Finanzas

A la búsqueda de la flexibilidad que rompa los moldes

A la búsqueda de la flexibilidad que rompa los moldes
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Ahora que se acerca en el calendario una de esas fechas en las que los españoles hemos innovado importando costumbres venidas de fuera, sería buen momento para acercarse a la puerta de muchas empresas y hacerles la pregunta: innovación, ¿truco o trato?

Para Paco González Bree, profesor de innovación de Deusto Business School, no hay mucho espacio para el truco, y es elocuente: «La innovación para las grandes compañías no es una posibilidad, es una obligación. Aquellas que quieran competir tienen que hacer proyectos innovadores». Y en esto hay mucho espacio para el trato, porque conscientes de que la innovación se ha convertido en uno de los vectores de la nueva capital, cada vez maduro número de grandes corporaciones adoptan la modo de pensar y los modelos de negocio de las startups.

«La innovación ha de estar en el ADN de la ordenamiento, y que muchas de las grandes empresas sean corporaciones centenarias no significa que no puedan ser disruptivas», puntualiza González Bree, quien no obstante señala que hay estudios que vaticinan que «en los próximos diez o quince abriles el 40% de las empresas que cotizan en el índice Fortune 500 van a desaparecer. No importa el tamaño, pueden desaparecer si no innovan».

Cada vez maduro número de grandes corporaciones adoptan la modo de pensar y los modelos de negocio de las startups

El «II Crónica de plan corporativo en España 2020», primoroso por Deusto Business School por encargo del Centro Internacional Santander Plan (CISE), señala que la desafío por el plan corporativo en España es muy flamante y no siempre estructurada y que el 82,7% de las empresas lleva menos de diez abriles impulsándolo y, un 55,8%, menos de cinco. El 90% reconoce que búsqueda la innovación continua y el 91,9% de los programas de intraemprendimiento apunta al rejuvenecimiento de la civilización corporativa.

Elefantes y gacelas
Este estudio, que se zócalo en encuestas a 58 empresas de gran tamaño que suponen más del 65% de la capitalización del Ibex 35, lleva por subtítulo «Enseñando a robar a los elefantes como gacelas», una vínculo para conseguir que las empresas «desaprendan» la civilización de rigidez propia de una gran corporación en crédito de una mandato ágil y un espíritu de innovación como las startups.

«Una empresa puede innovar como en 1920, pero le resultará muy difícil, lo que no quiere afirmar que haya grandes corporaciones centenarias que hoy siguen siendo disruptivas y continúan en los primeros puestos», precisa Bree, para quien la innovación abierta resulta esencia: «Incubadoras, fondos de venture hacienda, aceleradoras, crowdsourcing… son herramientas para emplear las oportunidades de colaboración y la canalización del talento emprendedor de sus empleados, así como un apoyo para nominar una metodología adecuada y un plan de desafíos», puntualiza Bree, para quien a pesar de los cambios la inversión en innovación sigue siendo escasa. Encima, para este experimentado la innovación se debe combinar siempre con la serendipia y «estar siempre dispuestos a encontrarse sorpresas y, para ello, es fundamental potenciar la creatividad».

Cuestiones en las que coincide plenamente Juan Pastor, profesor de Creatividad e Innovación en la Escuela de Ordenamiento Industrial (EOI): «Podríamos departir de disonancia cognitiva, todo el mundo reconoce que la innovación es fundamental, pero a la hora de tomar medidas muchas de estas grandes empresas llevan recortando presupuesto desde la crisis de 2008 y, ahora, con el Covid-19, no parece que esta tendencia vaya a ser coyuntural». Encima, recuerda la importancia de la inversión pública y sostenida en el tiempo: «Si en España pensamos que el plan y la innovación se cocina en los garajes nos atropellarán los coches, así que mejor hacerlo en el salón de casa. El problema está en que
queremos imitar modelos de fuera cuando tenemos potencial y capacidades, pero preferimos hacer lo que hacen otros». Además insiste en que no existe suficiente civilización de la innovación y en que las cifras que aportan las empresas son más una exposición de intenciones que una existencia. Pastor candela la atención sobre el hecho de que es necesario que las grandes empresas y las pymes generen ecosistemas de innovación donde se ayuden mutuamente: «Deben gestar un círculo virtuoso de innovación donde participen grandes empresas, proveedores, empleados, universidades…».

Y es que el valor de sofisticación de la actividad de plan corporativo resulta muy dispar. Mientras las herramientas más sencillas están ampliamente extendidas, las que implican un nivel de fortuna y «expertise» son más limitadas: 70,4% recurre a eventos, solo el 46,3% posee una incubadora y un 40,7% cuenta con un Corporate Venture Haber (CVC).

Asimilar de la insolencia
Para el directivo de Innovación de Deloitte, Hismael Doval, «no se alcahuetería de establecer una carrera entre grandes empresas y las startups para ver quién innova más, porque lo hacen de forma diferente. En una startup la innovación está en su core porque no hay divisiones entre las diferentes partes de la empresa, es más flexible y rápida. Las grandes compañías han entendido que o innovan o mueren, y están estableciendo alianzas; la innovación abierta está en auge», puntualiza este experimentado, quien insiste en que las grandes corporaciones deberían incorporar la insolencia de las startups, porque «cuando lo tienen claro no les importan los frenos y, por otro banda, trabajan como si cada euro fuera el postrer, poco que todavía tienen en cuenta en las grandes compañías, pero no de esa modo urgente e, incluso, violenta». Para Doval, aunque todas han entendido la indigencia de innovar, con la contemporáneo crisis «no se puede pedir, por ejemplo, el mismo esfuerzo a una aerolínea que a una farmacéutica».

El estudio de CISE evidencia que las empresas son cada vez más abiertas a las demás organizaciones a la hora de tratar sus estrategias y el 80,4% colaboran con otras empresas del sector. La mayoría, el 78,8% fomenta la innovación abierta con programas estructurados y admisiblemente definidos y el 86% persigue como objetivo reformador mejorar el negocio core, mientras que el 74% contesta que con la innovación abierta todavía búsqueda nuevas oportunidades en mercados paralelos a la actividad principal. La innovación disruptiva sería el objetivo a alcanzar para el 64%. Pero para todas, el gran oposición y el objetivo será «adaptarse a la nueva normalidad», puntualiza Hismael Doval, quien considera esencia que la innovación sea capaz de alegrar en un contexto de distancia social «todos esos pequeños momentos espontáneos y mágicos que nacen fuera de la intencionalidad».

Herramientas claves

Incubadoras corporativas. Proporcionan un entorno abierto para las startups en el que exploran nuevas tendencias tecnológicas y de mercado para la empresa.

Crowdsourcing. Billete de un corro motivado de individuos capaces de gestar soluciones a problemas corporativos.

Aceleradoras globales. Hacen crecer startups internacionales que sean sinérgicas con la táctica de la multinacional promotora.

Corporate Venture Haber. Inversiones minoritarias en el hacienda de empresas no cotizadas, a menudo innovadoras y de flamante creación, realizadas a través de la estructura formal de un fondo de inversión.

Intraemprendimiento. Identificación de los empleados con espíritu emprendedor.

Colaboración público-privada. Para gestar ecosistemas de innovación entre empresas, startups e instituciones.
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