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A pleno sol, pero mermado

A pleno sol, pero mermado
#pleno #sol #pero #mermado

Oti Rodríguez Marchante

Una película del director francés François Ozon que alterna el peso con la insignificancia: una historia romántica sobre las emociones del primer inclinación y una intriga policial con escasa solidez dramática y con poco impacto. Se da la circunstancia, importante desde el punto de perspectiva narrativo, de que lo romántico le llega al espectador desde el interior de la persona del protagonista, mientras que lo policíaco ocurre fuera de ella, es afirmar, en «la verdad». Esto es así, porque al verde Alex se nos muestra en la película cuando es marcado «de poco» referente a la asesinato de su amigo David, con quien mantenía una relación amorosa, que iremos conociendo en «flashback» y mediante expresiones que cuenta él, y por otro costado está la pesquisa policial para revelar, sin excesiva tensión ni intriga, los hechos.

La historia se desarrolla en un oportunidad de la Costa de Normandía y rodeando de dos jóvenes, de 16 y 18 primaveras, de personalidad muy distinta que mantienen una relación entre el entretenimiento de uno y la obsesión del otro. Aunque presenta sus cartas de tragedia desde el principio, Ozon se aparta de ella para relatar lo que es (al menos en la persona del más verde) el descubrimiento de su propia sexualidad y el primer fogonazo de pasión, y se maneja mejor en esa descripción de lo romántico y sexual que en el intento de apuntalarlo adentro de un thriller, lo contrario, digamos, al estilo «a pleno sol» de Patricia Highsmith. Lo

mejor del filme es la ambientación y la música de la época, adicionalmente de la terreno en que aparece Valeria Bruni Tedeschi, la origen de uno de ellos, con toda su chispa en una terreno entre lo sugerente y lo estrambótico.

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