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asalta Villa Montaña y se encara con el «desgraciado» de Tom

asalta Villa Montaña y se encara con el «desgraciado» de Tom
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Fue trepidante, un carrusel emocional, el tercer episodio de «La isla de las tentaciones». El foco de los guionistas se pasó sobre Melyssa, quien, muy metida en su papel dramático, optará al Goya a la mejor actriz principal por dos películas, que en verdad son una y su inmediata secuela: «Novia a la fuga» y «Melyssa Desencadenda». Lo suyo con Tom tiene menos futuro que el LaserDisc. Al contrario que lo de Hechizo e Inma, que abandonaron la isla entre campanas de boda.

Ayer de ir al ajo, que diría Vencimiento Beckham, recapitulemos. Marta, todo un torrente sentimental, fue la protagonista del primer episodio del reality show, y se vio ya de entrada que lo suyo con Lester tiene menos futuro que lo de Melyssa y Tom. En el segundo software, el foco de los guionistas pasó precisamente a Melyssa, desatada en presencia de el redundante tonteo de su novio con todo lo que se mueve y tiene pareo, llámase Luzma o, preferentemente, Sandra. Telecinco nos dejó en ascuas, con la muchacha abandonando la hoguera de chicas más encendida que Vigo un 25 de diciembre. Su imagen golpeando la arena al lamento de «hijo de la gran p…» fue seguida de un coitus interruptus, o sea, de un «continuará».

Continuó ayer, con la tercera ración de celos de «La isla de las tentaciones 2», que comenzó precisamente con Melyssa volviendo con sus «compis» al calor de la amistad y de la hoguera, y lanzando un ruego a Sandra Barneda: «Quiero verlo todo». Fue entonces cuando la sustituta de Mónica Naranjo lanzó las palabras fatídicas: «Hay más imágenes».

Melyssa llora
Melyssa llora – Telecinco

En esas imágenes adicionales vimos a Tom en la playa, declarándose un hombre «muy franco» en la playa próximo a la maniquí Luzma Coleta, la tentación rubia, a posteriori de que ésta le confesase que él, precisamente él, es su «prototipo de pequeño». «Yo sí me he comportado como una mujer que quiere a su novio. Él, no», analizó entre lágrimas la escaso Melyssa. Como quien da una revés más a un cuchillo clavado en el corazón, Barneda volvió a opinar las palabras mas dolorosas: «Hay más imágenes para ti». Todo quedó en susto: siquiera eran para tanto. Pero Melyssa se alteró mucho porque Luzma le hizo, ¡oh, cielos!, cosquillas en la habitante. Las cosquillas en la habitante son para Melyssa lo que los masajes en los pies para Marsellus Wallace. «Le pedí que no le hiciesen cosquillas en la habitante. Porque siempre le estoy haciendo cosquillas en la habitante. Porque le gusta», gimió la muchacha. C0mo Tom le dé un beso a una chavala –que se lo dará, tiempo al tiempo–, esta muchacha colapsa. Un simple beso. De lo otro ya ni hablamos.

Pese a las lágrimas de Melyssa, la hoguera siguió encendida, y se abrió el turno de Mayka, quien tuvo que ver a su Pablo y a Dorothy Collado, de profesión auxiliar en un geriátrico, tonteando un poquillo. «No lo conozco», dijo de su pequeño la moza, que anunció que no se reprimiría en el futuro tras verlo portando a Dorothy a hombros por la piscina.

Melodie da por finalizada su relación

Melodie se celó porque su novio bailó pegado con una moza. Eso fue antaño de que cayese la bala atómica. «He venido para separarme no para engrosar ausencia», le dijo Cristian a una muchacha mientras se relajaban en la piscina. ¡Bum! «Doy por finalizada la relación. Yo ya no tengo pareja aquí», sentenció la alicantina, poniendo así fin a nueve abriles de vida global. Así de elocuente fue la muchacha, que un ratito antaño le había dicho a Melyssa que no se acababa el mundo por los tonteos de Tom. Como dijo aquella vez Rajoy en el Congreso: «Consejos vendo que para mí no tengo». «Nueve abriles perdonando cosas que no tenía que activo perdonado», resumió ese tiempo, al parecer perdido. Luego, de revés, a la villa, reculó un tanto.

