzalo Miró, se llevaron uno, precisamente de sus amigos. A la exministra se le está poniendo cara de, al menos, finalista. La abuela de la impresión vivió el que ella calificó como su «día más oportuno» en «MasterChef».

«¡Barcelooooona!»

La prueba de exteriores llevó a los aspirantes hasta el centro de Barcelona, una metrópoli que cuenta con 22 restaurantes que atesoran 31 estrellas Michelin: la Rambla y el mercado de La Boquería lucieron en el «prime time» de RTVE. El situación era idílico, pero el desafío rozaba lo infernal: se trataba de crear dos menús diseñados por los chefs Oriol Castro, Mateu Casañas y Eduard Xatruch, expertos en cocina molecular del restaurante Disfrutar, con dos estrellas Michelin.

Fue una prueba de gran nivel porque los equipos contaron con grandes refuerzos: los chefs Castro y Xatruch, los jurados Jordi Cruz y Pepe Rodríguez, y dos ex aspirantes de «MasterChef 8».

A Celia, como ganadora de la prueba inicial, le correspondió formar equipos. Quiso cocinar con Raquel Meroño, Ainhoa Arteta y Flo. Este fue el equipo zarco, que capitaneó Oriol Castro. Se les sumó luego Alberto, finalista de «MasterChef 8». Sigue, por cierto, con Espejo, la que fue su «tentación» y compañera de software, quien se vistió el delantal del equipo rojo, formado por exclusión por La Terremoto de Alcorcón, Josie, Gonzalo Miró, Nicolás Coronado, y capitaneado por Mateu Casañas. Tuvieron que cocinar anchoas con aceitunas, naranja, azahar y menta (principal) y un complicado postre (melindre de almendras con albérchigo, almendras tiendas y sorbete). El conjunto zarco siquiera lo tuvo sencillo: ensalada de tomate y fresas con espuma de pinrel fresco y pistacho (entrante) y lubina en suquet (segundo plato).

El desafío consistía en cocinar para cien barceloneses. Mateu Casañas tuvo que atar en corto a Josie, al que pidió que cocinase más y hablase menos. «MasterChef es la mili que no hizo», reaccionó el estilista. En claro contraste, a Ainhoa Arteta la invitaron a cantar, y entonó, con Jordi Cruz, el «Barcelona» de Montserrat Caballé y Freddie Mercury.

«El resultado fue muy positivo», elogió en caudillo Samantha Vallejo-Nágera.

Pepe Rodríguez no lanzó tanto las campanas al planeo y fue tenuemente duro con La Terremoto de Alcorcón y Josie, a los que acusó de dedicarse más al «marujeo» que al cocinado. Salvó a Gonzalo Miró y a Nicolás Coronado, al que pidió un esfuerzo cara al futuro: «Si tuvieses una velocidad más…», dejó caer.

Cada elaboración salió «a punto y perfecta», juzgó Jordi Cruz al equipo zarco, seleccionado triunfador. Parecía que mínimo superaría la delicia de Flo, que adelantaba así a Santiago Segura en su duelo en diferido, pero lo hizo la de Raquel Meroño, elegida la mejor de la prueba. «Oriol dijo que te llevaría a su restaurante. Da alegría verte trabajar, y ver cómo avanzas a pasos agigantados».

El equipo azul celebra su triunfo en la prueba de exteriores
El equipo zarco celebra su triunfo en la prueba de exteriores – RTVE

Para matar, bombones

En el desafío final los aspirantes tenían que elaborar trufas y bombones con instrumentos como kikos, peta zeda o café. Hora y media le dieron para demostrar sus habilidades con el dulce. El comisión anunció que valoraría el sabor y la originalidad.

Era el séptimo foso de Nicolás Coronado y Josie, lo que demuestra que saben tratar con la presión. Además Gonzalo está acostumbrado a ello, o acertadamente es que tiene linaje de horchata, pues su tranquilidad asombró a los compañeros que lo contemplaban desde la exposición. Más tensa se le veía a La Terremoto, que al encontrarse ahí debajo se volvió a pactar de Celia Villalobos, que había prometido que la elegiría para la prueba de exteriores pero que al final la dejó fuera de su equipo.

Nicolás Coronado hizo «muy buena contribución», juzgó Pepe Rodríguez, aunque las trufas le quedaron poco duras. «Te has vacada ser mi caballito triunfador», decidió Jordi Cruz.

La propuesta minimalista de La Terremoto de Alcorcón, que era a la vez un homenaje a diversos y variados territorios, resultó espectacular: el dulce «estallaba en la boca» y la textura de la trufa resultó «maravillosa», destacó el chef de Illescas.

Los bombones rellenos de naranja confitada de Josie triunfaron, pero las trufas le quedaron amazacotadas. «Eres virtuoso», elogió Pepe Rodríguez.

Solo quedaba Gonzalo Miró, que acercó su plato a la mesa de los chefs como quien se aproxima al matadero, consciente de que sus compañeros le habían puesto el tabla muy stop. La trufa blanca le quedó líquida. El dulce era consumado por fuera pero no por en el interior, porque pecó de exceso de relleno.

La Terremoto de Alcorcón fue elegida la mejor de la prueba. Josie y Nicolás Coronado se quedaron en el escalón inferior, y Gonzalo Miró se despeñó. «He estado por encima de las expectativas. Hace dos meses no sabía ni coger una paila. Mi religiosa estaría orgullosa de mí», se despidió, ratificando una vez más su torneo éxito de buen chaval. Flo, con el que se ha traído un simpático pique durante toda la impresión, bajó de la exposición para darle un ataque. Y el periodista, que había entregado el pin de la inmunidad en la atavío inicial, acabó confesando que desea que el humorista sea el triunfador, tras aventajar en la final a Ainhoa Arteta.

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