Para no ser menos que sus dos compañeras, Inma incluso sufrió: «No soy adecuado», confesó. «No hay imágenes para ti», respondió la conductora del software. Esa frase, en teoría consoladora, resultó aterradora, porque le aclaró que no las emitían para que no padeciese más, pues se la veía rota, desmadejada. «Me quiero ir», anunció la sevillana, que pidió una hoguera de confrontación con su Hechizo, el DJ cinco abriles más muchacha.

Inma, desesperada
Inma, desesperada – Telecinco

Aún quedaba lo de Marta, pareja, por ahora, de Lester. Ayer aclaremos que el tercero episodio llegó anoche, pero antaño hubo un preludio picante, en forma de regreso a la isla de Óscar Ruiz y Andrea Gasca. Estos dos son los que se liaron en la tiraje susodicho del software para desgracia del novio de la segunda, de cuyo nombre ya nos hemos olvidado. Total, que a Andrea le hizo tilín Lester, y al revés. Hasta tal punto le gustó a él la muchacha que dio plantón en su cita a Elisa «La Chihuaga», la bombera pirómana, para poder charlar, con toda la privacidad que te da una playa desierta y un primer plano televisivo, con Andrea «La tentación vive en la habitación de al flanco».

Total, que las cinco muchachas se fueron de la hoguera cabizbajas, despotricando de sus todavía novios. No podemos desmentir que razones les dieron.

Las novias abandonaron cabizbajas la primera hoguera
Las novias abandonaron cabizbajas la primera hoguera – Telecinco

La hoguera de los chicos

Más tarde llegó el turno de llamas para los chicos. «Voy a seguir conociendo a David. Lo tengo claro«, anunció Melyssa en el vídeo, y su pequeño, Tom, lo vio y aplaudió –tan pancho– la amistad de su chica con el muchacho, pues considera que no es su tipo.

Tom, tan pancho
Tom, tan pancho – Telecinco

A Christian siquiera le preocupó el «pagafantas» –así lo llamó– Beltrán San Jorge, el ex marcial y flagrante patrón que venablo fichas de sol a sombra (de palmera) a su novia Melodie. Asume que en el pasado fue un pillo, y le fue infiel, pero ha venido a la isla para demostrar que ha cambiado. «Que le coman la oreja, pero el que la disfruta soy yo», presumió Cristian, ignorando que a esas cielo ella ya había hexaedro por zanjada la relación, si admisiblemente dejando la puerta un poquito abierta.

No llegó a calificarlo de «pagafantas», pero Lester contempló impertérrito el ataque de Kevin a su novia Marta. «¿Qué estás haciendo conmigo?», le preguntó a ella el soltero, a quien tres días de software le han bastado para quedarse colgado, o eso dice para mejorar su «share», por ahora escaso. «Si se va con ése me reiré de los dos», anunció, muy seguro de sí mismo, Lester. Pero dice el refranero que quien ríe zaguero ríe mejor… ¿Y quién nos dice que no será Kevin?

Total: tres chicos no preocupados y otro que sí lo está, pero por ver a su pareja pasarlo mal. Nos referimos a Ángel, novio de Inma: se le vio agobiado al contemplar a su moza tan desesperada, pasándolo tan mal en una isla a la que fueron a pasarlo admisiblemente, pero sin pasarse. Es la pareja más formalita y la que, anticipadamente, se supuso que menos diversión daría. De ahí su marcha, que a posteriori detallaremos.

Ellos incluso sufren

Los chicos iban a salir ilesos y tan ufanos de la primera hoguera hasta que llegó el turno del murciano Pablo. Vio a través de la tableta –¿por qué no les ponen una tele excelso? ¿tiene destino Telecinco un convenio con una óptica para asistir a concursantes miopes?– a su novia, la camarera Mayka, mostrando un interés inusitado por Óscar, uno de los rompeparejas de la susodicho tiraje, y que ha regresado a la isla muy dispuesto a repetir rol. «Hemos congeniado súper admisiblemente», analizó ella. «Puedo ofrecerle confianza, seguridad, respeto y, sobre todo, que lo pase admisiblemente», presumió el pretendiente. Todas estas palabras fueron árnica para Pablo, que presumió de pequeño bueno: «Estoy muy a elegancia solo y con el peluche que me dio ella en la cama». La duda ha quedado plantada: ¿conseguirá Óscar el primer doblete de la historia de «La isla de las tentaciones»?

Melyssa, novia a la fuga

A la mañana próximo, tras consultar con la almohada y decirle Barneda que la hoguera de las chicas había sido un valle de lágrimas, hubo otro pequeño que se hizo el sufridor, Tom, quien reflexionó sobre los posibles mercadería de su conducta: «Me preocupa el estado de mi chica. Lo que haya podido ver. Estoy un poco melancólico y la echo mucho de menos». Su chica es Melyssa, que a esa hora ya había planeado una fuga para reunirse con él. Esto contó a sus compañeros, y compañeras, de villa: «He estado vigilando las cámaras y he estado a punto de salir corriendo. Te juro que llego. Yo sé que llego». Es opinar, planeaba recorrer kilómetros, sin ton ni son, en sondeo de su novio. Como veremos, ejecutaría su plan.

Para este tipo de crisis, los guionistas de «La isla de las tentaciones» idearon las llamadas hogueras de confrontación, que reúnen a una pareja a petición de uno de sus dos miembros. Pero a Melyssa las nomas se la traen al pairo, y más en su estado mental.

Adiós y boda

Eso, pedir una hoguera de confrontación, es precisamente lo que hizo Inma, y admisiblemente que le salió. Se reencontró con la que es su pareja desde hace un año, Hechizo. Y se estrujaron como si no hubiese un mañana (que, en su caso, lo hay): «El mejor achuchón de mi vida. El más atún», resumió él.

«Gordi, no podía estar sin verte. Lo estoy pasando muy mal», reconoció ella. «Me he hexaedro exposición más aún de que eres el hombre de mi vida», continuó la muchacha, que le acabó pidiendo casamiento, un hijo e irse a poblar juntos. Podían optar por retornar cada uno a su villa. O retornar los dos a España. Y optaron por esto segundo. «Podéis desasistir ‘La isla de las tentaciones’», proclamó Sandra, la conductora de todo el artificio, sin poder ocultar su emoción, un poco sintiéndose comadre de boda.

Una nueva pareja suplirá a la que ayer dejó la isla entre campanas de boda.

El catastrófico final

La otra cara del sexo la vimos en Villa Montaña. Sin importarle tronchar las normas del software, Melyssa cumplió su amenaza, y se plantó en los dominios de los chicos emparejados y las solteras tentadoras. No fue la suya una entrada discreta.

Melyssa: ¡Eres un desgraciado! ¿Dónde está Tom? Eres un desgraciado, que lo sepas. Lo he gastado todo. Nunca más me vas a ver en tu vida. Eres un desgraciado y he gastado cómo te lamían el cuello. He gastado cómo te tirabas encima de Sandra. Y me da igual porque eres un desgraciado de mier… Eres un hijo de pu…

Tom: Es un diversión.

Melyssa: ¡Que no es un diversión!

Tom: No hemos hecho ausencia.

Melyssa: A mí no me vuelves a ver en tu vida. En tu vida. ¿Ves mi cara? He pasado 48 horas sin tenderse.

Tom: Te quiero.

Melyssa: Me da igual. Porque a mí ya no me tienes.

A continuación se vieron imágenes que anticipan para esta pareja un futuro como aquel que cantó Dorian. O sea, catastrófico.

Todo apunta a que su relación, iniciada en la tele hace nueve meses, morirá en la tele. Porque en el avance del próximo episodio vimos que lo de Tom irá a más. Que sobrepasará la flaca rasgo roja del tonteo. Intuimos que en la próxima hoguera de chicas habrá una UVI móvil.

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